Dinámica del patrón climático de La Niña. Fuente: NOAA.

Uno de los grandes temores actuales, en medio de una crisis de cambio climático, son aquellas condiciones que puedan prolongar y acentuar fenómenos como los huracanes y las sequías, que a su vez tienen un impacto arrasador en los asentamientos humanos.

La preocupación no es infundada. De hecho, recientemente los científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) advirtieron que el patrón climático conocido como La Niña está emergiendo en el Océano Pacífico ecuatorial, lo que prevé una temporada activa de huracanes en el Atlántico.

Esto a su vez podría desencadenar condiciones más cálidas y secas en los estados del Sur de los Estados Unidos, muchos de los cuales ya han tenido que enfrentarse a una sequía extrema.

Temperaturas más frías, más huracanes

Los científicos indican en su comunicado que existe un 75 por ciento de probabilidad de que las frías temperaturas de la superficie del mar se mantengan desde diciembre de 2020 hasta febrero de 2021.

La presencia de La Niña durante los meses de invierno afectará a todo Estados Unidos, acentuando las condiciones frías y húmedas en los estados del Norte, y las condiciones cálidas en los estados del Sur, reduciendo también la cantidad de precipitaciones.

Estos anuncios respaldan las predicciones de los científicos de la NOAA para la temporada de huracanes en 2020, la cual se espera que sea una de las ajetreadas según los registros históricos.

Y uno de los factores que está influyendo en la mayor formación de huracanes es La Niña, que, aunque no es el causante directo de la actividad de los huracanes, no tiene un efecto supresor como sí lo tiene El Niño.

“En general, el sistema acoplado océano-atmósfera fue consistente con las condiciones de La Niña”, confirmaron en un comunicado los investigadores del Centro de Predicción del Clima del Servicio Meteorológico Nacional.

La temporada de huracanes en EE.UU. inició con la tormenta nombrada Arthur, que se formó el 17 de mayo. Luego de ella, siguieron nueve tormentas a finales de julio, seguidas por el huracán Laura, el más fuerte que azotó la costa del Golfo desde los desastres de Katrina de 2005.

Pero las predicciones de NOAA en agosto sugieren que esta temporada de huracanes tendrá una actividad 85 por ciento por encima de la habitual, con una alta probabilidad de que se produzcan hasta 25 tormentas, el número más alto predicho hasta ahora.

El Niño Oscilación del Sur (ENOS)

La Niña y El Niño son dos componentes de un climático conocido como El Niño Oscilación del Sur (ENOS) que afecta las temperaturas de la superficie del Océano Pacífico oriental y central, cerca de la línea del ecuador.

El ciclo de La Niña hace que baje la temperatura del agua en esta región océanica haciéndola más fría que la promedio. Esto debilita el viento sobre la cuenca cuenca atlántica tropical y el mar Caribe, propiciando la formación de más huracanes. Su contraparte, El Niño, hace que la temperatura del agua aumente sobre el promedio en el Pacífico ecuatorial, lo cual ayuda a mitigar la formación de huracanes en el Océano Atlántico.

Pero existe también una tercera parte del ciclo conocida como La Nada que, como indica su nombre, es neutral y no influye significativamente en los patrones climáticos globales. En esta parte las aguas del océano no experimentan cambios de temperatura, es decir, no son ni más cálidas ni más frías que su promedio.

Aunque los expertos reconocen que otros factores como el monzón mejorado en África Occidental, los vientos alisios más débiles que están ocurriendo en el Océano Atlántico tropical y las temperaturas de la superficie del mar más cálidas que el promedio en el Mar Caribe y en el Atlántico tropical, están estimulando la actividad de los huracanes de este año.

Referencia:

La Nina develops during peak hurricane season. https://www.noaa.gov/news/la-nina-develops-during-peak-hurricane-season