Muchas personas prefieren estar frescas y sin posibilidad de sudar la mayor parte del tiempo, pero adoran tomar el sol y sentir la calidez del verano. Mientras que otros son más adeptos al calor, y sienten sus ánimos socavados en las épocas de frío.

Pero a veces no se trata de gustos, sino que adaptación. Hay cosas en el clima que simplemente no se pueden cambiar (omitiendo nuestra responsabilidad sobre el calentamiento global, por supuesto), por lo que aprender a lidiar con ellas es algo necesario.

Es cierto que quien no se adapta, perece, pero esto puede ser malinterpretado. Hay situaciones sumamente peligrosas a las que esta lógica no necesariamente aplique, o al menos no en todos los contextos, y una de ellas es el calor.

Y aquí volvemos al tema de los extremos: podemos morir de frío, pero también de calor, aunque no sea evidente. Nuestro cuerpo es como un equipo, fabricado con ciertos materiales que resisten hasta cierta temperatura sin experimentar mayores daños. Por lo general, podemos detectar nuestros límites cuando se trata de bajas temperaturas, pero ¿cuántos conocen sus límites en las altas?

Piel enrojecida y disminución de la sudoración

Agricultor Camina, Entrenamiento Intenso, Gimnasio
Cuando hacemos ejercicio, nuestra temperatura aumenta, y los vasos sanguíneos se ensanchan para intentar enfriarnos.

Existe un punto llamado golpe de calor en el cual el cuerpo comienza a sobrepasar dichos límites. Suele iniciar de manera muy sutil, casi imperceptible, pero conforme avanza, podemos experimentar síntomas que nos harán percatarnos de que algo está pasando.

Los expertos de Mayo Clinic dicen que dos de los síntomas que suelen indicarnos que estamos sobrecalentados son la piel enrojecida y la disminución de la sudoración, ese magnífico mecanismo que nos permite autorefrescarnos.

Veámoslo así: cuando hacemos ejercicio, nuestros vasos sanguíneos cerca de las capas externas de la piel se expanden para intentar enfriar el cuerpo. Esto ocurre quizás porque estamos deshidratados las condiciones de nuestro entorno, como la humedad, dificultan que sudemos. Al no poder aplicar estos mecanismos para bajar nuestra temperatura, el efecto del golpe de calor es más intenso.

Síntomas graves de sobrecalentamiento

Mayo Clinic también informa otros síntomas de haber sobrepasado nuestros límites: hipertermia, confusión, dolor de cabeza, convulsiones, náuseas, ritmo cardíaco y respiración acelerados.

Cuando estos síntomas aparecen en conjunto, lo mejor es que nos traslademos (o nos trasladen) a un lugar más fresco que favorezca la transferencia de temperatura de nuestro cuerpo. Y por supuesto, será necesario que nos vea un médico.

Pero la opción más inteligente siempre es prevenir un golpe de calor, y de hecho, es posible. Para ello podemos partir de lo básico: evitar exponernos a condiciones excesivamente calurosas, permanecer en la sombra y, por supuesto, beber suficiente agua para que nuestro cuerpo cuente con recursos para batallar en caso de que sea necesario.

Referencias:

Heatstroke. https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/heat-stroke/symptoms-causes/syc-20353581

What’s the Difference between Heat Stroke & Heat Exhaustion? https://healthcare.ascension.org/blog/2017/05/heat-stroke-vs-heat-exhaustion