Crédito: Los Angeles Times/John Ueland.

La pandemia del coronavirus ha puesto un alto al tráfico mundial. En cuestión de meses, cientos de países debieron cerrar sus fronteras, además de detener sus vuelos, barcos, trenes y otros transportes en un intento por evitar que el SARS-CoV-2 entrara o se esparciera por su territorio.

Ahora, el mundo espera poder regresar a sus actividades aunque sea de forma parcial. Sin embargo, con el virus aún activo esto se trata de una tarea mucho más fácil de decir que de conseguir.

Muchos temores se alzan con respecto a los contagios en los diferentes medios de transporte compartidos. De entre ellos, los aviones al inicio de la pandemia se señalaron como unos de los más peligrosos por el encasillamiento del aire y la transmisión del virus a través de este.

¿Siguen siendo ahora los aviones una fuente de preocupación principal con respecto a la transmisión del COVID-19? La ciencia aún busca respuestas.

Cuestión de probabilidades

En un principio, un detalle que se debe tomar en cuenta es que no todos los vuelos a todos los destinos pueden tener inicialmente un mismo nivel de riesgo. Esto debido a que dicho riesgo en gran parte dependerá de las posibilidades de toparse con un individuo infectado en el avión.

Por ejemplo, para países altamente afectados como Estados Unidos, esta posibilidad es de 1 entre cada 6.500 personas. Por su parte, en áreas la Unión Europea en general la probabilidad de hace de 1 entre 40 mil; mientras que en países como el Reino Unido esta sube a 1 entre 60 mil. Incluso, nos encontramos con casos como los de Corea del Sur, en el que se presenta un solo contagio entre cada 255 mil ciudadanos.

Debido a estas cifras, claramente un vuelo desde la Unión Europea será mucho más seguro que desde Estados Unidos. Pero, al compararlo con Corea del Sur, veremos que este último llega a ser hasta más de 6 veces más seguro que los vuelos de la U.E.

Pocas evidencias sobre el contagio en los aviones

Además de este punto inicial, cabe destacar que la ciencia aún trata de ponerse de acuerdo con respecto a la posibilidad de contagiarse en aviones. Un primer estudio que ahora se encuentra publicado en el diario científico Infectious Diseases relata los contagios que ocurrieron en un vuelo de 5 horas desde Singapur a China.

En dicho vuelo hubo 325 personas a bordo, de las que 11 resultaron contagiadas, pero ninguna con síntomas graves ni necesidad de cuidados intensivos. Los investigadores Naibin Yang, Yuefei Shen, Chunwei Shi, Ada Hoi Yan Ma, Xie Zhang, Xiaomin Jian, Liping Wang, Jiejun Shi, Chunyang Wu, Guoxiang Li, Yuan Fu, Keyin Wang, Mingqin Lu y Guoqing Qian que contribuyeron al estudio concluyeron:

“Existe la posibilidad de transmisión de COVID-19 en aviones, pero los síntomas fueron leves en nuestros pacientes”.

A la vez, recomendaron que: “Los pasajeros y asistentes deben estar protegidos durante los vuelos” para evitar más situaciones de este estilo. Como una prueba de esto, otra investigación presentada en CMAJ siguió el caso de un vuelo de 350 pasajeros que fue desde China hasta Canadá. Dentro de este se encontró a un paciente seropositivo; pero, incluso después de las 15 horas de vuelo y el seguimiento de cada viajero por los siguientes 14 días, ningún otro presentó síntomas de COVID-19. ¿La diferencia? Esta vez los pasajeros estaban utilizando protectores faciales como mascarillas.

Sistemas de ventilación cerrados, ¿problema o protección?

“Los sistemas de ventilación de los aviones son muy eficaces para reducir la concentración general de cualquier patógeno en el aire exhalado por los pasajeros”.

Con esta frase Julian Tang, de la Universidad de Leicester en el Reino Unido, ha explicado a New Scientist la opinión que se tiene de estos sistemas y su seguridad como herramientas para prevenir el contagio. Se ha hablado de que los espacios con ventilación enclaustrada como los ascensores, trenes y los propios aviones podrían ser calderos de contagio para el COVID-19.

Sin embargo, son pocas las evidencias que se han encontrado sobre estos últimos. En el caso de los aviones, se sabe que muchos de estos reemplazan el aire por norma cada 3 minutos (máximo 5). Luego, dicho aire pasa por sistemas de filtrado HEPA que se encargan de eliminar los patógenos.

En los trenes, el reemplazo de aire se hace cada 15 minutos y no se sabe si utilizan sistemas HEPA. Asimismo, en los ascensores se cuenta con sistemas de circulación de aire, pero nunca tan sofisticados como en alguno de los otros dos casos, por lo que las partículas de virus pueden continuar flotando en el aire.

