Nuestros ciclos de vigilia y de sueño son vitales para mantener al organismo en equilibrio y funcionando adecuadamente. Por años, se han estudiado todos estos procesos cíclicos que ocurren en el cuerpo y se han podido identificar infinidad de estos. Por ejemplo, se sabe de los ciclos que regulan elementos como nuestra frecuencia cardiaca, el reemplazo de células muertas en nuestra piel y hasta nuestra respiración. En esta lista entran también los ciclos circadianos (aquellos encargados justamente del sueño y la vigilia).

En general, estos llegan a ser más notorios ya que los podemos apreciar a simple vista y de forma continua en nuestros patrones de sueño y de actividad diaria. Sin embargo, a pesar de que los conocemos, es claro que aún no sabemos todo acerca de estos patrones.

Esto se nos ha reafirmado con un estudio publicado en la sección Perspective de la revista Science de AAAS. Dentro de esta revisión analítica, los investigadores Seán T. Anderson y Garret A. FitzGerald repasaron variados estudios sobre los ritmos circadianos y determinaron un patrón que no se había reportado antes.

Nuevo patrón descubierto

El estudio de FitzGerald y Anderson revisó en investigaciones anteriores sobre los ritmos circadianos diversas variables que se manifestaron con los patrones de sueño y vigilia. Allí pudieron determinar que tanto el género como la edad “afectan sustancialmente” sus relojes corporales.

Así, se confirmó de nuevo las diferencias en el ritmo circadiano entre niños y adultos. Asimismo, se establecieron diferencias notorias entre el de las mujeres y el de los hombres. Esto ya que cada uno presentó ciclos de actividad y descanso particularmente diferentes.

Los picos de actividad son diferentes entre mujeres y hombres

Los hombres son más propensos a tomar siestas durante el día.

En primer lugar, los estudios revelaron repetidamente que las mujeres tendían a tener sus picos de actividad y productividad durante el día. Igualmente, mostraron su organismo se mostró más resistente y equilibrado incluso cuando se rompía su ritmo circadiano natural.

Por otro lado, los hombres presentaron una actividad y productividad mayor en las noches. Debido a esto, sus niveles de energía en general fueron más altos.

Por su parte, los niños coincidieron con las mujeres, teniendo ciclos de vigilia y actividad diurnos y una disminución de la energía general durante la noche.

Los patrones del sueño también varían

Las mujeres permanecen por más tiempo en un estado de sueño profundo.

Igualmente, no solo los picos de actividad fueron distintos entre hombres y mujeres. En el caso del sueño, los estudios mostraron que las mujeres suelen dedicar más tiempo a dormir. Sumado a esto, también parece que son capaces de pasar más tiempo en un estado de sueño profundo de ondas lentas.

Por su parte, los hombres, al tener menos horas de sueño profundo por la noche, fueron mucho más propensos a tomar siestas durante el día –detalle que coincide con sus momentos más bajo de energía durante el día–.

Finalmente, notaron que las mujeres también eran más resistentes a alborotos o ruidos externos durante el sueño. Otro punto que tiene sentido considerando que son capaces de pasar más tiempo en los estadios del sueño profundo. Por otro lado, los hombres con picos de actividad nocturna y el sueño más ligero, son más propensos a tener un descanso irregular durante la noche.

¿Por qué hay esta diferencia?

Esta es una pregunta que los científicos aún no han podido responder. Su análisis inicial ha puesto sobre la mesa este detalle que parece aún no haber sido explorado a profundidad.

Por lo que, para poder comprender verdaderamente los motivos detrás de esta diferenciación, será necesario realizar más investigaciones y ensayos que permitan observar en un entorno controlado cuáles son las verdaderas variables que interfieren en esta diferenciación y cómo impactan el organismo.

Hasta los momentos, los científicos consideran que puede que el patrón de los ciclos circadianos de las mujeres esté relacionado con las condiciones de maternidad. Esto ya que, como los niños tienen su pico de actividad durante el día, es posible que esta sea una adaptación biológica para tener la energía suficiente como para cuidar de ellos.

Además de esta posibilidad, algunos estudios han relacionado los ritmos circadianos con el ciclo menstrual, por lo que este es otro caso que debería investigarse más a fondo. Por ahora, lo que los científicos han encontrado se trata apenas de primer paso para llegar a un entendimiento más profundo y detallado sobre la actividad de los ciclos circadianos tanto en hombres como en mujeres.

Referencia:

Sexual dimorphism in body clocks: DOI: 10.1126/science.abd4964