En las últimas décadas, tener una piel libre de vellos se ha convertido en un sinónimo de belleza e higiene, una idea que parecía más arraigada entre las mujeres, pero que también se ha extendido mucho entre los hombres. A pesar de ello, entre 2010 y 2020, mientras muchos hombres depilaban sus piernas y pecho, otros lucían con orgullo prominentes barbas.

Pero este tema también raya en lo polémico. A la mayoría de las mujeres les gustan las barbas…hasta que algo queda atascado en ellas mientras sus portadores comen. Si cayera algo de comida babeada en nuestro cabello, lo correcto sería lavarlo, pero vemos que los hombres se conforman con pasar un servilleta y continuar con su vida. Ahí comienza de nuevo la discordia de la higiene.

Lo cierto es que esta creencia de que los pelos son antihigiénicos (al menos si están donde nacen naturalmente) es errada. De hecho, las investigaciones muestran que las caras bien afeitadas tienen más probabilidades de albergar bacterias que aquellas con abundantes barbas.

Sí, sabemos que es difícil de digerir, pero la ciencia no miente. Lo que conocemos como higiene y estética no necesariamente es saludable para nosotros, al menos no si lo aplicamos de manera desmedida. Así que piénsalo dos veces antes de mirar con asco las barbas de nuevo.

Microabrasiones permiten el paso de las bacterias

Las barbas, repletas de vellos y esponjosas, parecen un lugar propicio para el cúmulo de restos de comida y gérmenes, pero la ciencia ha desmentido que estas sean menos higiénicas que las barbillas afeitadas.

La razón es bastante simple, y puede que la sepa todo el que haya ido a un dermatólogo por alguna infección. Cuando pasamos la hojilla de la afeitadora por nuestra piel, ocurren microabrasiones que constituyen una puerta por la que ingresan las bacterias a nuestro cuerpo.

Las barbas no son limpias

Pero la balanza es muy fácil de equilibrar. El hecho de que un rostro rasurado no sea tan limpio como pensábamos, no quiere decir que sus contrapartes barbudas sean necesariamente prístinas. Al contrario, estas también albergan abundantes gérmenes.

Algunos expertos, como el microbiólogo de Quest Diagnostics, John Golobic, sugieren que estas pueden ser tan sucias como un inodoro, lo cual no es nada tranquilizador considerando su cercanía con la boca y la de otras personas. Por ello, la idea de limpiar y lavar la barba con cierta frecuencia no parece descabellada.

Cuidado al comer: si se ensucia, hay que lavarla

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Usar pajillas en lugar de tomar directamente de un recipiente puede ayudar a evitar derrames sobre la barba y mantener su higiene.

El YouTuber barbudo Dan Command dice que nunca ha sentido la necesidad de lavarse la cara después de comer, por ejemplo, pero reconoce que para ello toma ciertas precauciones para evitar que la acumulación de residuos en su barba.

“Uso tenedor y cuchillo en cosas como hamburguesas y pizza. También hay algunos alimentos que simplemente evito comer, o al menos comer en público, como las costillas o el helado”, dijo, y añadió que también usa pajitas para evitar mojarse la barba con líquidos.

El lavado sí será necesario cuando la barba se ensucie, lo cual suele ocurrir cuando se ingieren comidas con migas, salsas o trozos pequeños de vegetales.

“Puedes hacer un simple enjuague y peinar, o puedes enjuagar y usar un limpiador de barba líquido. Hacen contenedores pequeños del tamaño de un viaje. Incluso hacen un producto similar a las toallitas húmedas para barbas, donde la tela tiene aceite de barba”.

Como indicamos en un artículo previo, lavar la cara no es un hábito especialmente saludable si lo hacemos en exceso, y esto también deben tomarlo en cuenta las personas con barba. Así que lo más recomendable es mantener un equilibrio entre el cuidado al comer y la rutina de limpieza.

Referencia:

Some beards as dirty as toilets. https://www.koat.com/article/some-beards-as-dirty-as-toilets/5063724

What’s in Your Beard? https://www.pennmedicine.org/updates/blogs/health-and-wellness/2018/june/whats-in-your-beard