Si estás más preocupado por contagiar a alguien más con el COVID-19 que por contraerlo tú, no estás solo; la pandemia del coronavirus ha ayudado a revelar estas tendencias de pensamiento altruista en la población en general.

El reciente estudio publicado en Translational Psychiatry se ha enfocado justamente en la manifestación de este rasgo durante los tiempos de crisis. Ha sido el equipo conformado por Ran Barzilay, Tyler M. Moore, David M. Greenberg, Grace E. DiDomenico, Lily A. Brown, Lauren K. White, Ruben C. Gur y Raquel E. Gur quien se adentró en este campo de estudio.

Altruismo por delante

Para poder llevar esto a cabo tanto el Lifespan Brain Institute (LiBI) del Children’s Hospital of Philadelphia (CHOP) como la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania de debieron unir fuerzas.

En conjunto, el equipo de investigación se dio a la tarea de analizar las más de 3 mil encuestas que respondieron participantes estadounidenses es israelíes. Los rangos de edad de estos estuvieron entre los 18 y los 79. Asimismo, se determinó que al menos un 20% de esta muestra pertenecía al sector de la salud.

La encuesta estuvo disponible de forma virtual en covid19resilience.org. En esta investigación se esperaba determinar el papel de la resiliencia en la fuerza mental y estabilidad emocional de las personas durante la pandemia. Sin embargo, también se reveló en ella cómo la preocupación por el prójimo era mucho más fuerte en las personas de lo que se esperaría.

Entre las preguntas de la encesta, hubo una en la que a las personas se les dio la opción de elegir uno entre seis motivos para explicar el origen de sus preocupaciones actuales. Dichas alternativas fueron:

  • Contraer el virus.
  • Morir por el virus.
  • Actualmente tener el virus.
  • Que un miembro de la familia contraiga el virus.
  • Infectar a otros sin saberlo.
  • Experimenta una carga financiera significativa.

Fue en esta pregunta que se pudo determinar que el 48,5% de la muestra (casi la mitad) estaba principalmente preocupada por contagiar a miembros de su familia con el coronavirus. Por su parte, de segundo lugar en la escala de preocupaciones, un 36% dijo estar angustiado por la posibilidad de infectar a otros sin tener consciencia de ello. Finalmente, solo el 19,9% de los participantes colocó la posibilidad de contraer el COVID-19 como su principal causa de preocupación.

Luchando con la depresión y la ansiedad

En medio de una situación como la actual, no son solo complicaciones de salud física las que se pueden manifestar. De hecho, estudios han comprobado que nuestra salud mental también sufre durante la cuarentena.

Debido a esto, se hace común que experimentemos episodios ansiosos o hasta depresivos como respuesta a la situación. Igualmente, se han hecho investigaciones para medir el impacto de la pandemia en los trabajadores de salud y cómo se ha afectado su mentalidad.

La investigación actual marcó una incidencia de 22,2% para episodios ansiosos y de 16,1% para los depresivos. No obstante, no ubicaron diferencias notorias entre los trabajadores de la salud y el ciudadano promedio cuando se evaluaron estos malestares mentales.

La resiliencia es la clave

Por otra parte, un detalle que sí se vio marcado es el resaltado por el autor principal del estudio, Ran Barzilay, psiquiatra de niños y adolescentes en CHOP:

“Nuestros trabajadores de atención médica de primera línea son muy conscientes de los desafíos de salud mental que enfrentan todos en este momento, por lo que existe una necesidad urgente de cuantificar los efectos de la resiliencia y determinar cómo los estudios futuros podrían guiarnos hacia la mejora de la salud mental en estas circunstancias cambiantes”.

Junto con esta declaración, Barzilay también resalta que la posibilidad de estudiar la resiliancia durante la pandemia se trata de una oportunidad que “no tiene precedentes”. Por lo que considera que es un elemento que debe aprovecharse. Sobre todo después de los alentadores resultados de su encuesta.

Las respuestas de los participantes revelaron que aquellos que manifestaban altos niveles de resiliencia tenían menos preocupaciones en general (por contagiar a otros o infectarse ellos mismos) y también presentaban niveles menores de ansiedad y de depresión. En estos casos, la primera disminuía en un 65%, mientras que la segunda se reducía en el 69%.

Nuevas oportunidades

Gracias a estos datos, los investigadores consideran que podrían comenzar a desarrollarse nuevos estudios que busquen entender la forma en la que la resiliencia sirve como mecanismo de apoyo mental en tiempos de crisis.

“A medida que comprendamos mejor lo que constituye la resiliencia en las personas durante el COVID-19, esperamos que pronto podamos reportar las intervenciones que pueden mejorar la resiliencia, mitigando así los efectos adversos del COVID-19 en la salud mental”, ha dicho Raquel Gur, profesora de psiquiatría en la Universidad de Pennsylvania y coautora del estudio.

Para poder tener una perspectiva a largo plazo de esto, la encuesta de covid19resilience.org sigue activa. Hasta ahora, ya la han contestado más de 7 mil individuos. Por los momentos, ya han podido traducir la encuesta también al español, al francés y al hebreo.

Referencia:

Resilience, COVID-19-related stress, anxiety and depression during the pandemic in a large population enriched for healthcare providers: https://doi.org/10.1038/s41398-020-00982-4