La exposición a los traumas, tanto en la infancia como en el transcurso de la vida, se asocia con resultados de salud negativos en la edad adulta, pero no está claro de si se asocia de manera similar con resultados negativos en el funcionamiento cognitivo de la edad adulta.

La evidencia que apoya tal asociación proviene de los hallazgos sobre las deficiencias cognitivas observadas en personas con trastorno de estrés postraumático, y a los efectos a largo plazo de la exposición a los traumas de la infancia en la cognición de la edad adulta. Sin embargo, estos hallazgos están limitados por las poblaciones y los tipos de exposición a los traumas que los estudios han examinado.

Efectos duraderos

A fin de esclarecer los efectos duraderos de la exposición a un trauma en el funcionamiento cognitivo en la edad adulta, investigadores de la Universidad de Brandeis en Massachusetts exploraron la asociación entre la exposición a un trauma, la edad de la exposición y el funcionamiento cognitivo en la edad adulta.

Para el estudio, los investigadores examinaron a 2.471 participantes con edades entre 28 a 84 años, durante el periodo 2004 a 2013. A estas personas se les proporcionó una lista de eventos potencialmente traumáticos y se les pidió que señalaran si habían experimentado alguno y qué tan negativamente se vieron afectados.

En el estudio, las personas que informaron haber experimentado eventos traumáticos mostraron mayores disminuciones generales en la función ejecutiva y la memoria episódica durante la vida posterior.

Entre los eventos listados figuraba el divorcio o muerte de uno de los padres durante la infancia, el abuso emocional o físico, tener padres adictos a las drogas o al alcohol, experiencia de combate y la pérdida de una casa por incendio o desastre natural.

Adicionalmente, los participantes realizaron una serie de tareas que pusieron a prueba sus habilidades cognitivas en dos áreas: (1) el funcionamiento ejecutivo, que se refiere a habilidades como enfocar la atención, planificar, resolver problemas y realizar múltiples tareas, y (2) la memoria episódica, que implicaba recordar información aprendida recientemente.

Peor funcionamiento cognitivo

Los científicos compararon los resultados de las personas que informaron que habían vivido un trauma con los que indicaron que no lo habían hecho y probaron su funcionamiento ejecutivo y memoria episódica en el transcurso de 9 años.

Los autores el estudio encontraron que las personas que informaron haber experimentado eventos traumáticos mostraron mayores disminuciones generales en la función ejecutiva y la memoria episódica durante la vida posterior, en comparación a aquellas que no experimentaron eventos adversos.

Los resultados del estudio identifican la exposición al trauma como un factor de riesgo para el deterioro cognitivo en la edad adulta.

Contrario a lo que podría pensarse, la investigación también encontró que el trauma reciente sufrido en la edad adulta tiene un impacto mayor en algunos aspectos del funcionamiento cognitivo que el trauma sufrido en la niñez.

Además de sumar evidencia a los efectos duraderos de la exposición a los traumas en la salud, estos hallazgos, explican los autores, identifican la exposición al trauma como un factor de riesgo para el deterioro cognitivo en la edad adulta.

Referencia: The Effects of Lifetime Trauma Exposure on Cognitive Functioning in Midlife. Journal of Traumatic Stress, 2020. https://doi.org/10.1002/jts.22522