Aunque mucha gente estaría dispuesta a comer comida chatarra siempre que pudiera, los expertos en nutrición y medicina la desaconsejan casi en lo absoluto. Puede que uno que otro evento en donde degustemos de su exquisito sabor no nos haga mal, pero cuando esto se hace muy frecuente los efectos sobre la salud son graves.

Por ejemplo, un nuevo estudio publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition revela que las personas que consumen mucha comida chatarra procesada industrialmente tienen más probabilidades de mostrar un cambio en sus cromosomas relacionado con el envejecimiento.

Los investigadores informaron que consumir tres o más porciones de los tan controversiales alimentos ultraprocesados cada día, duplicaron las probabilidades de que los telómeros se acortaran en comparación con los de las personas que rara vez comían comida chatarra.

Un marcador de edad biológica

Para comprender mejor los hallazgos, partamos de que cada célula humana tiene 23 pares de cromosomas que contienen nuestro código genético. En sus extremos se encuentran los telómeros, cadenas de ADN y proteínas que, pese a no contener información genética, son vitales para la estabilidad e integridad de los cromosomas. Y cómo no, para el ADN del que dependen todas las células que hacen funcionar nuestro cuerpo.

Los telómeros cortos son un marcador del envejecimiento biológico a nivel celular, algo que se ha sabido durante mucho tiempo. Conforme avanza nuestra edad, nuestros telómeros se van acortando espontáneamente debido a la división celular. Pero puede haber factores, como la alimentación, que pueden acelerar la reducción de su longitud y, por consiguiente, el envejecimiento.

Telómeros más cortos entre los que consumieron más comida chatarra

El estudio incluyó información de 645 hombres y 241 mujeres de 55 años de edad en adelante que proporcionaron muestras de ADN en 2008, y datos detallados sobre sus hábitos alimenticios que proporcionaron cada dos años desde entonces.

Los investigadores dividieron a los participantes en cuatro grupos de acuerdo a su consumo de alimentos ultraprocesados para comparar su estado de salud en función de los datos recolectados.

Postre, Candy, Sweet, Pastel, Dulces, Chocolate
El grupo que consumió más alimentos ultraprocesados tenía telómeros más cortos en comparación con los que comían menos de estos.

Así descubrieron que aquellos individuos en el grupo de alto consumo eran más propensos a tener antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, diabetes y grasas en sangre anormales. Estos también consumieron menos alimentos normalmente incluidos en la dieta mediterránea, como la fibra, aceite de oliva, frutas, verduras y nueces.

Los tres grupos que más consumieron ultraprocesados mostraron una probabilidad de 29, 40 y 82 por ciento, respectivamente, de tener telómeros más cortos en comparación con el grupo que comió dichos alimentos en menor cantidad.

Los estudios previos habían arrojado resultados similares y sugirieron un posible vínculo entre el consumo de bebidas azucaradas, carnes procesadas y otros alimentos cargados de grasas saturadas y azúcares. Pero los hallazgos no habían sido tan concluyentes como en este.

Ahora bien, aunque la correlación encontrada entre la longitud del biomarcador de edad y la dieta es fuerte, los investigadores reconocen que aún no se ha podido establecer una relación causal directa entre ellos.

De lo que sí hay evidencia científica robusta es de una fuerte correlación entre los alimentos ultraprocesados ​​y la hipertensión, la obesidad, la depresión, la diabetes tipo 2 y algunas formas de cáncer, todas estas afecciones asociadas con la edad, el estrés oxidativo y la inflamación. Estas también están relacionadas con la longitud de los telómeros.

Referencia:

Ultra-processed food consumption and the risk of short telomeres in an elderly population of the Seguimiento Universidad de Navarra (SUN) Project. https://academic.oup.com/ajcn/article-abstract/111/6/1259/5824715