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La protección ambiental es un tema que es de interés para todos y que año tras año se ha ido discutiendo en el mundo. Con diferentes niveles de intensidad, las ciudades y países han abordado esta situación para tratar de buscar alternativas sostenibles.

Sin embargo, a pesar de que han surgido propuestas bien encaminadas, muchas de ellas fracasan a medio camino debido a que nunca llegan a ser verdaderamente adoptadas por la población. Este se trata de un problema ya conocido, en el que la dificultad para cambiar nuestro comportamiento como sociedad se convierte en la protagonista.

Los investigadores Melissa R. Marselle, Anne Turbe, Assaf Shwartz, Aletta Bonn y Agathe Colléony del Centro Helmholtz de Investigación Ambiental (UFZ) y el Centro Alemán para la Investigación Integrativa de la Biodiversidad (iDiv) ha unido fuerzas para poder estudiar más a fondo el por qué detrás de este fenómeno.

¿Por qué ha sido tan difícil cambiar nuestro comportamiento en esta área?

Los resultados de la investigación colaborativa germano-israelí se publicaron recientemente en Conservation Biology. Allí, los investigadores recalcaron como principal punto de interés el hecho de que muchas políticas de conservación ambiental no toman en cuenta verdaderamente las modificaciones de conducta en los individuos.

Para poder ejemplificar esto con claridad, los investigadores se tomaron como caso particular de estudio las políticas de protección de polinizadores en Europa. Es bien sabido ya que criaturas polinizadoras (vitales para la agricultura) como abejas y mariposas han comenzado poco a poco a disminuir sus poblaciones. Debido a esto, se ha vuelto una prioridad favorecer su conservación y crecimiento.

Por este motivo, tan solo en mayo de 2019, 8 propuestas diferentes (todas de estatus nacional) se presentaron con respecto a este tema. Ha sido específicamente este grupo el que los investigadores han aprovechado para su estudio.

“Las políticas de conservación de la naturaleza para preservar los polinizadores son a menudo demasiado ineficaces a este respecto y apenas cambian el comportamiento de las personas”, comentó Marselle, primera autora del estudio.

Problemas de planificación

Uno de los primeros problemas que han identificado es que realmente las políticas de conservación solo se enfocan en los cambios que se realizarán al ambiente. En otras palabras, no se toman un momento para detallar en los cambios que deberemos hacer e internalizar verdaderamente nosotros como ciudadanos.

Según su investigación, el 41% de los documentos investigados no especificaban de forma clara su público objetivo. De este modo, a pesar de que algunas medidas son por ejemplo para agricultores y otras para consumidores, ninguno de estos fue debidamente identificado en los archivos analizados. Por esto, muchas veces no se pudieron estructuras instrucciones claras y focalizadas que se pudieran seguir con más facilidad.

Debilidades identificadas: pocas medidas de verdadera modificación conductual

Una vez esto se tuvo claro, los investigadores debieron identificar qué elementos sí estaban presentes en la investigación. Asimismo, hicieron especial hincapié en la detección de medidas de modificación conductual y sus porcentajes de incidencia.

“(…) realizamos un análisis de brechas de las intervenciones de cambio de comportamiento de conservación defendidas en estrategias nacionales de conservación utilizando la Rueda de Cambio de Comportamiento (BCW), un marco integral para caracterizar y diseñar sistemáticamente intervenciones de cambio de comportamiento”.

De esto modo explicaron los autores en sus estudio qué modelo utilizaron para guiar su investigación. En total, pudieron identificar 610 acciones conservacionistas. De estas, se derivaron 787 funciones de intervención ambiental y otras 766 correspondientes a códigos de categorías de políticas.

De estos lotes, al menos el 23% perteneció a medidas educativas/informativas sobre la importancia de la conservación ambiental. Seguidamente, con una incidencia del 19% nos encontramos cambios estructurales realizados en pro de la conservación de la naturaleza. Estos dos puntos se presentaron como los ganadores indiscutibles a la hora de hacer presencia en los archivos.

