Aunque los niños y los adolescentes tienen menos riesgo de padecer síntomas graves por COVID-19, la pandemia del coronavirus ha alterado significativamente sus vidas de otras maneras, ya que las medidas implementadas para contener la propagación de la enfermedad coronavírica representan circunstancias particularmente desafiantes para los jóvenes.

Los adolescentes se encuentran en una etapa de la vida en la que están muy involucrados en las conexiones sociales y en desarrollar su independencia personal. Por lo tanto, el distanciamiento social y el encierro producto de la crisis del coronavirus pueden tener un significativo impacto emocional.

Momentos difíciles

En concordancia con esta premisa, los resultados de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Manchester y la Universidad John Moores de Liverpool revelaron que para los adolescentes la pandemia y el encierro han sido una “montaña rusa emocional”, además de propiciar muchos sentimientos difíciles e intensos.

La vida diaria de los adolescentes ha cambiado sustancialmente, se están perdiendo las experiencias propias de su edad, desde pasar tiempo con amigos hasta tradiciones escolares el último día de clases.

Durante el mes de mayo, el equipo solicitó a jóvenes de 16 a 19 años que compartieran sus experiencias sobre la pandemia. Los investigadores analizaron sus relatos para comprender cómo las medidas de contención implementadas han afectado a este grupo, qué sentimientos ha creado y cómo se las han arreglado para sobrellevarlo.

Las respuestas mostraron que el año 2020 ha sido una montaña rusa emocional para los adolescentes, ya que han experimentado intensos sentimientos de cambio, pérdida e incertidumbre. Muchos sintieron que se habían perdido experiencias importantes y otros se preocuparon por su futuro.

Experiencias propias

Uno de los principales hallazgos del estudio fue evidenciar cuán turbulento ha sido este año para los adolescentes. Su vida diaria ha cambiado sustancialmente, se están perdiendo importantes experiencias propias de su edad, desde pasar tiempo con amigos hasta tradiciones escolares como los exámenes y el último día de clases.

Los resultados de la investigación revelaron que para los adolescentes la pandemia ha sido una verdadera “montaña rusa emocional”.

Para algunos fue útil sentirse conectados con las personas que los rodean, aunque muchos se sintieron desconectados de muchas maneras, y el contacto virtual con amigos no ha sido suficiente. No obstante, muchos encontraron reconfortante recordar que todos estamos juntos en esto, aunque algunos se sienten enojados y frustrados con las autoridades por su manejo de la pandemia.

Sin embargo, el encierro no ha sido del todo malo; de alguna manera, los adolescentes han sentido que se han eliminado las presiones normales y han tenido una peculiar oportunidad de crecimiento y desarrollo personal.

Aún en las mejores circunstancias, puntualizan los investigadores, la adolescencia representa un momento de alta emotividad; si a eso se suma la decepción, la incertidumbre y la interrupción que ha traído la pandemia de coronavirus, estos resultados no resultan sorprendentes.

Referencia: Teenagers’ Experiences of Life in Lockdown (TELL). Manchester Institute of Education, 2020. https://bit.ly/2G4dfhW