Latinoamérica tiene recursos naturales y humanos para hacer aportes científicos significativos, pero la poca gestión gubernamental y los graves problemas sociales que viven la mayoría de sus países han convertido este ámbito en un desafío prácticamente abandonado.

Es probable que con la pandemia de COVID-19 esta situación haya empeorado. La atención del mundo se centra en la nueva enfermedad, que ha contagiado a más de 23 millones de personas en todo el mundo, y que, como muchos esperaban, ha golpeado fuerte a los países latinos.

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Pero el golpe no se limita únicamente a los contagios y muertes, sino también a la paralización de proyectos que en condiciones normales ya eran difíciles de llevar a cabo.

Aunque esto quizás también sirva de impulso para hacer aportes referentes a la comprensión de la enfermedad, o el simple hecho de propiciar escenarios adecuados para la prueba de las vacunas. Para muchos podría sonar demasiado optimista, pero es probable que esta pandemia constituya una oportunidad para demostrar un potencial poco explotado.

Recorte de presupuesto y gestión política deficiente

En febrero de 2020, los científicos del Centro de Investigación y Estudios Avanzados de México (Cinvestav) convirtieron uno de sus de investigación en una clínica de diagnóstico de COVID-19. A mediados de marzo, cuando ya el coronavirus empezaba a expandirse por su territorio, se habían puesto en marcha siete proyectos relacionados con la enfermedad.

El escenario se mostró prometedor hasta el 2 de abril, cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador, suspendió los fondos fiduciarios públicos, con los que se pagaban proyectos especiales y de largo plazo en el Cinvestav y otras instituciones. Luego anunció el recorte del 75 por ciento en los presupuestos operativos de varias de estas.

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El gobierno de México ha recortado el presupuesto de investigación científica de manera significativa durante la pandemia.

El 14 de mayo, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) pidió a los científicos que donaran su suplemento federal mensual al sistema de salud de la nación para apoyar la respuesta contra el brote.

“No solo no tendríamos dinero, sino que tendremos que sacar dinero de nuestros propios bolsillos”, dijo Gabriela Olmedo, ingeniera genética y directora del campus de Irapuato del Cinvestav.

En Chile, el programa de becas que financia estudios internacionales para aspirantes a investigadores que volverán con experiencia al país, se suspendió parcialmente debido a la pandemia.

La decisión parece congruente con los bloqueos actuales, pero no necesariamente es la más prudente. Como indica César Fuentes, astrónomo de la Universidad de Chile, “tener eso congelado o cuestionado solo porque estamos en una crisis no es la decisión correcta porque este es el tipo de cosas que te preparan para la próxima”.

En países como Brasil, Venezuela y Colombia, la pandemia ha exacerbado la brecha entre la ciencia y la política. En el primero, el presidente Jair Bolsonaro evadió las recomendaciones basadas en hechos científicos, minimizó la gravedad del brote y promovió tratamientos no confirmados, lo que convirtió a Brasil en el primer país más afectado de la región.

En Venezuela la situación es aún más crítica por los elevados niveles de censura de parte del gobierno, que impiden la divulgación del contexto real del brote. Sumado a ello, la falta de suministros de seguridad e infraestructura de atención médica adecuada, y el grave problema de la falta de combustible hace aún más dificil llevar un registro adecuado de los casos.

En Colombia, los senadores han destacado la falta de liderazo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación durante el brote, “Es un ministerio ausente”, dice la inmunóloga Gabriela Delgado Murcia de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. “Nos sentimos desolados”.

Por si fuera poco, el Ministerio de Finanzas de Colombia propuso un recorte del 35 por ciento para el presupuesto científico del país para 2021, lo que sugiere un nuevo retraso en los proyectos que ya estaban en marcha.

Un impulso para el desarrollo científico

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Los profesionales latinoamericanos han trabajado durante años con pocos recursos, y esto los convierte en un ejemplo frecuente de resiliencia científica.

Pero no todo es tan malo. Hernando García Martínez, director del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en Bogotá, Colombia, dice que el financiamiento proporcionado previamente a la investigación básica, parece tener su oportunidad de dar frutos.

“No hubiéramos tenido la capacidad de dar respuesta a un problema tan directo y real para la sociedad como el COVID-19”, dice García Martínez. Para él, esta crisis sanitaria sin precedentes constituye un “desafío fascinante”.

A principios de abril, los investigadores colombianos destacaron por ser los primeros en iniciar un ensayo clínico de plasma convaleciente para pacientes con COVID-19. Y no solo en Colombia, sino también en otras regiones de Latinoamérica, donde hay más de 190 ensayos clínicos relacionados con la enfermedad en curso.

Además, los investigadores de Brasil, México y Argentina también están trabajando arduamente en el desarrollo de sus propias candidatas a vacunas. Sus poblaciones también están cooperando con desarrollos externos pioneros que aprovecharán la alta prevalencia del virus para probar sus propuestas.

“Básicamente demostramos que tenemos conocimientos en el país que se pueden poner a trabajar en beneficio de la sociedad en su conjunto”, dice Aisén Etcheverry, quien dirige la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile.

A ello sumamos que, pese a las dificultades, la motivación de muchos sigue en pie. La resiliencia latinoamericana le ha conferido experiencia para situaciones de crisis, pudiendo lograr mucho con poco, lo cual es un atributo valioso en el contexto actual. Este también constituye un atisbo de esperanza que podría impulsar el desarrollo de la ciencia en un futuro.

Referencia:

‘We’re losing an entire generation of scientists.’ COVID-19’s economic toll hits Latin America hard. https://www.sciencemag.org/news/2020/08/we-re-losing-entire-generation-scientists-covid-19-s-economic-toll-hits-latin-america#