La vacuna contra el coronavirus desarrollada por investigadores de la Universidad de Oxford y AstraZeneca constituye uno de los proyectos más prometedores durante esta pandemia. Sin embargo, sorprendió al mundo ayer con el anuncio de una pausa momentánea para verificar los datos de seguridad.

La causa ya la sabemos: uno de los voluntarios que había participado en los ensayos clínicos de fase 3 de su candidata a vacuna ha desarrollado una enfermedad inexplicable. ¿Pero qué implicaciones tendrá esto?

Algo que podría esperarse en ensayos de fase 3

Aunque suene alarmante, en realidad se trata de una situación habitual, y es una de las razones por las que se deben realizar este tipo de ensayos antes de distribuir un medicamento.

Los seres humanos son muy diversos, y sus condiciones de salud también, por lo que no todos necesariamente reaccionen de la misma forma a una vacuna. Algunos podrían experimentar síntomas de enfermedad, como dolor de cabeza o fiebre, mientras que otros podrían seguir con su vida sin problema.

Los ensayos grandes son precisamente para detectar cualquier efecto adverso poco común. Para entenderlo mejor, vayamos a las estadísticas: es poco probable que algo que afecta a una de cada 10,000 personas pueda observarse en los primeros ensayos. Pero cuando se empieza a probar en miles de individuos, el campo de visión se hace más amplio.

Vínculo entre la enfermedad y la vacuna

Por el momento, AstraZeneca no ha confirmado la enfermedad en el voluntario, pero los investigadores aprovecharán la pausa para examinar los detalles, como el estado de salud general, la dosis que recibió, entre otros, para determinar si esta en realidad está vinculada a la vacuna.

Y por supuesto, existen altas expectativas de que sea algo que se pueda resolver, y que no represente un riesgo para otros, lo que permitiría reanudar las pruebas pronto y avanzar hacia la aprobación.

¿Una consecuencia del desarrollo apresurado de las vacunas?

Muchos podrían pensar que este evento es el resultado del desarrollo apresurado de vacunas que hemos observado durante esta pandemia, pero esto es poco probable pues se han cumplido con los pasos científicos estipulados.

Es cierto que los ensayos, no solo de AstraZeneca, sino también de otros proyectos muy avanzados, se han realizado en tiempo récord, algo poco común en lo que respecta al diseño de vacunas. Pero aún así, las compañías involucradas han hecho especial énfasis en la seguridad, y dada la importancia actual de este producto en particular a nivel científico y político, es poco probable que los científicos estén tomando atajos para lograr la meta.

Compromiso de otras farmacéuticas

Sin embargo, este anuncio ha servido de ejemplo para las otras farmacéuticas que trabajan para lograr la misma meta. Ocho compañías, incluyendo a AstraZeneca, se comprometieron no buscar una aprobación prematura para ninguna vacuna contra el coronavirus hasta que se tengan datos suficientes para ello.

“Nosotras, las compañías biofarmacéuticas abajo firmantes, queremos dejar en claro nuestro compromiso continuo de desarrollar y probar vacunas potenciales contra el COVID-19 de acuerdo con altos estándares éticos y principios científicos sólidos”, dice el comunicado firmado también por BioNTech GlaxoSmithKline, Johnson & Johnson, Merck, Moderna, Novavax, Pfizer y Sanofi.

Podría perderse la confianza

La mayoría puede salir ileso del coronavirus SARS-CoV-2, pero la Organización Mundial de la Salud ha advertido que la enfermedad es grave y merece cuidado. Esta suma de información junto con la experiencia del confinamiento prolongado y los daños a la economía, podría haber sobre estimulado el temor en las personas.

Y dada la enorme atención que está recibiendo el desarrollo de las vacunas contra la COVID-19, existe la posibilidad de que esta pausa socave la confianza que tenían las personas en esta opción en particular.

A ello sumamos la fuerte influencia de los grupos antivacunas en nuestra época, que se valen de “efectos adversos graves” a largo plazo asociados a este tipo de inmunización. Incluso en medio de esta situación, podrían recomendar que el contagio para desarrollar anticuerpos naturalmente, argumentando que esto proporcionaría protección en el futuro.

Pero ya hemos visto que es posible la reinfección, y aunque aún no hay muchos detalles al respecto, la opción no es la más segura considerando que la enfermedad puede tener efectos a largo plazo.

Siendo más positivos, de superar este inconveniente, también existe la posibilidad de que esto restituye la confianza de la población en la candidata. Y es que esta pandemia ha permitido instruir a la población en lo referente a los pasos y las dificultades que enfrentan los científicos en la comprensión de enfermedades y la búsqueda de curas.

Por el momento, solo queda esperar más detalles sobre el incidente y mantener las expectativas de que sí se logrará la tan esperada vacuna.

Referencias:

Oxford Covid vaccine trial suspension: what happens next? https://www.theguardian.com/science/2020/sep/09/oxford-covid-vaccine-trial-suspension-astrazeneca

Lo que sabemos de la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford tras la suspensión de ensayos. https://cnnespanol.cnn.com/2020/09/09/lo-que-sabemos-de-la-vacuna-de-astrazeneca-y-la-universidad-de-oxford-que-produciran-mexico-y-argentina/