Este fin de semana Netflix estrenó un nuevo documental titulado ‘The Social Dilemma’ que presenta un crudo análisis sobre las redes sociales y cómo estas se han convertido en lucrativos modelos de negocio enfocados en usar a las personas como máquinas para fabricar dinero.

El documental, que formó parte de la selección oficial del Festival de Sundance 2020, está dirigido por Jeff Orlowski y Larissa Rhodes, y cuenta con la participación de personajes de la industria de la tecnología como Tristan Harris del Centro para la Tecnología Humana (Center of Humane Technology), Justin Rosenstein, el inventor del botón “Me gusta” de Facebook, entre otros interesantes testimonios de insiders de Silicon Valley.

En primera instancia, el documental no plantea un tema novedoso, en tanto que el problema de las redes sociales se ha venido discutiendo por años a raíz de escándalos como los de Cambridge Analytica y los eternos debates entre lo que es libertad de expresión y qué se debe prohibir en estas plataformas.

Sin embargo, lo que sí resulta novedoso es la manera en la que explican cómo funciona el negocio de las redes, cómo está fundamentado sobre conceptos de la psicología, cambiando nuestros conceptos sobre la verdad, el bienestar y el éxito.

‘The Social Dilemma’ plantea que la humanidad se ha vuelto totalmente dependiente de las redes sociales y apps afines. A la par que nos ha unido y reconectado con amigos y familiares, también nos ha hecho compararnos con desconocidos e incluso gente cercana, nos ha enfrentado con trolls y haters que resquebrajan nuestra autoestima, y nos ha alejado de todo el que piensa diferente, encerrándonos en nuestra propia burbuja con nuestras verdades y realidades.

¿Ha sido un plan macabro de las empresas tecnológicas? Evidentemente no. Así lo explica Justin Rosenstein sobre la invención del botón de “Me gusta”, dice que al presentar esta propuesta siempre pensó que traería amor y aprecio al mundo y que nunca pensó que más tarde se convertiría en un peso que muchas personas llevarían encima. Mucho menos que iba a crear toda una corriente de salud mental a ser estudiada por profesionales.

Pero esto es lo que sucede con todo lo que crea el hombre: puede ser toda una revolución para la humanidad por las razones correctas, pero cuando hay personas que encuentran la manera de usarlo para su propio beneficio sin que sea algo compartido con las masas, ahí es cuando llegan los problemas.

Todo por un like: redes de adicción y manipulación

Bryce Dallas Howard en el episodio 'Nosedive' de Black Mirror
Series como Black Mirror (también de Netflix) han planteado un futuro distópico en el que la tecnología controla nuestras vidas a niveles inimaginables. En este episodio (‘Nosedive’, 2016), las redes sociales definen con puntajes nuestro estatus y privilegios como eventos sociales, récords crediticios y popularidad.

Cualquier herramienta que represente progreso para la civilización es evidentemente digna de celebrar y apoyar, así comenzó la industria de la tecnología. No obstante, para Tristan Harris, la tecnología dejó de ser una herramienta pasiva que espera de manera paciente su uso. Argumenta de esta manera:

“Si algo no es una herramienta, te exige cosas, te seduce, te manipula, quiere cosas de ti. Pasamos de un entorno tecnológico basado en herramientas a un entorno basado en la adicción y manipulación”.

Si crees que no eres adicto a las redes sociales o a la tecnología, pregúntate cuántas veces te despiertas revisando las notificaciones o cuántas veces estás mirando la pantalla para chequear tu actividad. Ya no podemos pasar un tiempo a solas sin nuestros teléfonos porque sentimos que nos perdemos de algo que puede que no sea importante, pero la industria te ha hecho creer que sí. Es el FOMO que se asoma, ese síndrome novedoso que representa el miedo a perderse de algo, o Fear of Missing Out.

Así como todo lo que nos genera adicción, como el alcohol, la comida o las drogas, una vez que caes en ese bucle es difícil salir de ahí, porque al entorno que se beneficia de tus conductas dañinas no le conviene que te vayas. La misma filosofía aplica para las redes sociales.

Si no te has dado cuenta, trata de recordar las veces que recibiste un correo o notificación de una aplicación diciéndote que te extraña u ofreciéndote promociones para que regreses. Probablemente hayas recordado unas cuantas.

Y no es fortuito, de eso viven, de captar tu atención y mantener tu tiempo en pantalla en la mayor cantidad posible. Si no, ¿cómo harían los anunciantes para ganar dinero?

En cuanto a la salud mental, ‘The Social Dilemma’ repara en criticar con hechos el carácter tóxico de las redes al mostrarnos siempre una cara engañosa de las personas con respecto al éxito y parámetros de belleza. Las cifras que se muestran sobre el aumento del suicidio y autoflagelación en la última década, ligadas a la llegada de las redes sociales, es devastador, por decir lo menos.

Democracia a la venta: el capitalismo de vigilancia y la inhibición del libre albedrío

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, da una conferencia sobre la privacidad de la información.
“La privacidad dejó de ser una norma social” (2010). Esta es una de las frases que podemos destacar de Mark Zuckerberg que mejor ilustra el modelo de negocios de las empresas tecnológicas.

