Al principio de la pandemia, los anaqueles de los supermercados y farmacias de diferentes partes del mundo fueron vaciados por cientos de miles de personas que compraron y saquearon desesperados por gel desinfectante para manos y jabón.

Por fortuna, ya esta escasez se solucionó, y con la nueva normalidad en la que han entrado buena parte de los países afectados, las mascarillas constituyen un equipo de protección personal mucho más obligatorio.

Esto no quiero decir que el desinfectante y el lavado frecuente de las manos no sean importantes. Lo son, tanto como la mascarilla y como evitar pasar las manos por la cara. Pero los científicos están indagando en otras formas de desinfectar espacios y proteger a las personas, sobre todo estando en interiores.

¿Pero cuántos esperarían que la nueva opción sería la luz ultravioleta? Catalogarla de novedosa no es especialmente acertado, ya que esta en realidad tiene una larga historia como desinfectante. Y la mejor parte es que el SARS-CoV-2, el coronavirus detrás de la pandemia de COVID-19, se vuelve infensivo al exponerse a esta.

Sin lugar a dudas es una opción prometedora, pero también merece usarse con estrategia y cuidado. En un artículo en The Conversation, Karl Linden, profesor de ingeniería ambiental de la Universidad de Colorado, examina algunas formas en las que podría aprovecharse la luz ultravioleta para combatir la propagacion del coronavirus.

¿Qué es la luz ultravioleta?

Antes que nada, debemos definir lo que es la luz ultravioleta. La radiación electromagnética se mide en nanómetros o millonésimas de milímetro, y la radiación ultravioleta es aquella que se eubica en las longitudes de onda de entre 100 y 400 nanómetros, un poco más allá de la porción violeta del especto de luz visible. El ojo humano no puede percibirla.

No está demás clasificarla: regiones UV-A, UV-B y UV-C, que son 315-400 nanómetros, 280-315 nanómetros y 200-280 nanómetros, respectivamente. Linden se refiere a la primera como el rango de bronceado, mientras que la segunda es capaz de quemar y causar lesiones cutáneas y cáncer de piel.

Pero nos centraremos en la UV-C, que contiene las longitudes de onda más efectivas para aniquilar los patógenos como el coronavirus. Es por ello que las fuentes de luz ultravioleta artificiales que se diseñan para desinfección emiten luz dentro del rango de la UV-C.

¿Cómo la luz ultravioleta puede matar al coronavirus?

Los ácidos nucleicos que forman el ADN y el ARN absorben de manera eficiente los fotones UV de entre 200 y 300 nanómetros, así como los fotones por debajo de 240 nanómetros. Pero esta absorción les causa daños graves que impiden que el material genético presente en las partículas virales se replique e infecte a las células. En pocas palabras, el patógeno queda inactivado.

La mejor parte es que para ello basta solo una dosis muy baja de luz en este rango, aunque esta dependerá también de la intensidad de la fuente y la duración de la exposición. Con fuentes de mayor intensidad, los tiempos de exposición pueden ser más cortos, mientras que con las fuentes de menor intensidad, se necesitarán tiempos de exposición más prolongados.

¿Cómo podría usarse la radiación UV-C durante la pandemia?

Durante muchos años, algunos hospitales han estado utilizado la robots que emiten luz UV-C para desinfectar las habitaciones de los pacientes, los quirófanos y otras áreas potenciales para la propagación de infecciones bacterianas. También se han utilizado cajas especiales de exposición a rayos ultravioleta para desinfectar instrumentos médicos.

Estos usos podrían extenderse para la desinfección de autobuses, trenes y aviones, que reciben continuamente cientos de miles de personas, y la idea también ha resultado atractiva para las oficinas y almacenes de las empresas.

Lo mejor es que esta radiación también se puede usar en el aire, por lo que el reinicio de las actividades escolares y comerciales constituye una oportunidad de oro para evaluar su eficacia en la desinfección del aire en espacios interiores. Recordemos que hace algunas semanas la Organización Mundial de la Salud reconoció el aire como una vía de transmisión del coronavirus, especialmente en lugares mal ventilados.

¿Es seguro para los humanos?

A lo largo de este artículo hemos mencionado los beneficios que podría proporcionar el uso de UV-C para desinfectar superficies y aire en esta pandemia. Pero durante mucho tiempo nos han recomendado evitar la radiación porque esta puede causar daños graves a la salud. ¿Significa entonces que implementar esto para protegernos del coronavirus podría causarnos otros problemas?

La luz ultravioleta podría usarse para desinfectar humanos, pero el riesgo de dicha exposición aún no está claro para la ciencia.

Volvamos al aspecto técnico. Conforme disminuye la longitud de onda de los rayos UV, disminuye la capacidad de los fotones de penetrar la piel. Estos solo se absorben en la capa superior de la piel, lo que implica un menor daño del ADN de las células.

“En longitudes de onda por debajo de 225 nanómetros (la región de UV-C lejano), los rayos UV parecen ser seguros para la exposición de la piel en dosis inferiores a los niveles de exposición definidos por el Comité Internacional de Protección contra Radiación No Ionizante”, indica Linden.

Suena como un método no tan nocivo si lo vemos de esa forma, pero la ciencia ya está trabajando para confirmarlo utilizando los clásicos modelos de ratón. El problema es que algunos se están adelantando a las conclusiones científicas, y ya están utilizando la radiación UV para desinfectar a las personas.

Por el momento, no hay suficiente evidencia como para garantizar que el uso generalizado de la UV-C durante esta pandemia permita protegernos del coronavirus sin sufrir efectos adversos más adelante. Pero puede que sea una opción prometedora en un futuro, quizás no tan lejano.

Referencia:

Ultraviolet light can make indoor spaces safer during the pandemic – if it’s used the right way. https://theconversation.com/ultraviolet-light-can-make-indoor-spaces-safer-during-the-pandemic-if-its-used-the-right-way-141512