Los estudios sobre el cáncer no se han detenido en todos estos años. Gracias a ellos, son cada vez más los detalles que comprendemos sobre esta enfermedad y lo que es capaz de hacer en el organismo.

En esta ocasión, la investigación recién publicada en JAMA Oncology y liderada por Johnnie K. Bass, del St. Jude Children’s Research Hospital de Memphis, Tennessee, ha abordado los efectos posteriores que pueden quedar en los niños sobrevivientes a esta enfermedad.

Específicamente, han evaluado dos tratamientos (la radioterapia coclear y el platino solo) en comparación con los resultados dados cuando los niños no recibieron ningún tratamiento.

Acá vieron que, de su muestra de 1.520 niños, aquellos que recibieron platino solo y los que recibieron terapia coclear tuvieron más posibilidades de desarrollar una discapacidad auditiva (DA) grave que los que no tuvieron ninguno de los dos tratamientos. En específico, el primer caso fue 1,68 veces más propenso y el segundo hasta 2,69 veces más.

Condiciones neurocognitivas afectadas en individuos con DA grave

Luego de hacer esto, los investigadores también notaron problemas neurocognitivos recurrentes en los niños sobrevivientes de cáncer. Asimismo, identificaron que esta tendía a ser más común en aquellos que además presentaban un caso de DA grave, en comparación con quienes no lo tenían o solo mostraban una versión leve.

Para analizar esto en más detalle, los investigadores analizaron transversalmente 4 bases del desempeño neurocognitivo de los niños:

Razonamiento verbal:

En primer lugar, se evaluó la capacidad de los infantes de razonar para crear e interactuar con contenidos verbales de forma que pudieran entenderlos, organizarlos y darles significado. En este caso, el riesgo relativo visto para los niños con tratamiento de platino fue 1,93 veces mayor. Por su parte, el de los que recibieron radioterapia coclear llegó a ser hasta 2 veces mayor. Finalmente, los que no habían recibido ningún tratamiento presentaron una posibilidad 1,11 veces mayor.

Fluidez verbal:

Como segundo punto, se evaluó la capacidad de los niños de manejarse libremente con los significados y sonidos de las palabras. En pocas palabras, se evaluó qué tan fácil manejaban tanto la semántica como la fonología de estos. Acá, el riesgo relativo de problemas fue 1,83 veces mayor en el grupo de terapia con platino; 1,45 veces en el de radioterapia coclear y 1,86 veces en el grupo sin ninguna terapia.

Velocidad visuomotora:

Seguidamente, también se puso la mira sobre la capacidad de los infantes de llevar a cabo tareas que requirieran de coordinación visual y motora. Para esto, se prestó atención tanto a la rapidez de su trabajo, pero también a la calidad del producto final.

En este caso, el grupo expuesto solo al platino tuvo un riesgo relativo de problemas de 3,10; el expuesto a radioterapia coclear fue de 1,40 y el que no tuvo exposición fue de 1,87.

Habilidades matemáticas:

Finalmente, también se pusieron a prueba las capacidades de razonamiento numérico de los niños. De este modo, se evaluó la capacidad de estos de llevar a cabo operaciones matemáticas y realizar juicios para tomar decisiones alrededor de estas.

Acá, el grupo con platino tuvo un riesgo relativo 1,63 veces mayor que los grupos sin DA. Asimismo, el expuesto a la radioterapia coclear tuvo uno 1,58 veces mayor. Por último, el grupo sin exposición tuvo acá un riesgo relativo 1,63 veces mayor.

Implicaciones del estudio

Al final, es posible observar que los diferentes tipos de terapias pueden estar relacionadas con peores consecuencias en el funcionamiento neurocognitivo de los niños. Sin embargo, también queda claro que la manifestación de la DA grave es un factor determinante para las complicaciones cognitivas más potentes.

“La detección e intervención tempranas de la DA pueden facilitar el desarrollo y el mantenimiento de la función neurocognitiva e identificar a las personas en riesgo de deterioro”, escribieron los autores del estudio.

Por este motivo, el contar con esta información será vital para la realización de futuras investigaciones que permitan identificar a los individuos en mayor riesgo y ofrecerles nuestros tratamientos que pongan en el menor riesgo posible su desempeño neurocognitivo.

Referencia:

Association of Hearing Impairment With Neurocognition in Survivors of Childhood Cancer: doi:10.1001/jamaoncol.2020.2822