Quizás lo más importante y destacable que se plantea en ‘The Social Dilemma’ es la manera en cómo las empresas tecnológicas nos han usado como fichas de intercambio sin que obtengamos nada a cambio, incluso sin saber que esta transacción ha tenido lugar en primer lugar.

El acceso a nuestros datos, la manipulación de nuestro comportamiento, la incitación al consumo y la desaparición de la verdad para dar lugar a la desinformación son tan solo algunos aspectos que se tratan en el documental que son para la reflexión.

Shoshanna Zuboff, autora del libro ‘La era del capitalismo de vigilancia: La pelea por el futuro de la humanidad en la nueva frontera del poder’, explica que esto es básicamente un sueño realizado para todas las empresas, “tener una garantía de que sus anuncios serán exitosos”. “Ese es su negocio. Venden seguridad”, prosigue. Pero, ¿cómo se logra eso? Bien, Zuboff añade que “para tener éxito en ese negocio debes tener muy buenas predicciones que comienzan con un imperativo: necesitas mucha información”.

‘The Social Dilemma’ deja muy claro que todo lo que hacemos en digital deja una huella, información a la que luego grandes empresas pagan para acceder y monitorear tu vida para diseñar estrategias hiperpersonalizadas con un margen mínimo de error.

Si has visto la película ‘El show de Truman’ sabrás lo que significa vivir en una burbuja en la que todo gira en torno a ti. De hecho, el documental cita una de las frases más significativas del clásico protagonizado por Jim Carrey: “Aceptamos la realidad del mundo que se nos presenta”.

El problema aparece cuando te das cuenta de que realmente nada de lo que has hecho ha sido decisión propia, porque este modelo de negocios tan lucrativo para unos, en realidad se encarga de tomar tu alma y volverte un títere sin capacidad de elección.

De eso también habla Zuboff en su libro, describiendo el término capitalismo de vigilancia como “una intervención directa al libre albedrío, una violación a la autonomía humana”. Y agrega:

“Si nos tratan como una masa de ‘usuarios’, para que nos arreen y nos engatusen, entonces esta promesa [la de hacer algo por nuestro futuro de manera deliberada] pierde sentido. Soy un humano único, tengo un crisol indeleble de poder dentro de mí… Yo debería decidir si mi cara se convierte en un dato, o mi hogar, mi auto, mi voz. Debería ser mi decisión”.

¿Y por qué esto representa una amenaza para la democracia? Primero porque no solo las empresas se benefician de este modelo de negocios, sino también los gobiernos, por lo que ya no solo eres un receptor de publicidad 24/7 de productos recomendados, también comienzas a recibir ideologías y conceptos políticos, sin que tengas criterio alguno para elegir.

De manera que, los políticos son también ahora un producto más que eliges como si se tratara de una marca de bebidas o de ropa. Si esto no fuese así, no se rodearían de personajes de la cultura pop ni trivializaran en temas ampliamente populares como la legalización de la marihuana o el feminismo. Nada es genuino, todo está calculado.

Siguiendo en la onda política, tus “decisiones” no solo se ven afectadas por lo que vende tu candidato, sino que también el contrincante tiene ciertos rasgos que te hacen inclinarte más hacia una opción que se parezca más a la versión que las empresas de ti. De ahí que también existan teorías conspirativas que involucren a los otros candidatos en conductas inmorales o poco patriotas.

Estas tácticas han existido desde siempre en el marketing político, pero ahora tenemos bots, clickbaits y noticias falsas que lo hacen viral. Y citamos de nuevo a ‘The Truman Show’: “Aceptamos la realidad del mundo que se nos presenta”, solo porque “la verdad es algo aburrido”. La mentira es el verdadero negocio, nadie quiere oír la verdad, quieren saber los detalles sobre una jugosa historia que, aunque sea falsa, resulta entretenida. ¿O no recuerdas Pizzagate?

Conclusiones: ¿hay esperanza o estamos condenados?

A pesar de que la realidad que se muestra en ‘The Social Dilemma’ es bastante cruda y su crítica puede ser algo existencialista, sí deja un mensaje de esperanza y de salvación. Es cierto que de momento el mundo luce como algo horrible y sin salida. Algo así como el laberinto de ‘El resplandor’ mientras te persigue un Jack Nicholson atormentado por la locura, pero lo cierto es que este es el mejor momento para informarnos sobre esto y comenzar a cambiar hábitos en nosotros mismos y en las personas que nos rodean.

Estos modelos de negocio tienen que cambiar, indudablemente, y solo si se regulan y las personas ejercen auditoría sobre estas prácticas, podremos cambiar el curso de la humanidad. Debemos ser más conscientes de lo que hacemos y qué dejamos caer en el enorme espacio que implica el internet si queremos tener un mundo menos polarizado y terrible.

¿Ya viste ‘The Social Dilemma’? Cuéntanos tu opinión en los comentarios. Y si aún no lo has visto, te dejamos el tráiler a continuación: