Lo ideal sería que un hígado enfermo recibiera un tratamiento adecuado de inmediato, pero no siempre es así. En estos casos, su condición empeora al punto de dejar de realizar sus funciones y obligar al cuerpo a compensarlas, dando lugar a un desequilibrio insostenible conocido como cirrosis hepática aguda descompensada.

El pronóstico de estos pacientes puede variar. Pero se sabe que algunos de ellos pueden desarrollar rápidamente una insuficiencia hepática aguda o crónica, que lleva a la falla de otros órganos, como los riñones o el cerebro, y es potencialmente mortal.

Un equipo internacional de investigadores se interesó por determinar qué pacientes hepáticos tienen mayor riesgo de desarrollar la insuficiencia aguda, y presentaron sus hallazgos un artículo publicado en Journal of Hepatology.

¿Cómo transcurre una enfermedad hepática?

El hígado es un órgano muy importante ya que cumple diferentes funciones. Entre ellas, el almacenamiento de nutrientes y vitaminas, producción de dextrosa, interviene en la liberación de hormonas, la coagulación, además de descomponer toxinas.

Este puede verse dañado por diferentes razones, aunque una de las más comunes es el abuso del alcohol, que al mantenerse en el tiempo puede causar una enfermedad hepática crónica.

Si la afección no recibe tratamiento a tiempo, puede convertirse en cirroris hepática, una etapa avanzada en la que el tejido del hígado se convierte en tejido conectivo, limitando las funciones ya mencionadas. Y como es de esperar, empiezan los problemas de coagulación, el hígado no recibe suficiene sangre, se acumulan toxinas, y aumenta la presión arterial en las venas que irrigan el hígado.

Ante este desequilibrio, el cuerpo intenta compensar la función empática reducida desarrollando nuevas venas para permitir la circulación desde el esófago, el estómago y los intestinos.

Y aunque suene bien, en realidad no lo es, porque esta compensación no puede mantenerse para siempre. La enfermedad continúa progresando, y el líquido tisular empieza a acumularse en la cavidad abdominal, lo que da lugar a infecciones bacterianas y hemorragias internas.

Pero la descompensación no ocurre solamente a nivel abdominal, sino también cerebral. Puede haber dificultar para concentrarse, cambios de humor y somnolencia, los cuales son signos de intoxicación cerebral y pueden provocar un coma hepático.

Tres variaciones entre pacientes con cirrosis aguda descompensada

En su reciente estudio, los investigadores identificaron por primera vez tres variaciones de curso clínico en pacientes ingresados ​​en el hospital con cirrosis hepática aguda descompensada.

Pre-ACLF

En la primera, ocurren reacciones inflamatorias en todo el cuerpo que se reflejan en los valores elevados de inflamación en las pruebas de sangre. Esto trae como consecuencia la falla orgánica ya mencionada.

Entonces la descompensación aguda se convierte en “insuficiencia hepática aguda sobre crónica” (ACLF, por sus siglas en inglés), una condición en la que más de la mitad de los pacientes mueren, y solo un tercio sobrevive después de un año.

Cirrosis hepática descompensada inestable

Los investigadores observaron una segunda variación en la que los pacientes no desarrollan la ACLF, y presentan valores moderados de inflamación. Sin embargo, presentan hipertensión significativa en la vena porta. A este escenario lo llamaron cirrosis hepática descompensada inestable.

Alrededor del 20 por ciento de estos pacientes muere tres meses después de su ingreso al hospital, mientras que otro 15 por ciento resiste un poco más, pero muere en el transcurso del año siguiente.

Cirrosis hepática descompensada estable

En un tercer curso clínico, denominado cirrosis hepática descompensada estable, los pacientes no presentan valores elevados de inflamación ni las complicaciones derivadas de ello, ni llegan a desarrollar ACLF en los primeros tres meses de hospitalización. Pero este escenarios también es mortal.Uno de cada diez pacientes muere un año después de su ingreso.

Esta investigación fue parte de un estudio europeo llamado PREDICT, dirigido a observar de cerca el curso clínico de la cirrosis hepática descompensada aguda para detectar los factores que influyen en el desarrollo de ACLF. Los hallagos pueden ser de gran utilidad para los especialistas a la hora de tomar decisiones para tratar casos aún tempranos de dicha enfermedad.

Referencia:

The PREDICT study uncovers three clinical courses of acutely decompensated cirrhosis that have distinct pathophysiology. https://www.journal-of-hepatology.eu/article/S0168-8278(20)30384-6/fulltext