Crédito: AFP.

La pandemia del coronavirus se ha vuelto el tema principal de todo el 2020. Con el paso de los meses, el nuevo virus SARS-CoV-2 ganado terreno y ha infectado a cada vez más personas. Para estos momentos, ya ha alcanzado a 22,4 millones de individuos y se ha llevado consigo a por lo menos 788 mil.

Con este monto final siempre en aumento, durante los últimos meses las naciones europeas habían conseguido un leve equilibrio en el que los reportes de casos eran cada vez menores. Sin embargo, en países como Francia, España y ahora Italia, los brotes han reaparecido con fuerza.

Específicamente Italia se ha vuelto noticia este jueves 20 de agosto tras haber registrado la cifra más alta de casos de COVID-19 desde el pico de la pandemia en su territorio durante mayo de este año.

Curva ascendente confirmada – Aparecen nuevos casos

Durante las últimas dos semanas de agosto los casos en el territorio italiano comenzaron a aumentar de forma exorbitante. Con el registro de más de 600 casos del pasado miércoles, el país se acercó a las cifras registradas en marzo de este año.

Ahora, con los 845 casos nuevos detectados este jueves, Italia ha superado su propio máximo alcanzado en el 23 de mayo de este 2020. Con este conteo de nuevos casos, el total de Italia llega a 256.118 (con más de 205 mil afortunadamente recuperados) y las 6 muertes que se dieron en las últimas 24 horas suben el conteo general a 35.418 fallecidos, según datos dados por el Ministerio de Salud del país.

De estos últimos 800 casos reportados, la mayoría se concentró en tres áreas de Italia Primero estuvo Véneto con 159 casos, luego Lombardia con 154 y, finalmente, región de Lazio de Roma 115 casos reportados solo hoy.

El problema: la falsa sensación de seguridad

El Massimo Galli, director del departamento de enfermedades infecciosas del hospital Sacco de Milán ha comentado a La Repubblica que:

“El fin del encierro ha resultado en una excesiva sensación de falsa seguridad”.

Como se sabe, durante finales del primer trimestre y durante casi todo el segundo trimestre del año Italia se encontraba entre los países del mundo más afectados por el COVID-19. Durante los últimos meses había logrado alcanzar una especie de normalidad a medida que salían el pico de muertes y contagios.

Con esta situación vino una paulatina relajación de medidas que pudo causar que las personas bajaran la guardia durante este periodo vacacional. Como consecuencia, podemos ver nuevamente como el número de contagios comunitarios vuelve a aumentar.

El nuevo foco: los jóvenes

Durante estos últimos meses, además de la ya mencionada España, otras naciones como Croacia, Grecia y Malta también se han visto altamente afectadas de nuevo por la pandemia. Sin embargo, esto no ha evitado que se conviertan en el principal destino turístico de muchos jóvenes italianos.

Como resultado, esta segunda ola de la pandemia ha “rejuvenecido” notoriamente. Según reporta del diario Clarín para marzo de este año en promedio de edad de los contagiados con el coronavirus era de 61 años. Ahora, para esta segunda ola dicho promedio se sitúa en 34 años.

Galli comenta sobre esto y añade: “No quiero parecerme al que culpa a los jóvenes, [pero] hay ciertos episodios que me han impactado”, al hacer referencia a un episodio en el regresando de Croacia, 9 adultos jóvenes se detectaron como seropositivos para el COVID-19.

“Tenemos que tener cuidado, de lo contrario nos encontraremos ante una situación extremadamente difícil.

No estamos en una posición tan mala como Francia y España, pero la situación actual no es satisfactoria”, ha advertido.

¿Un panorama distinto?

Es claro que un regreso del COVID-19 al territorio italiano llena de temor a la población y sobre todo al sistema de salud que vivió las traumáticas situaciones de inicios de año. Sin embargo, al menos ahora el país tiene una experiencia que antes no poseía.

“El aumento constante y progresivo de los contagios, en un escenario que recuerda los primeros tiempos de la pandemia pero ahora la situación es distinta y tenemos todas las informaciones y los medios para intervenir a tiempo”.

Esto es lo que le ha dicho al diario Clarín el profesor Enzo Marinari, de la Universidad La Sapienza, en Roma. En su comentario, resalta que ahora se cuentan con medios de detección del COVID-19 que antes no se tenían y también hay conocimiento sobre qué medidas pueden ser más efectivas para detener la propagación del virus y cortar las cadenas de contagio. Por lo que, en esta segunda ola, si se aplican las medidas adecuadas, se podría evitar llegar a situaciones tan extremas como las de inicios de año.