En el año 1869, el ingeniero ferroviario británico Thomas Bouch recibió el encargo de diseñar el puente sobre el estuario del río Tay, situado en la costa oriental de Escocia, para la Compañía North British Railway. Una obra sumamente complicada que fue terminada en el mes de septiembre de 1877, cinco años después del inicio. La inauguración oficial tuvo lugar en mayo de 1878, y acortó el trayecto de Edimburgo a Dundee en una hora.

Una construcción atrevida, formada por columnas de hierro fundido rellenas de hormigón y cimentadas sobre una base circular de mampostería, que con sus 3.323 metros se convirtió en el punto más largo del mundo en la época. A finales de junio de 1879, la reina Victoria, reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda (desde 1837 hasta 1901), recorrió el puente y nombró Sir a Bouch por su gran logro.

El domingo 28 de diciembre de 1879, una intensa galerna, es decir, un temporal súbito y violento con fuertes ráfagas de viento azotó Escocia.  Esa tarde, un tren de correos partió de Burnstiland, localidad situada en el concejo de Fife, y al cabo de las horas alcanzó el puente del río Tay. Cuando se adentró en el puente, la fuerte tormenta derrumbó la sección central y 13 de los tramos cayeron al río mientras el tren circulaba. Una catástrofe que causó la muerte de 75 personas, y marcó la historia de la ingeniería.

A raíz de la magnitud de la catástrofe se constituyó un tribunal de investigación, que reveló que el ingeniero británico no había tenido en cuenta la presión del viento. A ello se unió que los contratistas habían realizado un trabajo muy deficiente, especialmente por la baja calidad del hierro empleado en los refuerzos, pilares y vigas.

La investigación oficial concluyó que el puente de Tay estaba “mal diseñado, mal construido y mal mantenido”. La catástrofe del puente Tay es uno de los capítulos más desastrosos de la historia de la ingeniería. Como ocurre en este tipo de accidentes, se espera que alguien asuma la responsabilidad, como fue el caso de del ingeniero británico Thomas Bouch con el desastre que tuvo lugar en tierras escocesas. La ingeniería forense es la rama de la ingeniería que se encarga de investigar las causas y las consecuencias que han desencadenado una cierta catástrofe para prevenir que se produzca en el futuro o resolver conflictos de responsabilidad. De esta forma, la ingeniería forense utilizada la tecnología y el estudio de materiales para prever catástrofes en el futuro.

La importancia de la ingeniería forense

El objetivo de la ingeniería forense es identificar las causas de una catástrofe, obteniendo como resultado final un informe completo y detallado que describa el fallo investigado. Todo ello para determinar por qué se ha producido el fallo y encontrar una solución.

El trabajo de los ingenieros forenses se centra en investigar, realizar análisis de materiales, estructuras, componentes o sistemas enteros en laboratorios avanzados y reproducir el fallo, con el objetivo de mejorar los materiales, llegar a las causas del asunto y evitar catástrofes en el futuro.

No cabe duda que las catástrofes ocurren cada cierto tiempo. Sin embargo, casi siempre hay algún fallo (perdida de funcionalidad, calidad del producto final, etc.) por el camino que desencadena este tipo de accidentes. Entonces, la ingeniería trata de llegar al origen de cada catástrofe.

En primer lugar, los ingenieros forenses realizan un análisis pormenorizado de los fallos, con el que determinan el modo y la causa de fallos en producción, producto o reclamaciones de mercado. Tras el estudio de causas, los expertos en ingeniería forense comienzan con la ingeniería inversa, es decir, analizan los productos de mercado con el objetivo de conocer su composición, funcionamiento, posibles interacciones entre componentes, etc.

Todo ello para proponer mejores diseños, así como una mejor selección de materiales para hacerlo más seguro. Al fin y al cabo, el análisis de los materiales es fundamental para determinar las causas y consecuencias de una catástrofe, y por lo tanto también ayudar a evitar accidentes en el futuro.

En función de la naturaleza de la catástrofe, las metodologías (ensayos no destructivos, análisis químicos, ensayos de corrosión, microscopia electrónica, ensayos mecánicos, estudios fractográficos, ensayos metalográficos, difracción de rayos X, etc.) y herramientas de análisis aplicadas (como los medidores de calor, etc.) por los ingenieros forenses pueden ser diferentes, aunque el objetivo siempre es la identificación de la causa o causas que han provocado la catástrofe, ayudando a resolver desde el caso más sencillo, hasta el problema más complejo.

Cualquier fallo se convierte en una oportunidad para la ingeniería forense, ya que puede determinar su origen y prevenir su repetición, así como un problema mayor. Todo ello con una solución concreta, tangible y adaptada a las necesidades del sector industrial para que no se cometa dos veces el mismo error.