Durante más de medio año la atención se ha enfocado en un ente imposible de percibir a simple vista, un coronavirus nuevo llamado SARS-CoV-2, responsable de la peor pandemia del siglo.

Las autoridades de China advirtieron de su presencia apenas en vísperas de año nuevo, pero algunos estudios sugieren que pudo haber saltado a los humanos meses antes, lo que podría explicar su amplio alcance.

Hasta ahora, se han confirmado 22 millones de infecciones y 777 mil muertes por COVID-19, la enfermedad que causa el coronavirus, en todo el mundo. A lo largo del año, hemos visto cómo los gobiernos y el personal de salud ha tenido que lidiar con incrementos desproporcionados de los contagios diarios.

Ante esta situación, muchas personas debieron confinarse en casa para evitar contagiarse. Y aunque en muchos lugares del mundo estas medidas se han aligerado, como en Wuhan, existe un riesgo inminente de segundas olas. En algunos países, como Nueva Zelanda, Alemania y España esto ya es un hecho.

Lo que sí podemos destacar es que, aunque las tendencias generales de propagación son crecientes, existen diferencias importantes en el ritmo en que ocurre. Los investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), la Universidad de Boston y la Escuela de Medicina de Harvard han encontrado evidencia de ello.

En un artículo publicado en la revista JAMA Network Open informan que identificaron oscilaciones semanales en el número de nuevos casos diarios de COVID-19 y muertes en varios países del mundo. Algunas de ellos mostraron una reducción significativa, mientras que otros parecen estar aún lejos de controlar la situación.

Alemania e Italia redujeron la tasa de transmisión de COVID-19

Los investigadores analizaron los nuevos casos internacionales de coronavirus y los datos de muerte del Worldometer para los Estados Unidos, Alemania, Canadá, Italia, Brasil y el Reino Unido registrados entre el 29 de febrero al 2 de julio.

En el caso particular de Alemania e Italia, las oscilaciones de nuevas infecciones y muertes se hicieron menos pronunciadas con el tiempo, mostrando una reducción del 92 por ciento de las muertes reportadas diariamente de pico a pico entre abril y julio. Los autores interpretaron esto como una reducción significativa de la velocidad de transmisión de la enfermedad.

Pero la historia fue diferente para Estados Unidos y Brasil, dos de los países más afectados por la pandemia. Estos solo mostraron una reducción del 43 por ciento en las oscilaciones de muertes por COVID-19 de pico a pico durante el mismo período. En estos casos, los países no han reducido significativamente las tasas de transmisión.

Las causas de las oscilaciones semanales

Los sesgos de prueba figuran entre las causas de las oscilaciones periódicas en los casos de COVID-19 reportados diariamente. Algunos países podrían haber hecho más pruebas en ciertos días de la semana, lo cual influye significativamente en la detección de nuevos casos. Pero los autores también destacan el papel de otras variables epidemiológicas así como factores sociales.

Por ejemplo, en Estados Unidos, el tiempo de retrato entre los nuevos casos diarios y las muertes fue de dos días, mientras que en Alemania fue de un solo día. Esto lo atribuyeron a un posible sesgo en el sistema de vigilancia de la enfermedad, y no a factores epidemiológicos.

Un estudio previo que no fue revisado por pares encontró resultados similares, pero sugirió que las oscilaciones con patrón semanal se debían a un menor distanciamiento físico intergeneracional durante los fines de semana.

En cambio, otra investigación que sí fue revisada por pares sí atribuyó las oscilaciones observadas a fluctuaciones en la realización de las pruebas diagnósticas y la emisión de los informes.

Por supuesto, no se trata de algo nuevo. Los investigdores notaron oscilaciones periódicas también en epidemias causadas por otros agentes infeccioso en el pasado, como la viruela en Japón, la India y Suecia, y el dengue en Tailandia. Sin embargo, destacan que estas no fueron de tan alta frecuencia como en la de COVID-19.

Estudiar este tipo de fenómenos es de gran utilidad a la hora de elaborar estrategias de lucha contra enfermedades infecciosas. La estimación de su propagación basada en este tipo de oscilaciones puede conducir a una mejora de las predicciones del COVID-19 y una mejor comprensión de la enfermedad.

Referencia:

Periodic Oscillations in Daily Reported Infections and Deaths for Coronavirus Disease 2019. https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2769312