Las recomendaciones de higiene apuntan a bañarse una vez al día todos los días, pero bien sabemos que esta frecuencia variará dependiendo de las condiciones geográficas. Aquellos que viven en entornos fríos suelen hacerlo mucho menos que países tropicales, como los de Latinoamérica.

Ocurre de manera similar con la cara, parte de nuestra carta de presentación. Tratamos de mantenerla impecable, y para ello hay que lavarla, por lo que el hábito tiende a una limpieza en la mañana, cuando nos despertamos, y en la noche, antes de irnos a dormir.

Algunos la lavarán más seguido dependiendo de su rutina, la cual puede incluir uso de maquillaje, o mucha sudoración. Y aunque suene como algo muy saludable, no necesariamente lo sea y a continuación explicaremos por qué.

Lavar la piel demasiado produce resequedad y fomenta la producción de grasa

Existen diferentes tipos de piel, y no todas requerirán un lavado tan frecuente como los planteados anteriormente. Hay casos en los que lavarse la cara con mucha frecuente conduce a sequedad. Y es que, muchas veces el exceso de grasa que nos lleva a lavarnos la cara con más frecuencia, es un problema que hemos motivado con esta rutina excesiva.

Se trata de una especie de círculo vicioso en el que lavar la cara más seguido, crea sequedad ya que el jabón elimina las barreras protectoras naturales de nuestra piel. Al verse desprovista, la piel intenta compensar la pérdida produciendo más grasa, lo que a su vez nos llevará a lavarla más seguido, repitiendo el ciclo.

Y aunque se puede arreglar con una buena crema hidratante, lo ideal es evitar el problema. Para ello, irónicamente, quizás sirva reducir la frecuencia o la intensidad del lavado de la cara en lugar de hacerlo más seguido.

La temperatura del agua también es un factor de atención

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El agua caliente tiende a arrastrar los aceites naturales de la piel, por lo que la recomendación apunta a lavar la cara con agua tibia o fría.

Algunos preferirán el agua fría, mientras que otros el agua caliente, sin saber que la temperatura también cumple una función y debe ser bien aprovechada. Aplicar agua caliente a la piel con frecuencia no es la mejor opción ya que esta tiende a abrir los poros, y arrastrar los aceites, agravando cualquier afección cutánea que se padezca, como acné o eczema.

En general, los dermatólogos recomiendan el agua de tibia a fría. Por supuesto, esto no es algo que todos puedan cumplir, así que si eres adepto a las duchas de vapor, entonces evita que esta incluya tu cara, y opta por lavarla luego con agua fría.

Referencia:

How Many Times a Day you Wash Your Face is Super Important — Here’s Why. https://www.dollarshaveclub.com/content/story/no-you-dont-have-to-wash-your-face-twice-a-day