El Korabl-Sputnik 2, conocido también como Vostok-1K No.2 y mal llamado Sputnik 5 en Occidente, fue un satélite soviético perteneciente al programa Sputnik que llevó a seres vivos al espacio por primera vez. Gracias a esta exitosa misión, tan solo ocho meses después, el cosmonauta Yuri Gagarin se convertiría en el primer ser humano en llegar al espacio.

Esta misión tenía como objetivo probar la eficacia de las cápsulas Vostok, pues estas serían utilizadas posteriormente en los viajes con humanos al espacio. Sin embargo, esto no fue un éxito en el primer intento, pues un mes antes de lanzar el Sputnik 5 se habían hecho varios lanzamientos más.

El primero se hizo el 4 de octubre de 1957. El Sputnik 1 sembraría las bases de los viajes espaciales con el lanzamiento del primer satélite artificial en órbita terrestre del mundo. Este fue un gran salto para la Unión Soviética en el mundo, lo que también incentivó a los Estados Unidos a que, posteriormente, crearan la NASA.

El Sputnik 1 medía poco más de 55cm y pesaba poco más de 80kg

El Sputnik 2 se lanzó el 3 de noviembre del mismo año y se convirtió en la primera misión tripulada por un ser vivo, la perrita Laika. Sin embargo, Laika falleció debido al sobrecalentamiento del cohete, y muchos años después, en el 2002, se anunció que este lanzamiento no tenía como objetivo que el satélite regresara. Esta perrita fue el primer ser vivo en llegar y morir en el espacio.

El 3 de febrero de 1958 se lanzó el Sputnik 3, pero falló en su primer lanzamiento. El segundo intento se llevó a cabo el el 15 de mayo y, a diferencia del anterior, fue exitoso. Este cohete transportaba varios instrumentos para investigación geofísica, incluyendo un contador Geiger para medir la radiación que rodea la tierra, con el cual se verificó la existencia de un campo magnético alrededor de la tierra y también los cinturones de radiación de Van Allen.

El 28 de julio de 1960 se hizo el primer lanzamiento de prueba del Sputnik 5 con una cápsula Vostok y en esta misión el cohete también estaba tripulado por seres vivos, dos perritas llamadas Lisichka y Chayka. Lamentablemente, durante la etapa de lanzamiento, el bloque secundario “G” incendió una cámara de combustión y se generó una falla en la primera etapa del cohete, a menos de 20 segundos de su lanzamiento.

El cohete se desintegró, pero la cápsula Vostok logró salvarse. Sin embargo, Lisichka y Chayka fallecieron debido al impacto con el suelo. Los ingenieros se entristecieron con esta pérdida, pues el problema que se presentó en este lanzamiento supuestamente se había solucionado. Sin embargo, no se dieron por vencidos y planificaron el siguiente lanzamiento, el cual sí pasaría a la historia.

Los primeros seres vivos en el espacio

Belka y Strelka

Luego de corregir los errores pertinentes y asegurarse de que todo estaba en orden, a menos de un mes de la prueba anterior, el 19 de agosto se hizo el lanzamiento del Sputnik 5 desde el Cosmódromo de Baikonur. Este estaba tripulado por dos perritas, Belka y Strelka, cuarenta ratones, dos ratas y varios tipos de plantas.

Los ingenieros instalaron una cámara en la nave con el objetivo de evaluar la reacción y comportamiento de los animales durante el viaje, específicamente el despegue y el aterrizaje. La misión duró un día y medio, desde su despegue a las 8:44 horas del 19 de agosto hasta su aterrizaje el día siguiente a las 6:00 horas.

La misión fue todo un éxito. Los animales llegaron estables a la Tierra, aunque una de las perritas presentó convulsiones durante el despegue.

Todo el esfuerzo en dicha misión dio sus frutos, y ocho meses después, el 12 de abril de 1961, la Unión Soviética enviaría al primer ser humano al espacio, Yuri Gagarin, a bordo de la nave espacial Vostok 3KA-3.

¿Qué pasó con Belka y Strelka?

Belka y Strelka inmortalizadas en el Museo de la Cosmonáutica de Rusia

Afortunadamente, estas perritas cosmonautas no volvieron a salir al espacio, pero aún hoy en día son conmemoradas debido a su valentía.

Durante la época en la que sucedió el despegue del Sputnik 5, la Unión Soviética se encargó de convertir a Belka y Strelka en celebridades. Se imprimieron afiches, pines y estampillas de ellas, en la época eran unas heroínas de la carrera espacial.

Incluso tiempo después del exitoso aterrizaje, el líder comunista Nikita Khrushchev le dio como obsequio a Jackie Kennedy, la primera dama de los Estados Unidos, una de las cachorras de Strelka, Pushinka. Este fue un gesto de buena voluntad entre ambos países y los Kennedy la aceptaron con gusto.

Pushinka vivió muchos años en la casa blanca y tuvo varios cachorros con otro de los perros de Kennedy, Charlie.

Pushinka en la Casa Blanca

Luego de la muerte de Belka y Strelka, se decidió que había que conservarlas para las futuras generaciones, por lo que las disecaron y las dejaron como exhibición en la entrada del Museo de la Cosmonáutica de Rusia, lugar en el que permanecen en la actualidad.