Luego de que una aplicación de autenticación facial recopilara millones de fotos sin conocimiento del público, estalló la furia de la comunidad, quienes gritaban sobre la libertad constitucional y la exacerbación de los prejuicios raciales.

Es por esta razón que las empresas más importantes del mundo, anunciaron que prohibirían el uso de su tecnología a las fuerzas militares y de seguridad, mientras los manifestantes de todo el país solicitan el cese de la discriminación racial y la brutalidad policial.

Los aspectos sociales de esta tecnología son inaceptables para el público, pero no hay que ignorar aquello que mantiene a los hackers fuera de los servidores y bases de datos, una realidad que es verdaderamente preocupante de cara al futuro.

Por lo que el gobierno y la comunidad de desarrolladores busca desesperadamente una forma de usar esta tecnología, sin la necesidad de violar los derechos humanos y clamar la furia por parte del público.

Generalmente, el reconocimiento facial almacena en una nube millones de fotos y escaneos faciales de diferentes personas, para posteriormente comparar la información obtenida con la información de rostros conocidos en busca de una coincidencia.

Por otro lado tenemos la autenticación facial, cuya diferencia radica en la coincidencia en el dispositivo y no en la coincidencia en la nube, llevando a múltiples empresas a comprometerse para ofrecer seguridad biométrica dentro de nuestros dispositivos

Por lo tanto, al utilizar la autenticación facial dentro el dispositivo, el escaneo fcial compara el rostro frente a la cámara con el que ya está en su base de datos local, sin necesidad de recurrir a una nube o abandonar el dispositivo.

Esto significa que el reconocimiento y la autenticación facial no solo es diferente del reconocimiento facial, sino que también es un enfoque que permite al usuario acceder a un dispositivo, web o aplicación sin necesidad de acceder una nube o utilizar una contraseña.