Desde el inicio de la pandemia, son muchas las preocupaciones que los especialistas en trastornos alimentarios han tenido respecto a sus pacientes. Aquellos cuya anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastorno por atracón estaba en remisión comenzaron a presentar síntomas que empeoraron y en otros se desarrollaron nuevos casos.

Esta tendencia no resulta del todo inesperada dado que la alimentación restrictiva es frecuentemente una forma de controlar lo incontrolable y, durante una pandemia, pocas cosas son controlables. Los atracones también pueden ocurrir simplemente debido a la proximidad a los alimentos, una reacción emocional a la pandemia o incluso debido a la acumulación de alimentos para prepararse para el autoaislamiento.

Determinando el impacto

Hasta ahora no se dispone de datos que respalden lo que los médicos veían en sus consultorios. Es por ello que un equipo internacional de investigadores realizó un estudio para comprender mejor las preocupaciones y las anécdotas clínicas de los médicos, y estudiar directamente cómo la pandemia ha afectado a las personas con trastornos alimentarios.

Los participantes con trastorno por atracón informaron que durante la pandemia habían experimentado más episodios de atracones o un impulso más fuerte de comer desenfrenadamente.

Para ello, los investigadores reclutaron a 511 participantes de Estados Unidos y otros 510 de Países Bajos (NL), y les pidieron que completaran una encuesta en línea que preguntaba sobre cómo los participantes estaban manejando la pandemia y cómo esas experiencias afectaron sus comportamientos de trastorno alimentario.

A pesar de que para el momento en que se recopilaron los datos los dos países se encontraban en diferentes etapas de la pandemia y tenían diferentes regulaciones para controlar la propagación del coronavirus, los investigadores encontraron característica comunes.

Población vulnerable

Si bien el impacto exacto de las medidas de contención aplicadas para la contención de la pandemia en las personas con trastornos alimentarios fue diferente según su trastorno y circunstancias personales, alrededor de dos tercios de los participantes (62% de la muestra de EE.UU., 69% de la NL) con anorexia nerviosa informaron que estaban luchando con la restricción de alimentos, así como con la preocupación de no poder obtener los alimentos que se ajusten a sus planes de alimentación.

Para aquellos con trastornos por atracones como la bulimia nerviosa, el 30 por ciento de los participantes de EE.UU. y 15 por ciento de la muestra de NL informaron que habían experimentado más episodios de atracones o un impulso más fuerte de comer desenfrenadamente.

El estudio encontró que las personas que viven con trastornos alimentarios, como muchas otras, también informaron un aumento de la ansiedad relacionada con la pandemia.

Cuando a los participantes se les preguntó sobre qué factores estresantes relacionados con COVID-19 afectaban sus trastornos alimentarios, las preocupaciones más frecuentes fueron la falta de estructura, el entorno desencadenante, la falta de apoyo y no poder acceder a los alimentos de acuerdo con su plan de alimentación.

Adicionalmente, el equipo de investigación encontró que las personas que viven con trastornos alimentarios, como muchas otras, también informaron un aumento de la ansiedad relacionada con la pandemia.

Pero no todo fue negativo. Resultó alentador que un poco más de un tercio de los encuestados notó efectos positivos que incluyeron una mayor conexión con la familia, más tiempo para el autocuidado y motivación para recuperarse.

Referencia: Early impact of COVID‐19 on individuals with self‐reported eating disorders: A survey of ~1,000 individuals in the United States and the Netherlands. Eating Disorders, 2020. https://doi.org/10.1002/eat.23353