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La pandemia del COVID-19, en la actualidad ya ha acumulado más de 25.3 millones de contagiados en el mundo y ha causado la muerte de al menos 848 mil. A estas alturas, aún no tenemos una idea clara de cómo combatir la enfermedad ni sus letales efectos.

No obstante, cientos de investigaciones avanzan a toda máquina en el planeta para descubrir este detalle. Se han presentado variadas alternativas de medicamentos y también se encuentran en desarrollo cientos de modelos de vacunas distintos. Sin embargo, nada es seguro por los momentos.

Ahora, uno de los comentarios de Antoni Fauci, el mayor experto epidemiólogo y líder de la unidad de combate contra el COVID-19 en EE.UU., ha puesto a un nuevo contendiente en el mapa: los interferones (IFN).

Fauci describió a estas proteínas como una nueva posible alternativa de tratamiento para el coronavirus. Asimismo, los promocionó al mundo como nuestros actuales “mejores combatientes” contra el SARS-CoV-2, coronavirus causante del COVID-19.

¿Qué son los interferones?

Específicamente, los interferones son glucoproteínas que participan en la respuesta inmunitaria primaria del organismo. Estos tienen una alta actividad antiviral en nuestro cuerpo y pueden ser de utilidad contra una amplia gama de virus en lugar de con uno solo –como es el caso de muchos anticuerpos–.

En pocas palabras, estas son las moléculas principales que produce el organismo al generar una respuesta inmune inespecífica (ya que no conoce el virus o aún no ha tenido oportunidad de identificarlo). Entonces, en lugar de dejar al cuerpo totalmente desprotegido, los IFN llegan para actuar como una primera barrera protectora.

“[Los interferones] Son nuestros soldados de primera línea. Cuando te infectas con un virus, las células realizan un trabajo fundamental. Podemos decir que lo primero que hacen es un llamado para aumentar las defensas del cuerpo”.

Esto es lo que ha tenido que decir Benjamin tenOever, director del Centro de Ingeniería de Virus para Terapia e Investigación, Nueva York, cuando el medio BBC Mundo le consultó sobre estas proteínas.

Más que solo una reacción rápida

La velocidad con la que el organismo puede responder a las amenazas de patógenos externos utilizando interferones puede hacer la diferencia entre una enfermedad ligera y cuadros sintomáticos graves o mortales.

Sin embargo, no es solo su rapidez lo que hace a los interferones tan prometedores aliados. Otro detalle que los hace resaltar es su capacidad inhibidora. A pesar de no funcionar de forma específica o particular contra un virus, sí son capaces de contrarrestar en gran medida sus efectos en el organismo. Como consecuencia, el cuadro sintomático se hace más leve y la enfermedad más llevadera.

Como contraparte, su acción generalizada suele ser menos intensa que aquella focalizada de los anticuerpos específicos. Por lo que tal vez no sería tan eficiente si se utilizara en casos severos. Sin embargo, como otro punto positivo, los IFN no producen una respuesta hiperinflamatoria y no desatan las preocupantes tormentas de citoquinas, por lo que podrían ser una alternativa mucho más segura a la hora de tratar enfermedades como el COVID-19.

Los interferones y el COVID-19

No ha sido solo Fauci quien ha señalado al los interferones como unos posibles aliados en nuestra lucha contra el coronavirus. De hecho, en el mundo ya se llevan a cabo investigaciones que buscan descubrir los efectos específicos de estas proteínas en relación con el SARS-CoV-2.

Por ahora, los resultados parecen ser prometedores y los interferones se perfilan como unos inhibidores efectivos del coronavirus. Los tratamientos con interferones ya se utilizan para otras enfermedades como la hepatitis C y la escleroses múltiple. Asimismo, países como Cuba ya tienen su propio medicamento basado en interferones (Interferon Alfa 2b). No obstante, las terapias con IFN no han sido totalmente avaladas por la Organización Mundial de la Salud, por lo que se deben utilizar con precaución.

El tratamiento con interferones no está libre de riesgos

A pesar de los efectos positivos de los interferones, también es necesario tomar en cuenta sus riesgos. Por ejemplo, si la dosis que se administra de estos es mayor a la que el organismo puede producir naturalmente, el resultado será un cuadro gripal grave y doloroso para la persona –algo que se presentará independientemente de si sus síntomas iniciales disminuyeron o no–.

Igualmente, los IFN aún no han probado su consistencia, su aparición, sus cantidades y su efectividad varían de persona a persona. Por este motivo, antes de proceder con un tratamiento generalizado es vital que se realicen más pruebas controladas para poder entender todos los efectos de estas proteínas.

El centro de la polémica

Específicamente por su irregularidad, existen actualmente muchas dudas sobre la posibilidad de utilizar los interferones de forma generalizada. A pesar de lo dicho por Fauci, la verdad es que aún se tienen pocos datos sobre su efectividad en grandes grupos afectados por el COVID-19.

Debido a esto, es difícil aceptarlos por completo como un tratamiento completamente efectivo contra el coronavirus. Justo ahora, los científicos del mundo intentan averiguar si existe una forma de predecir los efectos variados de los IFN o de homogeneizarlos, de forma que se puedan convertir en un tratamiento general.

Por los momentos, el único testimonio de éxito con estas proteínas fuera de un laboratorio viene del Ministerio de Salud Pública de Cuba. Este comenta que ha utilizado el medicamento como parte de sus protocolos de tratamiento y que los resultados han sido satisfactorios. Sin embargo, hasta que otras zonas y estudios no puedan comprobar esta información, no se puede asegurar que los interferones puedan ser para nosotros una solución a largo plazo contra la pandemia del COVID-19.