Rata topo desnuda. Foto: Lincoln Park Zoo/Flickr.

Las ratas topo desnudas son criaturas fascinantes: son ciegas y tienen problemas de audición, pero esto no les impide vivir únicamente bajo la tierra y emitir gritos muy fuertes y penetrantes en ambientes de poco sonido.

Estas características las convierten en un modelo animal interesante para el estudio de la sordera en los humanos, lo que podría ayudar a desarrollar tratamientos más eficaces que los disponibles en la actualidad.

En un trabajo reciente, los investigadores la Universidad de Groningen en los Países Bajos decidieron profundizar en su sordera para determinar su causa y cómo ha evolucionado este rasgo en el tiempo.

Sus hallazgos, publicados en la revista Current Biology, revelan que las ratas topo desnudas son sordas porque tienen células ciliadas externas anormales que no pueden amplificar el sonido.

Sin amplificación del sonido

El estudio se centró en las ratas topo desnudas (Heterocephalus glaber) y las ratas topo Damaraland (Fukomys damarensis), a las cuales sometieron a varios tonos para observar sus respuestas neuronales para cada uno.

Los investigadores notaron que estas tenían dificultades para escuchar los sonidos suaves, siendo capaces de percibir solo el sonido entre una frecuencia estrecha, entre 0,5 y 4 kilohercios (kHz). Para tener una referencia de su sordera, podemos comparar su capacidad de audio con la de los humanos, que pueden detectar sonidos entre aproximadamente 0,02 y 20 kHz.

Luego grabaron el sonido transmitido a través de la cóclea, una parte del oído interno que se encarga de amplificar los sonidos convirtiéndolos en mensajes nerviosos que van al cerebro. De esta forma, descubrieron que dicha amplificación no ocurría en ninguna de las especies de ratas topo incluidas en el estudio.

Pérdida intencional de la audición

En lo que respecta a la historia evolutiva de esta sordera, los investigadores descubrieron que las mutaciones genéticas involucradas con las anomalías de los haces de células ciliadas no ocurrieron de manera aleatoria. Al contrario, estas fueron seleccionadas, lo que quiere decir que las ratas topo desnudas evolucionaron con toda la intención de tener mala audición.

Los investigadores creen que estas criaturas perdieron parte de su capacidad auditiva precisamente porque esta es poco útil en los entornos en los que viven, es decir, la tierra. Pero otra teoría sugiere que las ratas topo desnudas redujeron su capacidad auditiva para evitar la sobreexposición acústica bajo tierra.

Un modelo adecuado para estudiar la sordera humana

Al observar de cerca las células ciliadas externas de las orejas de las ratas topo a través de un microscopio electrónico de barrido, descubrieron que los haces de las células ciliadas de una parte de la oreja eran diferentes a las de otros roedores, como los ratones y los jerbos.

Esto motivó al equipo de revisar en los registros de genotipos, con lo que identificaron las proteínas involucradas en los haces de células ciliadas anormales con la sordera humana. “Con esta base de datos, pudimos identificar pequeños cambios en las proteínas esenciales para la audición tanto en ratas topo como en humanos que dan lugar a pérdida auditiva y sordera”, dice Sonya Pyott, autora del estudio.

De modo que, lo único cierto hasta el momento, es que estos hallazgos sugieren que estas constituyen un modelo animal natural muy propicio para el estudio de ciertos tipos de sordera en humanos.

Referencia:

Functional, Morphological, and Evolutionary Characterization of Hearing in Subterranean, Eusocial African Mole-Rats. https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(20)31189-1