Esta pandemia nos ha recordado que nuestras acciones tienen repercusión en la vida de los demás, incluso cuando no están dirigidas hacia otros. Así, cuando no nos apegamos a las medidas preventivas, no solo aumentamos el riesgo de contagiarnos nosotros, sino también nuestros seres queridos u otras personas con las que tuvimos contacto.

Algo similar ocurre con el tabaquismo. La ciencia ha confirmado en varias oportunidades que el cigarrillo es nocivo para la salud de sus consumidores: aumenta el riesgo de diferentes tipos de cáncer, de infecciones respiratorias, de anginas, entre otros.

Pero también se han observado efectos negativos en personas que, aunque no fuman, están frecuentemente expuestas al humo del cigarrillo, dando por sentado que el daño no se limita únicamente al fumador.

Lo más lamentable es que estos daños pasivos pueden empezar desde edades muy tempranos, y un nuevo estudio publicado en la revista Pediatric Research proporciona nueva evidencia de ello.

Los investigadores de la Universidad de Cincinnati informan que los niños que están expuestos al tabaco tienen tasas más altas de ingresos hospitalarios tras una visitar al departamento de emergencias.

Diferencias respecto a niños no expuestos al humo del tabaco

Trabajos previos ya habían sugerido que la exposición pasiva al humo del tabaco estaba asociada con una morbilidad elevada en los niños y más visitas al médico. Pero en esta ocasión, el interés radicaba en los recursos que se utilizan para atender a los niños expuestos al humo del tabaco al momento de sus visitas al departamento de emergencias.

“Por ejemplo, si los niños que están expuestos al humo del tabaco tienen más probabilidades de tener más pruebas diagnósticas, de laboratorio y radiológicas durante su visita de emergencia que los niños que no están expuestos”, explicó Ashley Merianos, profesora asociada de la Escuela de Servicios Humanos de UC, quien dirigió el estudio.

El estudio incluyó dos grupos de niños: 380 con antecedentes de exposición al humo del tabaco y 1,140 que no estuvieron expuestos, cuyas tasas de hospitalización fueron comparadas considerando edad, sexo, raza y etnia.

Los resultados superaron las expectativas planteadas por el equipo de Merianos. Descubrieron que los niños expuestos al humo del tabaco tenían 24 veces más probabilidades de ser ingresados ​​en el hospital que los niños no expuestos.

En cuanto a los procedimientos durante la consulta, los niños del grupo expuesto al humo también tenían casi ocho veces más probabilidades de que se realizara la succión con un aspirador nasal BBG y siete veces más probabilidades de recibir esteroides.

Los investigadores también compararon a niños con ambas en ambos grupos, encontrando que los expuestos al humo del tabaco tenían 27 veces más probabilidades de recibir esteroides durante su visita a la sala de emergencias. Estos también tenían más de 15 veces más probabilidades de que se les recetara albuterol, un broncodilatador con el que se tratan los ataques de asma.

Los resultados también revelaron que los niños expuestos al humo del tabaco también tenían mayores probabilidades de someterse a pruebas de laboratorio, pruebas radiológicas y pruebas de diagnóstico para infecciones.

Los niños más expuestos al humo del tabaco

Cabrito, Niño Pequeño, Danza, Fumar, Parque
Pese a los conocidos efectos nocivos del humo del tabaco, aún hay poca asesoría sanitaria dirigida a que las familias reduzcan la exposición de los niños.

Uno de los puntos que más llamó la atención de los investigadores fue que los niños que tenían un año o menos de edad eran los que tenían los niveles más altos de exposición al humo del tabaco. Según Merianos, esto podría atribuirse al hecho de que estos dependen por completo de los mayores que interactúan o fuman cerca de ellos.

Aunque también destacan la influencia del estatus socioeconómico en la exposición al humo del tabaco. “Casi las tres cuartas partes de los niños incluidos en el presente estudio eran beneficiarios de seguros públicos, un indicador de bajos ingresos”, dijo la autora.

Los resultados son alarmantes, pero pueden servir de estímulo para mejorar los procedimientos para este tipo de casos. Aún cuando en la actualidad se conocen los efectos adversos del humo del tabaco sobre la salud humana, y de los niños en particular, la mayoría de los departamentos de emergencias no evalúan dichaa exposición ni brindan asesoría a las familias para que reduzcan su consumo. Pero hacerlo podría tener efectos positivos en su salud a largo plazo.

Referencia:

Child tobacco smoke exposure and healthcare resource utilization patterns. https://www.nature.com/articles/s41390-020-0997-0