La actividad física es particularmente importante para la salud física y mental de los jóvenes, ya que permite mejorar el bienestar y reducir la prevalencia y la gravedad de males como la depresión, la ansiedad, el estrés y el suicidio.

Además, estudios han vinculado la actividad física con mejoras en la cognición y el rendimiento escolar y académico. En cuanto a los posibles mecanismos de comportamiento, la actividad física tiene un efecto notable en la participación de los estudiantes en el aula, la cual se refleja en mejoras en el “tiempo de trabajo” y la concentración.

También en los mayores

Estos antecedentes han estimulado a los maestros de la escuela primaria a brindar a los estudiantes breves descansos para realizar actividad física para aprovechar sus beneficios y minimizar las interrupciones en el aula.

Pero los resultados de un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Newcastle en Australia sugieren que la práctica de dar breves descansos para realizar actividad física también debería aplicarse a los estudiantes de los últimos años.

Un breve descanso para realizar actividad física puede mejorar el enfoque de los estudiantes y hacer que se sientan con más energía.

Para llegar a esa conclusión, el equipo de investigación examinó los resultados en 2 cohortes que totalizaron 221 estudiantes de los 2 últimos años de 10 escuelas secundarias (23 clases) ubicadas en Nueva Gales del Sur, Australia.

Sesiones de ejercicios

Los maestros asignados al grupo escogido para recibir la intervención de actividad física recibieron capacitación, recursos y apoyo para facilitar la realización de dos descansos de actividad de alta intensidad por semana durante el tiempo de clase durante cinco semanas.

Los investigadores realizaron observaciones en el aula antes de que se impartiera el programa de actividad física e inmediatamente después de que los estudiantes participaran en las sesiones de ejercicios, a fin de examinar su efecto sobre el comportamiento de los estudiantes en lo que se denominó como “la tarea” (leer, escribir o realizar una tarea designada).

La actividad física tiene un efecto notable en la participación de los estudiantes en el aula, la cual se refleja en mejoras en el tiempo de trabajo y la concentración.

Complementariamente, a través de cuestionarios validados, los investigadores evaluaron cómo se sentían (por ejemplo, sus sentimientos de vitalidad, estado de alerta y energía) los estudiantes al comienzo y al final de las sesiones.

Este análisis reveló que la participación en sesiones de ejercicio mejoró el comportamiento de los estudiantes en la tarea en aproximadamente un 20 por ciento. Los estudiantes también informaron niveles de vitalidad significativamente más altos (+0,7 unidades), lo que significa que se sintieron mejor y más concentrados después de la sesión.

Si bien se necesitan investigaciones futuras para determinar si estos efectos se extienden a mejoras en el rendimiento académico, los resultados del estudio aportan suficiente evidencia para que los departamentos de educación exijan la actividad física en los últimos años de la escuela.

Referencia: Effect of a Time-Efficient Physical Activity Intervention on Senior School Students’ On-Task Behaviour and Subjective Vitality: the ‘Burn 2 Learn’ Cluster Randomised Controlled Trial. Educational Psychology Review, 2020. https://doi.org/10.1007/s10648-020-09537-x