Las ranas de cristal de América Central y del Sur no se llaman así precisamente por ser frágiles, sino porque sus huesos y órganos internos pueden verse a través de la piel traslúcida que cubre su torso y extremidades.

Si bien esta inusual característica puede parecer que haría a la rana vulnerable a los depredadores, en realidad sirve como un poderoso mecanismo de defensa.

Un formidable tipo de mecanismo de camuflaje

La piel traslúcida es, con mucho, la característica más distintiva de la rana de cristal. De hecho, son los únicos animales terrestres conocidos con un cuerpo parcialmente transparente en la Tierra, con la posible excepción de las mariposas de alas de cristal.

Si bien los mecanismos moleculares y la razón evolutiva de su apariencia única no se comprenden plenamente, una nueva investigación encontró que la piel cristalina de las ranas, mejor descrita como “traslucidez”, las ayuda a mezclarse y evitar ser descubiertas por los depredadores, configurando un formidable tipo de mecanismo de camuflaje no identificado previamente en ningún otro animal.

Los investigadores observaron que las ranas siempre se veían verdes, pero que se aclaraban u oscurecían según el fondo, permitiéndoles asemejarse más al verde de la hoja sobre la que están posadas.

Para el estudio, el equipo utilizó una combinación de ensayos de campo y modelado y detección asistidos por computadora para analizar la piel traslúcida de la rana de cristal con un detalle sin precedentes. Al hacerlo, los investigadores concluyeron que el anfibio emplea una nueva forma de camuflaje llamada “difusión de borde”.

Estas criaturas únicas suelen habitar la exuberante vegetación de estas selvas tropicales junto a ríos y arroyos, por lo que su hábitat natural está formado por hojas coloreadas en diferentes matices de verde, y el cambio de brillo permite que la rana se camufle con su entorno de manera muy sutil.

Difusión de bordes

Para probar el camuflaje de los escurridizos anfibios, los investigadores fotografiaron 55 ranas de cristal sobre hojas verdes y fondos blancos. Luego, utilizaron análisis informáticos para evaluar el color y el contorno de la rana en cada foto.

Los investigadores encontraron que las ranas siempre se veían verdes, pero que se aclaraban u oscurecían según el fondo. Cambiar el brillo de esta manera permite que las ranas se asemejen más al verde de la hoja sobre la que están posadas.

La piel cristalina de las ranas las ayuda a evitar ser descubiertas por los depredadores, configurando un formidable tipo de mecanismo de camuflaje.

Adicionalmente, el equipo observó que las ancas de las ranas son más translúcidas que sus cuerpos. Esto confunde el contorno de una rana sentada, creando bordes difusos que es menos probable que los depredadores reconozcan.

Este cambio pasivo en la luminancia, sin una modificación significativa del tono, sugiere una estrategia de camuflaje de “difusión de bordes”, distinta de la transparencia y el cambio de color activo.

Como explicó la ecóloga Innes C. Cuthill, afiliada a la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Bristol y coautora de la investigación:

“En verdad, solo estamos empezando a desentrañar cómo funcionan realmente las diferentes formas de camuflaje. Las ranas de cristal ilustran un nuevo mecanismo que realmente no habíamos considerado antes”.

Referencia: Imperfect transparency and camouflage in glass frogs. PNAS, 2020. https://doi.org/10.1073/pnas.1919417117