La pandemia del coronavirus para estos momentos ya ha infectado a más de 22,6 millones de personas. Igualmente, ya se cuentan hasta 792 mil fallecidos por su causa.

Con el paso de los meses anteriores, vimos cómo poco a poco el virus dejaba territorios atrás para atacar con fuerza nuevos espacios. En estos momentos, por ejemplo, América se posiciona como el epicentro de la enfermedad. Pero, el continente europeo –que en gran parte ya consideraba al COVID-19 una etapa superada– está experimentando un rebote en los conteos de casos de todo su territorio.

Por su parte, naciones como España ya se han visto en la necesidad de tomar nuevas medidas preventivas y de alertar a la población nuevamente. Por si fuera poco, la situación de alarma incluso ya ha causado una escases de Remdesivir en su territorio. Del mismo modo, otros países como Italia, que se mantenían atentos al aumento de casos, ya están reportando cifras récords de nuevo.

En medio del inicio de esta aparente segunda ola del coronavirus SARS-CoV-2 por Europa, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha anunciado sus proyecciones para esta pandemia y cuando espera que finalmente acabe.

Las declaraciones de la OMS

Ya en otras oportunidades la OMS comentó que no veía un regreso a la normalidad cercano en medio de la pandemia, pero no dio fechas específicas. Ahora, en una reunión celebrada este viernes en Ginebra, el director de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha comentado:

“Esperamos terminar con esta pandemia antes de menos de dos años”.

Como punto de comparación utilizó a la pandemia de la gripe española que se dio entre 1918 y 1920. Esta fue la última ola del virus y la más fuerte de todas, pero, luego de 2 años, finalmente la crisis se pudo superar. Para Tedros, lo más probable es que ahora nosotros podamos salir del problema del COVID-19 al menos un poco antes.

La “desventaja” de la globalización

En su momento, la pandemia de la gripe española no tuvo la oportunidad de esparcirse por el mundo como lo ha hecho el SARS-CoV-2. En su mayoría, esto se ha debido a los nuevos sistemas de transporte que interconectan nuestro mundo. Debido a esta globalización, un mismo virus fue capaz de darla la vuelta al planeta en tan solo meses.

Tedros remarcó que esta “globalización, cercanía, conectividad” que vivimos contribuyó en gran parte para la dispersión del COVID-19. Sin embargo, también acotó que esto no se trata únicamente de una desventaja.

De hecho, con la globalización también vienen herramientas que equilibran el terreno de juego. Por ejemplo, la capacidad de colaborar interdisciplinariamente e internacionalmente en mundo de las ciencias para poder hallar una cura para el COVID-19 se trata de un evento sin precedentes en nuestra historia y que ya está dando frutos con variadas vacunas y posibles medicamentos llegando a sus fases finales de prueba.

Asimismo, el avance de la tecnología nos pone en una situación mucho más ventajosa a la hora de plantarle la cara al virus. Tedros ha hecho referencia a esto al comentar que:

“[Al ]utilizar las herramientas disponibles al máximo y esperar que podamos tener herramientas adicionales como vacunas, creo que podemos terminarlo en un tiempo más corto que la gripe de 1918”.

La pandemia más mortal

Como sabemos, sin duda el COVID-19 se trata de la enfermedad pandémica más cubierta y de la que se están creando más registros en nuestra historia. Sin embargo, aún no ha llegado a ser tan mortal como lo fue la gripe española. Tan solo durante esta tercera ola que finalizó en la década de los veinte, 50 millones de personas fallecieron por el virus y otros 500 millones se infectaron con este.

Estos conteos, al compararlos con otros eventos catastróficos de muertes masivas como la Primera Guerra Mundial, muestran que la gripe española dejó hasta 5 veces más fallecidos. Por ahora, el COVID-19 está lejos de alcanzar estas terribles cifras y, si se logra detener antes que a esta última pandemia, puede que ni siquiera le demos oportunidad de alcanzarlas.

¿El COVID-19 pasará a ser un virus estacional?

Al igual que con la gripe española, se ha hablado de que el COVID-19 podría llegar a convertirse en un virus estacional mucho menos mortal. Sin embargo, estas perspectivas favorables de la OMS dadas por Tedros también se tienen que balancear con otros datos importantes mencionados por el jefe de emergencias de la OMS, Michael Ryan.

“(…) este virus no muestra un patrón similar a una onda. Claramente, cuando la enfermedad no está bajo control, vuelve a subir”.

En su momento, hicieron falta tres oleadas de la enfermedad para que se infectara la “mayoría de las personas susceptibles” de modo que pudiera comenzar a ser un virus estacional con mucho menos riesgo de mortalidad. Ryan destaca entonces con su comentario que, a pesar de que parecemos entrar en la segunda ola del COVID-19, su comportamiento sigue siendo demasiado activo y fuerte como para coincidir con los patrones más relajados de un virus estacional.

Asimismo, ya sabemos que las estrategias de “inmunidad de rebaño” no servirán en esta ocasión. Por lo que esperar a que todos los “susceptibles” se infecten es muy peligroso. Por ahora, nuestra mejor esperanza sigue siendo el descubrimiento pronto de una vacuna que nos permita inmunizarnos verdaderamente contra el SARS-CoV-2.