Una de las informaciones más difundidas durante esta pandemia es que las enfermedades preexistentes aumentan el riesgo de sufrir complicaciones durante una infección de COVID-19. Entre condiciones, entran el sobrepeso, la obesidad, y las enfermedades endocrinas y metabólicas, como la diabetes.

Durante el Congreso Europeo de Endocrinología de 2020, que reunió a miles de asistentes provenientes de 112 países distintos, se indagó en la evidencia que hay sobre estos problemas y en la importancia de abordarlos.

Mayor riesgo de infección y de síntomas graves

Existe robusta evidencia de que las personas que padecen afecciones endrocrinas, como la diabetes, o la enfermedad tifoidea autoinmune, tienen incluso un mayor riesgo de infección por COVID-19.

Los científicos están convencidos de que las personas que padecen enfermedades subyacentes relacionadas con el sistema endocrino y se infectan con el coronavirus SARS-CoV-2, tienen más probabilidades de sufrir síntomas graves, de ser ingresadas en unidades de cuidados intensivos (UCI) y de morir por la infección.

Un ejemplo de ello lo encontramos en un estudio de Matteo Rottoli, en el que demostró que la obesidad es un factor de riesgo de insuficiencia respiratoria, ingreso en la UCI y muerte entre los pacientes con COVID-19. Entre otros hallazgos, encontró que aquellos individuos con un índice de masa corporal (IMC) superior a 35 kg / m2 tenían un riesgo de muerte significativamente mayor.

Pero el riesgo no se limita únicamente al momento de la infección, sino también después de su remisión. Los científicos dicen que los sistemas endocrinos podrían sufrir a largo plazo después de esta enfermedad, ya que el sistema hormonal es el encargado de regular el peso corporal, el gasto energético y la ingesta de calorías.

De hecho, haber experimentado COVID-19 e asocia también con anorexia, disgeusia, disfunción de la absorción gastrointestinal y pérdida de peso severa, principalmente por los problemas de masa muscular.

Por si fuera poco, algunos estudios recientes sugieren que la exposición a ciertas sustancias químicas capaces de alterar el sistema endocrinos y de ocasionar dichas condiciones, podrían estar agravando los efectos de la enfermedad en algunos pacientes.

Los investigadores también han observado que la deficiencia de vitamina D, un nutriente muy importante para los humanos, hace a las personas más vulnerables a estas infecciones y al daño pulmonar asociado.

Políticas que aborden trastornos metabólicos en la población

“Una cosa que está clara desde el comienzo de la pandemia es que los pacientes con enfermedades endocrinas subyacentes, como diabetes, obesidad o falta de vitamina D, tenían mayor riesgo de desarrollar COVID-19 grave”, dijo Andrea Giustina, presidenta de la Sociedad Europea de Endocrinología (ESE).

“Por lo tanto, las disciplinas que trabajan en la prevención, como la endocrinología, pueden enfocarse en crear una población más saludable, lo cual puede ser importante en la preparación para pandemias como COVID-19”.

Es por ello que la ESE ha hecho énfasis en la necesidad de políticas inmediatas para abordar aquellos factores estructurales y las condiciones subyacentes que hacen que las poblaciones sean vulnerables a COVID-19.

Durante el evento, se señalaron varios puntos claves que merecen atención urgente, dentro de los que destaca el aumento en el financiamiento de las investigaciones que examinan la relación entre COVID-19 y las hormonas.

Asimismo, un aumento de los esfuerzos coordinados y colaboración entre países para mejorar la vigilancia global de la enfermedad, y cómo no, nuevos modelos para la atención de estos pacientes en particular.

Referencia:

Studies show strong links between the endocrine system and COVID-19 incidence and mortality. https://www.eurekalert.org/pub_releases/2020-09/esoe-sss091420.php