La intención de reabrir los planteles escolares y reiniciar las actividades académicas ha suscitado intensos debates en los que se  cuestiona si permitir que los niños se reúnan en el aula impulsará la propagación del coronavirus.

En este sentido, los resultados de un reciente estudio realizado por investigadores del Hospital General de Massachusetts (HGM) sugieren que los niños desempeñan un papel mucho más importante en la propagación del coronavirus de lo que se pensaba.

Propagadores silentes

Los autores del estudio encontraron que los niños infectados con el coronavirus portaban altos niveles del patógeno, por lo que advirtieron que los estudiantes podrían exacerbar la pandemia si no se toman las precauciones correctas una vez que las escuelas retomen sus actividades.

Para el estudio, los investigadores examinaron a 192 pacientes, con una edad promedio de 10 años, que visitaron las clínicas de control de infecciones respiratorias del HGM por síntomas asociados con COVID-19 y una afección conocida como síndrome inflamatorio multisistémico (MIS-C) que está relacionada con el coronavirus.

Investigadores advirtieron que la reapertura de las escuelas podría exacerbar la pandemia si no se toman las precauciones correctas.

Los pacientes proporcionaron muestras nasofaríngeas (hisopos con muestras de fluidos tomados de la garganta o la nariz) y muestras de sangre que fueron examinadas en busca de rastros de SARS- CoV -2, el coronavirus que causa la enfermedad COVID -19. En complemento, los investigadores evaluaron los niveles de ACE2 (enzima convertidora de angiotensina 2), receptor que usa el coronavirus para ingresar a las células del cuerpo.

Estos análisis confirmaron la infección coronavírica en 49 del total de pacientes evaluados (192) y 18 cumplieron con los criterios para MIS-C. De los niños confirmados para SARS-CoV-2 solo 25 (51 %) presentó fiebre, y los síntomas distintivos de la infección, si estaban presentes, no fueron específicos.

Alta carga viral

Aunque eran mayormente asintomáticos, en comparación con los adultos gravemente enfermos con COVID-19, los niños mostraron niveles significativamente más altos de coronavirus en las vías respiratorias superiores, especialmente en los primeros días.

Si bien no se ha examinado directamente el riesgo de transmisión, la presencia de una carga viral elevada puede significar una mayor propagación del virus y, consecuentemente, un mayor riesgo de contagio.

Los resultados del estudio sugieren que los niños pueden desempeñar un papel mucho más importante en la propagación del coronavirus de lo que se pensaba.

Los autores creen que esto puede hacer que las estrategias de control de infecciones sean mucho más difíciles de implementar, especialmente porque los síntomas más leves de COVID-19 son muy similares a los de otras enfermedades comunes.

Esto resulta relevante porque, aunque se identificó la fiebre como el primer síntoma más probable de COVID-19, solo la mitad de los niños con infección aguda tenían una temperatura corporal alta, por lo que la detección de la temperatura puede no ser una herramienta eficaz en el caso de reapertura de escuelas y guarderías.

Teniendo esto presente, los autores del estudio sugieren enfocar las estrategias en el uso de mascarillas faciales, aplicar el distanciamiento social, el lavado de manos persistente, la opción de aprendizaje remoto y la realización frecuente de frotis virales para detectar la infección coronavírica.

En última instancia, señalan los autores, si no se toman las medidas apropiadas, existe un riesgo significativo de que la pandemia persista y de que los niños puedan llevarse el coronavirus a casa, lo que pondría a los adultos en mayor riesgo de contagio.

Referencia: Pediatric SARS-CoV-2: Clinical Presentation, Infectivity, and Immune Responses. The Journal of Pediatrics, 2020. https://doi.org/10.1016/j.jpeds.2020.08.037