La atención del mundo está centrada en la crisis pandémica ocasionada por el coronavirus SARS-CoV-2, que ha infectado más de 22 millones de personas desde su anuncio al final del 2019.

Sin embargo, otras afecciones siguen aquejando a muchos pacientes, y estas también conducen a gastos significativos para los países, que en medio de esta pandemia seguro resulten más difíciles de abordar.

Tal es el caso de los trastornos alimentarios, como la anorexia nerviosa, la bulimia y el trastorno por atracón, que le costaron casi $ 65 mil millones en un año reciente a la economía estadounidense. Cerca del 75 por ciento de este monto se debió a la pérdida de productividad de parte de las personas afectadas.

Este ha sido el hallazgo de un nuevo estudio realizado por el Dr. Bryn Austin, director de STRIPED (Iniciativa de capacitación estratégica para la prevención de trastornos alimentarios) y profesor en la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard y el Hospital de Niños de Boston.

El costo de trastornos alimentarios entre 2018 y 2019

El estudio reveló que en el año fiscal comprendido entre 2018 y 2019 hubo casi 54,000 visitas al departamento de emergencias debido a trastornos alimentarios, que tuvieron un costo de $ 29 millones.

Las visitas dieron lugar a más de 23,500 hospitalizaciones de pacientes que costaron $ 209 millones. Durante este mismo período hubo 10,200 muertes directamente relacionadas con los trastornos alimentarios.

Austin y sus colegas también advirtieron en su informe que el 9 por ciento de la población de EE.UU., que representa 28,8 millones de personas, sufrirá algún trastorno alimentario en su vida. Además, se espera que el número de casos aumente casi un 5 por ciento durante la próxima década.

Resultados que motivan a la acción

Tal como indica Austin, estos resultados dejan al descubierto el gran impacto que tienen este tipo de trastornos en los Estados Unidos, no solo en la vida de los afectados, que en su mayoría no reciben un tratamiento adecuado, sino también en materia económica.

“Con nuestro estudio, ahora tenemos los datos críticos que necesitamos para comenzar a estimar la rentabilidad, la mejora de la calidad de vida y, lo que es más importante, vidas que se salvarán mediante la ampliación de intervenciones efectivas de prevención, detección temprana y tratamiento para los trastornos alimentarios”.

Los trastornos alimentarios pueden ocurrir en todos los géneros y edades, pero los autores de este estudio destacan que las mujeres y las niñas tienen el doble de probabilidades de padecerlo en comparación con los hombres.

Durante la pandemia de COVID-19 es probable que estos trastornos se incrementen como consecuencia del aumento de ansiedad, depresión y problemas emocionales asociados a la situación sanitaria. Por lo que estos resultados pueden servir de motivación para elaborar estrategias efectivas que permitan abordar la situación.

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