El coronavirus ha obligado a la sociedad a mutar a pasos agigantados. Las consecuencias de su embate se pueden ver en todos los aspectos de nuestra cotidianidad, pero uno que ha cambiado particularmente ha sido el relacionado con las grandes reuniones y eventos.

Ahora, todos estos se han venido desarrollando de forma virtual, para asegurar la consecutividad de los encuentros, a pesar de que estos no se den en persona. Recientemente, el conocido Congreso Europeo e Internacional sobre Obesidad (ECOICO, por sus siglas en inglés) fue uno de los más recientes eventos científicos en unirse al mundo digital.

Dentro de este, se presentó una investigación que se manejó nacionalmente y que involucró a casi 27 millones de adultos de 20 años o más. En ella, la Dra. Hye Jung Shin del Centro Médico Nacional de Seúl, en Corea del Sur, trabaja la relación entre el consumo de bajas cantidades de alcohol y el desarrollo de trastornos como la obesidad o el síndrome metabólico.

El alcohol y la obesidad

La investigación observacional midió el consumo de alcohol de hombres y mujeres en Corea del Sur entre 2015 y 2016. En total, se hizo seguimiento de más de 14 millones de hombres y 12 millones de mujeres.

Los datos sobre su consumo de alcohol y su posterior desarrollo de trastornos de obesidad o de síndrome metabólico se consiguieron gracias al Sistema Nacional de Seguro de Salud de Surcorea.

La investigación se encargó también de medir otras posibles variables relacionadas con estos trastornos como por ejemplo el tabaquismo, el sedentarismo, la edad y los ingresos personales. Sin embargo, en la investigación solo hubo una correlación fuerte entre el consumo de alcohol y estas condiciones. Por lo que, se lo vio como uno de los principales posibles detonantes de la obesidad.

No obstante, cabe destacar que, como se ha tratado de un estudio observacional, otras variables desconocidas se pudieron haber manifestado sin ser notadas. En consecuencia, la investigación ha podido descubrir una conexión entre los trastornos metabólicos y el consumo de alcohol, pero no ha establecido una relación causa y efecto clara o directa entre ellos.

Más de media bebida alcohólica al día ya puede ser dañina

La Organización de la Salud define a las bebidas alcohólicas estándar como 10g de alcohol puro. Para esta investigación, los científicos subieron un poco esta cifra estableciendo su estándar en 14gr de etanol puro.

Seguidamente, se estudió la relación de incidencia entre las cantidades de alcohol consumidas diariamente y el desarrollo a largo plazo del síndrome metabólico o de obesidad. En cada caso, se dividió su consumo de alcohol puro (medido en gramos) en los siguientes grupos:

  • A) Más de media bebida alcohólica estándar diaria (7,1-14 gr).
  • B) De una bebida alcohólica estándar hasta dos al día (14,1-24 gr).
  • C) Más de dos bebidas alcohólicas estándar diarias (24gr o más).

Asimismo, se dividieron los resultados según el sexo. En general, los hombres se mostraron más propensos a desarrollar trastornos metabólicos. En el caso A, los hombres aumentaron un 10% sus posibilidades de tener obesidad o síndrome metabólico con respecto a quienes no bebían. Siguiendo este camino, en el caso B el porcentaje estuvo entre un 22% y un 25% más. Finalmente, el caso C marcó un aumento en las posibilidades de un 34% para la obesidad y hasta de 42% para el síndrome metabólico.

Por su parte, las mujeres en el caso A mostraron una predisposición 9% mayor a sufrir estos trastornos en comparación con sus contrapartes no tomadoras. Igualmente, en el caso final (C), las mujeres se mostraron más propensas a la obesidad en un 22% y al síndrome metabólico en un 18%.

“Nuestros resultados sugieren que el riesgo de obesidad y síndrome metabólico aumenta en proporción al consumo de alcohol cuando hombres y mujeres adultos beben más de la mitad de una bebida estándar por día”, concluyeron los autores.

Peligros de la obesidad y del síndrome metabólico

Como ya sabemos, la obesidad es un trastorno del organismo en el que este acumula cantidades de calorías mucho más grandes de las que puede gastar con su actividad diaria. Como consecuencia, la grasa comienza a acumularse en el cuerpo, detalle que se puede notar a simple vista.

A pesar de que esta es una de las consecuencias más notorias –que puede traducirse en problemas de movilidad y dolores en las articulaciones a causa del peso–, el aumento de grasa en el organismo también se traduce en otros problemas derivados. Por ejemplo, se ha podido unir a la obesidad con otras enfermedades como la diabetes y el cáncer. Asimismo, se sabe que también puede ocasionar problemas –que van desde obstrucciones a malfuncionamientos– en el sistema respiratorio y cardiovascular.

Por su parte, el síndrome metabólico también desencadena otras posibles complicaciones como enfermedades cardiacas, derrames cerebrales y diabetes. A esta también se la ha llegado a relacionar con casos de depresión.

Asimismo, se ha comprobado que las personas con síndrome metabólico son más vulnerables a los efectos letales del COVID-19; mientras que aquellos con obesidad tienen más probabilidades de ser hospitalizados.

Para poder mantener a raya este tipo de complicaciones se sabe que es necesario mantener una cantidad estable de actividad física diaria, incluso desde que somos bebés. Igualmente, se ha comprobado que una dieta rica en fibras también previene la obesidad. Ahora, este nuevo estudio también nos señala que mantener el alcohol alejado de nuestra ingesta usual podría ser la decisión más sana para nuestro organismo.