Varias de las candidatas a vacunas contra el coronavirus más avanzadas hasta ahora se administran a las personas por medio de una inyección. Pero quienes hayan visto la película Contagion de 2011 recordarán que la vacuna desarrollada para cepa de gripe que atacó a la humanidad en la trama se administraba por la nariz.

Entre las tantas opciones que compiten para ser aprobadas en la lucha contra la pandemia de COVID-19, figura una similar. Los científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis han desarrollado una vacuna contra el SARS-CoV-2, el coronavirus que causa la enfermedad, que se administra en una dosis por la nariz.

Según su publicación en la revista Cell, las pruebas en ratones susceptibles al SARS-CoV2 demostraron que el modelo es eficaz para prevenir la infección con dicho patógeno. Ahora planean probarla en primates no humanos y próximamente en humanos para verificar su efectividad y seguridad en dicha tarea.

Diseñada a partir de la proteína pico del coronavirus

Al igual que otras vacunas en desarrollo, esta fue diseñada a partir de la proteína pico en la superficie del coronavirus, identificada como su gancho para fijarse muy bien a las células humanas.

Pero los científicos la insertaron en una versión modificada del adenovirus, responsable del resfriado común, para que este actúe como un vehículo de la proteína a través de la nariz y active el sistema inmunitario para el desarrollo de defensas, pero sin enfermarse.

De hecho, el equipo observó en sus experimentos que esta generaba una respuesta inmune fuerte en todo el cuerpo, la cual era particularmente efectiva administrada a través de la nariz y el tracto respiratorio. Esto impide también que la infección se propague a otras partes del cuerpo.

Inyección intramuscular contra vía nasal

Los investigadores probaron la vacuna en ratones pero a través de dos vías: una era la nariz y la otra la popular inyección intramuscular. La inyección arrojó buenos resultados, generando una respuesta inmune que logró prevenir la neumonía, pero no impidió la infección por la nariz y los pulmones.

La versión inyectada de esta vacuna es una buena candidata como opción para reducir la gravedad de COVID-19, pero como no como una medida preventiva de la infección, ni mucho para impedir que los infectados propaguen el virus.

En cambio, la vía de administración nasal sí logró prevenir la infección tanto en el tracto respiratorio superior como en el inferior. Esta opción sí podría impedir que el contagio y la propagación masiva del virus.

“Nos sorprendió gratamente ver una fuerte respuesta inmune en las células del revestimiento interno de la nariz y las vías respiratorias superiores, y una profunda protección contra la infección con este virus”, dijo el autor principal Michael S. Diamond.

“Estos ratones estaban bien protegidos de la enfermedad. Y en algunos de los ratones, vimos evidencia de inmunidad esterilizante, donde no hay ningún signo de infección después de que el ratón es desafiado con el virus”.

Esta vacuna en particular incluye otra peculiaridad más allá de la administración nasal: incorpora dos mutaciones en la proteína de pico del coronavirus que la estabilizan haciéndola más propicia para la formación de anticuerpos contra ella.

Referencia:

A single-dose intranasal ChAd vaccine protects upper and lower respiratory tracts
against SARS-CoV-2. https://www.cell.com/cell/pdf/S0092-8674(20)31068-0.pdf