Desde su repentina aparición a principios de año hasta la fecha (20 de agosto), el coronavirus SARS-CoV-2, agente causal de la enfermedad COVID-19, ha infectado a más de 22 millones de personas y es responsable de más de 790.000 muertes.

Los efectos sanitarios y económicos de la pandemia plantearon importantes desafíos sociales para prácticamente todos los países. En todo el mundo se implementaron medidas, incluyendo bloqueos y restricciones de contacto, orientadas a contener la propagación del virus.

Aerosoles en ambientes interiores

Durante mucho tiempo, se consideró que la principal vía de transmisión era el contacto directo de persona a persona, debido a que las personas infectadas estornudaban o tosían y secretaban gotas de fluidos potencialmente infecciosos.

Pero estas gotas son relativamente grandes y caen al suelo rápidamente, cubriendo distancias muy cortas en el aire. La recomendación de mantener una distancia mínima de 1,5 a 2 metros (distanciamiento social) se basa en este supuesto.

Los investigadores resaltan la importancia de implementar estándares para la humedad del aire interior en habitaciones con muchas personas, como los hospitales.

Sin embargo, recientemente ha surgido evidencia de transmisión aérea a través de pequeñas gotas de fluidos de 5 micrómetros de diámetro, como las que se producen al hablar, pueden flotar en el aire hasta por 9 minutos.

En este sentido, los resultados de un estudio realizado por un equipo de investigación indo-alemán sugieren que la transmisión aérea del coronavirus SARS-CoV-2 a través de partículas de aerosol en ambientes interiores parece estar fuertemente influenciada por la humedad relativa.

Más probable que las personas inhalen el coronavuirus

El estudio, llevado a cabo por investigadores del Instituto Leibniz de Investigación Troposférica (TROPOS) y del Laboratorio Nacional de Física CSIR en Nueva Delhi, examinó los 10 estudios más relevantes que evaluaron la influencia de la humedad en la supervivencia, propagación e infección de los patógenos de la influenza y los coronavirus SARS-CoV-1, MERS y SARS-CoV-2, entre 2007 y 2020.

El equipo encontró que la humedad del aire en espacios interiores influye en la propagación de los coronavirus de tres formas diferentes: (1) el comportamiento de los virus dentro de las gotitas del fluidos, (2) la supervivencia o inactivación de los virus en las superficies, y (3) el papel del aire interior seco en la transmisión aérea.

Recientemente ha surgido evidencia de transmisión aérea a través de pequeñas gotas de fluidos de 5 micrómetros de diámetro que pueden flotar en el aire hasta por 9 minutos.

Aunque la baja humedad hace que las gotitas que contienen virus se sequen más rápidamente, la capacidad de supervivencia de los virus parece seguir siendo alta. Al respecto, el doctor Ajit Ahlawat, afiliado al TROPOS y coautor de la investigación, explicó:

 “Si la humedad relativa del aire interior es inferior al 40 por ciento, las partículas emitidas por las personas infectadas absorben menos agua, permanecen más ligeras, vuelan más lejos por la habitación y es más probable que las personas sanas las inhalen”.

En complemento, indican los autores, el aire seco también hace que las membranas mucosas de nuestra nariz se sequen y sean más permeables a los virus.

Por ello, además de las medidas habituales como el distanciamiento social y el uso de mascarillas faciales, los investigadores recomiendan controlar el aire interior. Una humedad relativa del 40 al 60 por ciento podría reducir la propagación de los virus y su absorción a través de la mucosa nasal.

Por lo tanto, para contener la pandemia de COVID-19, es extremadamente importante implementar estándares para la humedad del aire interior en habitaciones con muchas personas, como los hospitales.

Referencia: An Overview on the Role of Relative Humidity in Airborne Transmission of SARS-CoV-2 in Indoor Environments. Aerosol and Air Quality Research, 2020. https://doi.org/10.4209/aaqr.2020.06.0302