La cercanía de las elecciones presidenciales y la crisis del coronavirus son dos elementos que se han superpuesto para dar forma a los temas que se discuten actualmente en los Estados Unidos. El actual presidente, Donald Trump, ha sido ampliamente criticado por su desempeño durante la crisis del COVID-19.

Debido a esto, antes de que las elecciones se den este noviembre, parece que Trump espera poder hacer un gran anuncio que le gane la simpatía del público de nuevo y que, por ende, le conceda más votantes.

Se ha especulado que el posible gran anuncio podría ser la aprobación de emergencia de una vacuna en el territorio. Según los rumores, dicha vacuna podría ser la actualmente desarrollada por AstraZeneca y Oxford. Ante esto, rápidamente las organizaciones han decidido moverse para desmentir la situación.

Los rumores

Mark Meadows, jefe de gabinete de la Casa Blanca y Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, presuntamente comunicaron a los representantes demócratas que la administración de Trump estaba en medio de charlas con AstraZeneca. Esto según lo reportado por una fuente anónima que estuvo informada de una reunión que sostuvo el par con la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

El propósito entre las presuntas charlas entre Trump y los desarrolladores de la vacuna británica tendría como meta discutir la posible autorización de esta en el territorio estadounidense, con un permiso especial de emergencia.

A pesar de que estas acciones irían de la mano de la presión que puso Trump sobre la FDA para que autorizaran el tratamiento de plasma convaleciente, AstraZeneca y Oxford ya se han ocupado de detener en seco los rumores.

El comunicado de AstraZeneca

Tanto la Universidad de Oxford como AstraZeneca ya han liberado un comunicado clarificando la situación. En este, dejan claro que ni la empresa ni la universidad “había[n] discutido la autorización de uso de emergencia [EUA] con el gobierno de Estados Unidos y [que] sería prematuro especular sobre esa posibilidad”.

Igualmente, aclaran que justo ahora los ensayos de las fases 2 y 3 de su vacuna se encuentran en curso en el Reino Unido. Debido a esto, ninguna de las entidades se compromete a ofrecer resultados que comprueben la eficacia de su vacuna antes del final de este año. Como consecuencia, es poco probable que vayan a ofrecer pronto un producto al público, ya sea terminado o que esté en proceso.

¿Llegará EUA para la vacuna de Oxford?

Las entidades han negado categoricamente estar en comunicación con la administración de Trump. Pero, dentro de su informe sí resaltan que esta tiene un particular interés en que la FDA (Food and Drugs Administration) de los Estados Unidos de una EUA a la vacuna de Oxford y AstraZeneca.

Según las reglas estadounidenses, la aprobación de una vacuna requiere de una prueba exitosa con al menos 30 mil sujetos. Las pruebas realizadas por el Reino Unido en estos momentos apenas llegan a los 10 mil. Por lo que, la única alternativa que habría sería recurrir a este permiso especial de la FDA. Uno que Trump ya ha logrado adquirir en otras oportunidades a base de presión (como en el caso del plasma convaleciente).

Debido a esta delicada situación, el director del Centro de Evaluación e Investigación Biológica de la FDA, Peter Marks, ha amenazado con renunciar si se lo llega a presionar para aprobar una vacuna que no ha sido adecuadamente probada. Por su cargo, él sería el responsable directo de la evaluación de las vacunas, por lo que, considera que al renunciar entonces “le indicaría al público estadounidense que algo anda mal” con dicha vacuna.

El contexto

Ahora, tres grandes naciones (Estados Unidos, China y Rusia) se encuentran en una nueva competencia. Pero, en esta no luchan por llegar a lugares como la Luna, sino por ser los primeros en iniciar las vacunaciones masivas en su población. Cada una de estas naciones ha creado sus vacunas candidatas. Pero las de los rusos y chinos parecen avanzar más rápido –a pesar de que esto genere dudas sobre su metodología–.

Ahora, en un intento de acelerar sus propios procesos, EE.UU. ha volteado a ver a la prometedora vacuna de Oxford y AstraZeneca como una posible solución a corto plazo. Sin embargo, por lo que parece, las instituciones creadoras de esta vacuna candidata no están interesadas en la carrera de velocidad. Por lo que esperan enfocarse más en la calidad final de su vacuna. Esto aunque el hacerlo implique que deba tardarse más que las demás en llegar al mundo.