Hace poco, un equipo conformado por investigadores de diferentes instituciones reconocidas informaron sobre cinco biomarcadores de respuesta inmune que podrían servir como predictores para la mortalidad por COVID-19.

Ahora, los investigadores de Mount Sinai informan sobre dos nuevos marcados de inflamación con una utilidad similar. En un artículo publicado en la revista Nature Medicine informan que estos pueden ayudar a predecir de manera confiable la gravedad de los casos de COVID-19 y la probabilidad de supervivencia de los pacientes.

Una prueba rápida para medir la inflamación por COVID-19

El inicio de la pandemia, los científicos de Mount Sinai desarrollaron una prueba rápida para medir los niveles de cuatro citocinas asociadas con la inflamación patógena, sobre las cuales se creía que estaban relacionadas con la gravedad de la enfermedad. Aunque dos de ellas, llamadas IL-6 y TNF-α, fueron las que llamaron más su atención.

La prueba permitió medir en tan solo un mes los niveles sanguíneos de citocinas en 1484 pacientes en el momento en que fueron admitidos en los hospitales del Sistema de Salud Mount Sinai. Luego les hicieron seguimiento durante 41 días.

Los resultados de las pruebas mostraron que los pacientes con niveles elevados de IL-6 o TNF-α al inicio de su hospitalización tenían el doble, o más riesgo de muerte por COVID-19. Estos resultados se mantuvieron aún tomando en cuenta los factores de riesgo conocidos hasta ahora, como la edad y el sexo, y otros biomarcadores clínicos estándar de la gravedad de la enfermedad, como la baja saturación de oxígeno en sangre, la coagulación, entre otros.

En aquel momento, pudieron obtener la gran cantidad de resultados en poco tiempo gracias a que el de Salud del Estado de Nueva York los autorizó para incluir la prueba en el registro médico electrónico del hospital. Luego de ello, procedieron a validar el modelo propuesto usando las muestras de sangre adicionales de 231 pacientes de COVID-19 hospitalizados.

En esta fase del estudio se dedicaron a observar el efecto que tenía la aplicación de ciertos medicamentos sobre las citocinas identificadas. Así descubrieron que los tratamientos recientemente descubiertos, como el antiviral remdesivir, o el corticosteroide dexametasona, realmente eran efectivos para reducir los niveles de dichas citocinas.

“Proponemos que los niveles séricos de IL-6 y TNF-α deben considerarse en el manejo y tratamiento de los pacientes con COVID-19 para estratificar los ensayos clínicos prospectivos, guiar la asignación de recursos e informar las opciones terapéuticas”, dijo el investigador principal, Sacha Gnjatic, PhD, Director Asociado del Centro de Monitoreo de la Inmunidad Humana en Mount Sinai y autor de la investigación.

Monitoreo de niveles de citocinas durante hospitalización

Partiendo de estos resultados, los científicos plantean la necesidad de monitorear los niveles de estas citocinas a los pacientes con COVID-19, lo cual puede ayudar a conocer su pronóstico, y a su vez, guiarlos en la toma de decisiones como el tratamiento más adecuado.

“También proponemos que los pacientes con niveles altos de IL-6 y TNF-α beta deben ser evaluados para el bloqueo combinatorio de la inflamación patógena en esta enfermedad. Los fármacos que bloquean estas citocinas están aprobados por la FDA o en ensayos clínicos”.

Por supuesto, el medicamento, o la combinación de varios compuestos, podría dirigirse específicamente a IL-6 y TNF-α, que destacaron por su relación estrecha con la mortalidad.

Referencia:

Researchers discover immune predictors of COVID-19 cases that fare the worst. https://www.eurekalert.org/pub_releases/2020-08/tmsh-rd082420.php