Los resultados de un reciente estudio realizado por investigadores del Instituto Médico Howard Hughes pueden ayudar a explicar por qué muchos de nosotros no podemos resistirnos vaciar una bolsa tamaño familiar de papas fritas o un tarro de helado de una sola vez, incluso si sabemos que no es una buena idea.

En el estudio, que se realizó en ratones, los investigadores identificaron una región del tallo cerebral que alberga un conjunto de neuronas cuya actividad parece estar involucrada en la sobrealimentación hedónica.

Comer y beber más

Los científicos encontraron que la activación de estas neuronas inhibía la alimentación, mientras que el bloqueo de su actividad provocaba que los ratones comieran o bebieran más y durante más tiempo de lo habitual, incluso si los animales estaban bien alimentados e hidratados.

Este circuito de retroalimentación neuronal permite que el consumo de alimentos o bebidas apetitosas engañe al cerebro para que quiera más, lo que fomenta la sobrealimentación.

El equipo desarrolló un método para obtener imágenes estables de calcio en el rombencéfalo de los ratones mientras se movían libremente. De este modo, los investigadores monitorearon la actividad de las neuronas mientras les servían a los ratones una variedad de comidas y bebidas.

Las imágenes mostraron que el conjunto de neuronas, llamadas periLC VGLUT2, están sintonizadas con los comportamientos de ingestión y responden de manera similar al consumo de alimentos o agua.

Engañando al cerebro

El equipo descubrió que la actividad neuronal se reducía cuando los ratones bebían agua o compuestos de sabor amargo, pero la reducción era aún más marcada cuando los ratones consumían bebidas o comidas sabrosas, como una bebida con sabor a vainilla.

Esto sugiere que un circuito de retroalimentación neuronal permite que el consumo de alimentos o bebidas apetitosas engañe al cerebro para que quiera más, lo que fomenta la sobrealimentación.

La inhibición de las neuronas periLC VGLUT2 resultó gratificante y aumentó el consumo al mejorar la palatabilidad y prolongar la duración de la ingestión. Estas propiedades comprenden una relación de retroalimentación doble negativa que sostiene el consumo por placer.

Investigadores identificaron un conjunto de neuronas cuya actividad está involucrada en la sobrealimentación hedónica.

El conjunto de neuronas PeriLC VGLUT2 es un centro entre el hambre y la sed que controla específicamente la motivación para la ingestión de alimentos y agua, por lo que representa un factor que contribuye a la sobrealimentación hedónica y la obesidad.

Estos resultados dan soporte al planteamiento de que una parte significativa de la obesidad observada en la actualidad puede deberse a nuestro impulso evolutivo de consumir en exceso, lo que se ve agravado con nuestros estilos de vida modernos y la abundancia de comidas densas en calorías. En la actualidad, la obesidad se considera una epidemia relacionada a otras afecciones crónicas como la diabetes y el cáncer.

Referencia: Hindbrain Double-Negative Feedback Mediates Palatability-Guided Food and Water Consumption. Cell, 2020. https://doi.org/10.1016/j.cell.2020.07.031