Sin embargo, ninguna de estas dos categorías hizo referencia a medidas concretas de modificación conductual. Dichas posibles acciones quedaron marginadas a un 3% de modelos de incentivación y un 2% de restricciones y regulaciones. Por su parte, las medidas de coacción ni siquiera hicieron presencia en ningún archivo. En resumen, es posible ver una clara falta de políticas de verdadera modificación de la conducta en los modelos conservacionistas vigentes en la actualidad.

¿A dónde deberán apuntar las nuevas políticas?

Marselle comenta de nuevo que en la actualidad la mayoría de los modelos de conservación de la naturaleza apuntan a “medidas educativas y estructurales”. Sin embargo:

“Las medidas educativas para impartir conocimientos y crear comprensión son importantes. Pero confiar únicamente en la educación no es muy eficaz si realmente se desea cambiar el comportamiento ambiental. Sería más eficaz vincularlo a una gama más amplia de otras medidas”, reflexiona Marselle.

Dentro del estudio, con base a las estrategias de modificación conductual, los investigadores han sugerido variados caminos que se pueden seguir para hacer más fuertes los planes de conservación y asegurar la adopción a largo plazo de estos:

Refuerzos positivos: incentivos financieros e informativos

En primer lugar, los investigadores proponen que, por ejemplo, se podrían dar detalles más claros a los consumidores sobre el origen de sus alimentos y las cadenas de suministro por los que se manejan. Con un sistema de etiquetas, podría quedar claro para este cuál sigue las regulaciones ambientales y cuál no. De esta forma, podría ser más propenso a comprar los productos econlógicos, ayudando al ambiente y potenciando la agricultura sostenible al mismo tiempo.

Sumado a esto, los agricultores también podrían tener sus propios sistemas de incentivos. Por ejemplo, aquellos que sigan las practicas sostenibles podrían tener acceso a más apoyos financieros de forma más sencilla, para que continúen con su labor.

Refuerzos negativos: impuestos adicionales

Por su parte, el refuerzo negativo también podría ser una herramienta útil. Como ejemplo colocan el caso del Reino Unido, en el que usar bolsas plásticas tiene un costo adicional para los compradores, por lo que se demanda general ha disminuido. Los investigadores consideran que este sistema de impuestos o recargos adicionales cuando se utilizan modalidades o elementos que no son sostenibles, también podría incentivar la creación de hábitos a largo plazo.

Información más clara

Igualmente, con relación a lo mencionado anteriormente sobre la falta de definición de un público objetivo, los investigadores consideran que este debería pasar a ser el protagonista en el desarrollo de las políticas. Esto debido a que, si se piensa primero en lo que verdaderamente cada actor (ciudadano promedio, agricultores, consumidores, empresas, etc.) puede ofrecer y cambiar, las políticas podrán diseñarse de forma mucho más específica y, posiblemente, serán asimiladas con más facilidad, ya que irán a la medida de cada sector.

Oportunidades actuales

“La comprensión de la teoría del cambio de comportamiento es esencial para crear políticas de conservación eficaces y basadas en el comportamiento”.

Esta frase también se trata de un punto resaltado por los investigadores dentro de su estudio y va de la mano con sus recomendaciones de mejora para el futuro. Esto debido a que no solo ofrecieron sugerencias posibles de cambios para las políticas, sino que recalcaron un par de oportunidades cercanas que el mundo tiene que aplicarlos.

En primer lugar, está la Estrategia de Biodiversidad de la UE 2030, adoptada en mayo de 2020 por la Comisión de la Unión Europea. Consideran que los preceptos allí mencionados ahora deben dar el siguiente paso y convertirse en políticas nacionales especializadas.

Asimismo, consideran que el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) esperado para este 2021 y que se celebrará en China es una oportunidad invaluable. Durante este, se discutirán los objetivos globales de biodiversidad que se pautarán para los años siguientes. Por lo que, la información descrita en su estudio podría ser de gran ayuda para la construcción más eficiente de dichos objetivos.

Referencia:

Addressing behavior in pollinator conservation policies to combat the implementation gap: https://doi.org/10.1111/cobi.13581