Desde hace varios meses, los científicos han explicado que el SARS-CoV-2 tiene una corona que funciona como un gancho que le permite fijarse muy bien a las células humanas al contactar con el receptor de la enzima 2 convertidora de angiotensina (ACE2).

Se sabe que estos receptores son abundantes en diferentes partes del cuerpo, en especial en la nariz. Sin embargo, un equipo de investigadores de la Universidad de Johns Hopkins estaba interesado por conocer el proceso de infección con mayor detalle.

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Y tras estudiar los niveles de ACE2 en muestras de tejido nasal y de la tráquea, descubrieron el punto de entrada del SARS-CoV-2 en el cuerpo humano está en las células sensibles al olor. Los detalles de su investigación se publican en la revista European Respiratory Journal.

Tejido nasal y de la tráquea de pacientes con sinusitis

Los investigadores tomaron muestras de tejido nasal de 19 hombres y mujeres adultos diagnosticados con rinosinusitis crónica (inflamación del tejido nasal), así como de un grupo de control de cuatro personas que se habían sometido a cirugías nasales por problemas diferentes a la sinusitis.

También tomaron y analizaron muestras de tejido de la tráquea de siete personas que se sometieron a cirugía por un estrechamiento anormal de la tráquea. Pero ninguno de los participantes del estudio había sido diagnosticado con COVID-19.

Para el análisis de muestras, utilizaron una técnica de imágenes de alta resolución llamada microscopía confocal, la cual permite producir imágenes nítidas de las células que las vías respiratorias nasales y traqueales. También usaron tintes fluorescentes para identificar los receptores ACE2 presentes en los tejidos.

Células sensibles a los olores tienen altos niveles de ACE2

Así descubrieron que las células nasales de soporte conocidas como células sustentaculares, que se encuentran en un área llamada neuroepitelio olfativo, donde se encuentran las neuronas que detectan los olores, tienen altos niveles de ACE2.

Sus hallazgos sugieren que el receptor es hasta 700 veces más frecuente en las células de soporte olfativas que recubren el interior de la parte superior de la nariz que en las células de revestimiento del resto de la nariz y la tráquea.

Por lo que esta área de la nariz puede ser particularmente vulnerable a esta infección, y de hecho esta podría constituir el único sitio infectado del cuerpo. Quizás por ello es que algunas personas no desarrollan síntomas adicionales a la pérdida del olfato.

“La pérdida del sentido del olfato está asociada con COVID-19, generalmente en ausencia de otros síntomas nasales, y nuestra investigación puede avanzar en la búsqueda de una razón definitiva de cómo y por qué sucede eso, y hacia dónde podríamos dirigir mejor algunos tratamientos”, dijo Andrew Lane, profesor de otorrinolaringología-cirugía de cabeza y cuello, y director de la división de rinología y cirugía de la base del cráneo en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

Los investigadores no examinaron muestras de tejido de niños para este estudio porque en estos los niveles de ACE2 tienden a ser bajos en las células que recubren la nariz. Pero este hallazgos también podría explicar por qué estos suelen desarrollar la infección de manera más leve en comparación con la mayoría de los adultos.

Este estudio ha ayudado a comprender aún más el proceso de infección y la vulnerabilidad de ciertos individuos. Pero más allá de eso, se suma a la evidencia que promueve el uso de mascarillas y el distanciamiento social, que puede impedir el ingreso de partículas virales por la nariz y la consecuente enfermedad.

Referencia:

Elevated ACE2 expression in the olfactory neuroepithelium: implications for anosmia and upper respiratory SARS-CoV-2 entry and replication. https://erj.ersjournals.com/content/early/2020/07/23/13993003.01948-2020