Utilizando componentes simulados de las distintivas proteínas de espiga del coronavirus, investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia están produciendo anticuerpos que podrían conducir a técnicas mejoradas de pruebas de detección, posibles tratamientos y, en última instancia, una vacuna que prevenga la infección coronavírica.

Estos anticuerpos, moléculas producidas por el sistema inmune en respuesta a un patógeno como un virus, una bacteria u otro invasor, son producidos por ratones que están expuestos a péptidos producidos a partir del código genético del virus.

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Afrotando al invasor

Hay diferentes tipos de anticuerpos. Algunos sirven como centinelas que patrullan el torrente sanguíneo en busca de invasores, otros evolucionan para atacar a invasores específicos y pueden bloquear el intento de un patógeno de infectar a las células, mientras que otro tipo mantiene un registro de los invasores contra los que el cuerpo ha luchado en caso de que el atacante regrese.

Los seres humanos nacemos con ciertos anticuerpos que pueden adherirse débilmente a la mayoría de los invasores, pero para luchar contra un enemigo formidable, como es el caso del coronavirus SARS-CoV-2, agente causal de la enfermedad COVID-19, se deben crear anticuerpos más específicos que puedan unirse con más fuerza al invasor.

Los anticuerpos creados en respuesta al coronavirus podrían identificar puntos débiles que servirían como objetivos de una vacuna.

La capacidad de un anticuerpo para unirse con un invasor puede ser la base de las pruebas que pueden detectar rápidamente el coronavirus, por lo que un resultado de los esfuerzos de los investigadores de Georgia Tech podría resultar en pruebas mejoradas para la detección de COVID-19.

Identificando puntos débiles

Muchas pruebas actuales utilizan un proceso llamado reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que detecta la presencia de ARN del virus basándose en muestras tomadas de los hisopos nasofaríngeos. Esas pruebas son bastante precisas, pero deben realizarse con equipos costosos y complejos. Los investigadores esperan que su trabajo conduzca a una alternativa más rápida y barata.

Debido a que el cuerpo produce anticuerpos en respuesta a una infección, las pruebas de anticuerpos también son útiles para identificar a las personas que pueden haberse recuperado del coronavirus.

Para luchar contra un enemigo formidable, como es el caso del coronavirus SARS-CoV-2 (en la imagen), se deben crear anticuerpos más específicos que puedan unirse con más fuerza al invasor.

Esto sería útil para estudiar qué tan lejos se ha propagado el virus y potencialmente para determinar quién podría tener inmunidad al virus, información de gran importancia para la toma de decisiones epidemiológicas.

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Comprender los anticuerpos también puede proporcionar pistas sobre el desarrollo de vacunas, que normalmente demoran años en desarrollarse, probar y producir en cantidades lo suficientemente grandes como para proteger a millones de personas vulnerables en todo el mundo.

En este sentido, los anticuerpos creados en respuesta al coronavirus podrían identificar puntos débiles que servirían como objetivos de una vacuna. Como expresó el investigador MG Finn, quien codirige el proyecto como presidente de la Escuela de Química y Bioquímica de Georgia Tech:

“Sería fantástico si el trabajo que estamos haciendo con los anticuerpos pudiera, en última instancia, ayudar a identificar una forma de atacar con éxito este virus”.

Referencia: Antibody Research Could Boost Coronavirus Testing, Therapies, and Vaccines. Georgia Tech Research Horizons, 2020. https://b.gatech.edu/3gq6J1s