¿Vuelos silenciosos?

Para estos casos, se ha visto que el momento más peligroso es cuando la gente conversa. Allí se liberan mini partículas de saliva al ambiente que rara vez se pueden detener antes de que lleguen al otro interlocutor (a menos que este lleve una mascarilla). Como medida de seguridad personal, los pasajeros deberían mantener sus conversaciones al mínimo. Pero, en caso de no poder hacerlo, entonces un equipo de protección personal como la mascarilla nunca debe faltar.

Distanciamiento en los vuelos

Por su parte, existen otros planteamientos que buscan hacer a los vuelos un poco más seguros, Arnold Barnett del MIT, en una preimpresión publicada en MedXriv ha escrito:

“Las estimaciones puntuales que alcanzamos según los datos de finales de junio de 2020 son 1 de cada 4300 para vuelos completos y 1 de cada 7700 cuando los asientos del medio se mantienen vacíos”.

Su estudio se basó en la probabilidad de contagio de los individuos cuando los aviones aplican distanciamiento entre los asientos versus cuando no lo hacen. Sus resultados nos permiten ver que el riesgo de contagio casi se reduce a la mitad cuando se hace uso del distanciamiento.

Por lo que, las aerolíneas que apliquen estas técnicas deberían ser mucho más seguras. Asimismo, estudió también los efectos de esta acción en la probabilidad de mortalidad. En estos casos, cuando no hubo distanciamiento esta se ubicó en 1 entre 400 mil. Por su parte, cuando sí lo hubo, este llegó a 1 entre 600 mil.

Entonces… ¿Es seguro usar un avión?

“COVID-19 tiene un alto riesgo de transmisión entre los pasajeros del tren, pero este riesgo muestra diferencias significativas con el tiempo de viaje conjunto y la ubicación del asiento”.

Estas fueron las conclusiones obtenidas por Maogui Hu, Hui Lin, Jinfeng Wang, Chengdong Xu, Andrew J Tatem, Bin Meng, Xin Zhang, Yifeng Liu, Pengda Wang y Guizhen Wu en el estudio que publicaron recientemente en Clinical Infection Diseases de Oxford Academics y la Infection Diseases Society of America. Durante su investigación analizaron restrospectivamente las posibilidades de contagio entre más de 2 mil pacientes y más de 70 mil contactos posibles dentro de un tren. Como resultado, 234 nuevos contagios se dieron dentro de los vagones.

A pesar de que este se trata de un número algo por sí solo, al colocar en escala a 234 individuos contagiados versus los 72 mil que pasaron por el tren, vemos que las posibilidades de contagio no son tan altas. Sin embargo, con los resultados de estudios anteriores, podemos notar fácilmente que los aviones parecen tener una incidencia menor en cuando a los contagios.

“En general, los aviones son probablemente más seguros que los pubs mal ventilados, donde densidades similares de personas no usan máscaras y hablan mucho y en voz alta”, acota Tang.

Viéndolo en perspectiva, cuando situaciones como salidas sociales o viajes largos en tren se comparan con un viaje en avión, el ambiente es mucho más controlado en este último. Por lo que, puede ser mucho más seguro.

¿Ya debería poder viajar libremente?

Organizaciones como la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés) incluso ya han propuesto una serie de lineamientos como el enfoque de tranporte escalonado, los procesos de detección de temperatura y sintomatología, el uso de cubiertas faciales, el distanciamiento físico dentro de los aviones, además de procesos de limpieza y desinfección constantes. Con medidas así, un viaje en avión debería ser mucho más seguro que uno en autobús o tren, donde muchas de estas variables son más difíciles de controlar.

No obstante, si no necesita viajar en estos momentos o si se encuentra entre los grupos de riesgo lo más recomendable es que se abstenga por ahora –ya que la alternativa es más segura, pero no infalible–. Asimismo, si percibe que tiene síntomas como los del COVID-19 no debería viajar tampoco, sino hacer todo lo posible por entrar rápido en contacto con personal calificado que pueda darle asistencia médica y hacerle la prueba del coronavirus.

Referencias:

Covid-19 Risk Among Airline Passengers: Should the Middle Seat Stay Empty? https://doi.org/10.1101/2020.07.02.20143826

The risk of COVID-19 transmission in train passengers: an epidemiological and modelling study: https://doi.org/10.1093/cid/ciaa1057

Lack of COVID-19 transmission on an international flight: https://doi.org/10.1503/cmaj.75015

In-flight transmission cluster of COVID-19: a retrospective case series: https://doi.org/10.1080/23744235.2020.1800814