Las redes sociales constituyen una herramienta de comunicación muy útil en nuestros tiempos, pero en general, se consideran armas de doble filo. Varios estudios han encontrado asociaciones negativas entre su uso y la salud mental de las personas.

Durante la pandemia, y el consecuente confinamiento implementado en varios países, su uso se ha extendido y ha jugado un papel clave en la difusión de información sobre el coronavirus y su propagación por el mundo. Pero muchos están de acuerdo en su contribución ha estado inclinada más hacia la desinformación.

Y el problema parece ser más grave de lo que se pensaba. Un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego encontró miles de publicaciones relacionadas a estafas financieras, productos falsos relacionados con COVID-19 y tratamientos no aprobados, en dos plataformas de redes sociales populares: Twitter e Instagram.

Durante la pandemia del SARS-CoV-2, las plataformas de redes sociales han desempeñado un papel importante en la transmisión de información de los líderes de atención médica y los funcionarios gubernamentales a las comunidades sobre cómo ayudar a detener la propagación del COVID-19. Sin embargo, tan pronto como se dispone de información nueva y precisa sobre el virus, también lo hacen los productos de salud falsificados, como kits de prueba ilegales o no aprobados, tratamientos no probados y supuestas curas.

Procesamiento del lenguaje natural, aprendizaje automático y profundo

El trabajo inició con la crisis de consumo de opioides, donde el objetivo era detectar a los traficantes de drogas ilícitas, pero se extendió a la actual pandemia de COVID-19, una enfermedad para la cual aún no hay un tratamiento concreto.

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Los investigadores encontraron 2,000 publicaciones relacionadas con estafas sobre el coronavirus en Twitter e Instagram.

Los investigadores aplicaron modelos basados en procesamiento del lenguaje natural y aprendizaje automático para identificar las publicaciones más sospechosas en las plataformas sociales. Luego introdujeron la información a un algoritmo de aprendizaje profundo para dar con las publicaciones realmente fraudulentas.

Mackey, PhD, profesor adjunto adjunto de la Facultad de Medicina de UC San Diego y autor principal del estudio, dijo que identificaron “casi 2,000 publicaciones fraudulentas probablemente relacionadas con productos de salud COVID-19 falsos, estafas financieras y otro riesgo para el consumidor” entre marzo y mayo de 2020.

Las publicaciones salieron en dos oleadas de publicaciones fraudulentas relacionadas con la nueva enfermedad, las cuales se centraban en afirmaciones de marketing que promocionaban tratamientos, medidas preventivas o kits de prueba diagnóstica no probados y falsos.

También advirtió que podría haber una tercera ola de publicaciones que promuevan tratamientos farmacéuticos falsos, y que es probable que empeore conforme sigan anunciándose o aprobándose nuevos terapias contra la COVID-19.

“Estamos en una era posdigital y, a medida que continúe este auge de la adopción digital, veremos más de estas publicaciones fraudulentas dirigidas a los consumidores, ya que los delincuentes buscan aprovecharse de los necesitados durante tiempos de crisis”.

¿Cómo identificar una publicación fraudulenta o una estafa en las redes sociales?

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Aplicar ciertos filtros para creer en lo que vemos en las redes sociales puede evitar malos ratos con estafas relacionadas con COVID-19.

Es por ello que es necesario tomar en cuenta una serie de recomendaciones que pueden ayudar a detectar este tipo de estafas en las redes sociales.

Filtro: “demasiado bueno para ser verdad”

Al igual que con las estafas relacionadas con “negocios en que eres tu propio jefe, trabajas desde casa y generas miles de dólares en tan solo una semana”, el filtro de “demasiado bueno para ser verdad” puede ayudar a identificar publicaciones fraudulentas sobre la COVID-19.

Estamos en medio de una pandemia causada por un coronavirus que apenas empezó a estudiarse a finales de 2019. En ocho meses de brote se han probado muchos tratamientos, algunos se han descartado y otros han mostrado beneficios medianos.

Tengamos por seguro que, de la noche a la mañana, no surgirá ningún medicamento capaz de sanar milagrosamente a los pacientes de COVID-19, ni un método preventivo novedoso por el que tengamos que pagar. Aún no se han aprobado las vacunas.

Métodos de contacto ilegítimos

Por lo general, cuando nos topamos con una estafa, los “vendedores” intentarán obtener mucho de nosotros. Recordemos en este caso que hablamos de salud, y realizar negocios o transacciones a través de mensajes directos en las redes sociales, o seguir enlaces que nos sacan de ellas, probablemente nos lleve a mal. Tampoco debemos proporcionar datos personales, ni contraseñas ni cuentas bancarias.

Buscar más información en otros medios para confirmar

Si en la televisión, la radio u otros medios digitales no se han reportado noticias similares y fuentes oficiales, como las agencias sanitarias o las revistas científicas, es probable que se trata de una estafa. No perdemos nada con revisar bien en Google.

Sabemos que afinar el ojo no es tarea fácil, sobre todo para aquellos no tan afianzados con la dinámica profunda de las redes sociales. No nacemos sabiéndolo todo, y aunque para muchos parezca obvio que una publicación es sospechosa, para muchos otros puede que no. Así que nunca está demás compartir este tipo de información para alertar a otros.

Referencia:

Big Data, Natural Language Processing, and Deep Learning to Detect and Characterize Illicit COVID-19 Product Sales: Infoveillance Study on Twitter and Instagram. http://publichealth.jmir.org/2020/3/e20794/