La pandemia del coronavirus sigue marcando su paso al amanecer hoy con más de 22 millones de contagios confirmados. Hasta la fecha, también al menos 777 mil personas han fallecido por su causa.

Continentes como Europa y Asia luchan para contener un segundo brote de la enfermedad, mientras América vive el agresivo avance del COVID-19. En paralelo, el continente africano continúa preparándose para un aumento veloz y sostenido de los casos en su propio territorio, pero esto no ha sucedido.

Asimismo, dentro del propio continente hay naciones que han sido perjudicadas por el virus en diferentes niveles. De entre estos, Liberia se trata de uno de los países que ha podido llevar la situación con bastante éxito. Ahora, podemos ver que esto en parte se debe al aprendizaje que obtuvó de su enfrentamiento previo con otra peligrosa enfermedad: el ébola.

Las lecciones del ébola

En una entrevista con MIT Technology Review, el viceministro de salud y director médico de Liberia, Francis Kateh, ha relatado cómo el país se ha enfrentado al COVID-19 y qué lecciones han extraído de la crisis del ébola para esto.

“En el momento en el que nos enteramos de que había esta nueva enfermedad en China, supimos que no había ninguna posibilidad de que no contrajéramos la enfermedad en Liberia. La pregunta era simplemente: ¿Cuándo llegará? Así que tuvimos que prepararnos”.

Con el COVID-19, Liberia sube a dos el conteo de pandemias que ha tenido que enfrentar tan solo en los últimos 5 años. Kateh ha estado presente en ambos casos y ahora revela algunos conocimientos y acciones que se extrajeron del primero para ser más eficientes en el segundo.

Detección en aeropuertos

Uno de los primeros pasos que activó el gobierno de Liberia fue la detección de COVID-19 en los aeropuertos internacionales. En enero, cuando la enfermedad apenas comenzaba a ser conocida, la nación africana ya estaba poniendo en marcha este sistema, todo con la intención de detener al coronavirus antes de que pudiera cruzar sus fronteras.

Aislamiento preventivo

Como criterio para los análisis, todas las personas que vinieran de un país con más de 200 casos activos serían puestas en cuarentena preventiva. Dentro de esta, el Centro de Observación y Precaución mantenía una vigilancia sostenida sobre los individuos en cuarentena.

Asimismo, todos estos eran sometidos a una prueba por COVID-19 durante los 14 días de cuarentena. Si la persona resultaba positiva, entonces sería mucho más fácil y rápido brindarle tratamiento.

Por si fuera poco, el aislamiento entonces se habrá convertido en el mejor medio para que la persona no infectara a más durante su llegada a Liberia. Por lo que, el rastreo de contactos sería mínimo en la mayoría de los casos.

Medidas preventivas básicas

Sumado a lo anterior, por lo cercano de la anterior pandemia en Liberia, la población aún tenía frescas en la mente las medidas preventivas. Por esto, acciones como el lavado de manos continuo y la práctica del distanciamiento social fueron rápidamente adoptados de nuevo.

Los nuevos retos

Hasta acá Liberia había logrado tener una respuesta exitosa contra la amenaza del COVID-19. Sin embargo, se presentó un nuevo problema.

A pesar de que el SARS-CoV-2 ya ha probado ser altamente peligroso, su acción no es tan notoria ni agresiva como la del ébola. En consecuencia, se comenzó a esparcir la creencia de que el nuevo coronavirus era un invento de los gobiernos para controlar a la población.

Debido a la relativa falta de pruebas físicas de la enfermedad (por ser muchas veces los síntomas leves o inexistentes), muchas personas duraron de su existencia incluso cuando se les informaba que habían dado positivo a la prueba.

“La diferencia entre el COVID-19 y el ébola es que con el ébola podía ver con mis propios ojos, incluso antes de que llegara el resultado de la prueba, que una persona tenía ébola, porque una persona infectada generalmente no puede soportar su propio peso corporal”, aclara Kateh.

¿Cómo Liberia ha enfrentado la incredulidad?

Para poder lidiar con esta delicada situación que llevó a muchos ciudadanos a no tomar en serio la pandemia, el gobierno está optando por jornadas de concienciación y educación. En estas, tratan de hacer entender a las personas que, incluso si ellas mismas no presentan síntomas graves, el aislamiento y los cuidados también son una forma de prevenir que otros, como su propia familia, se contagien.

Liberia, hoy

Para esta fecha, el conteo de casos confirmados de COVID-19 en Liberia es de más de 1280 individuos. Entre ellos se encuentra incluso la propia vicepresidenta de Liberia, Jewel Howard-Taylor, quien se encuentra ahora en un hospital de Ghana recibiendo cuidados intensivos.

Por los momentos, según la Organización Mundial de la Salud, son 82 los fallecidos por COVID-19 en el territorio liberiano. Tomando en cuenta la mortalidad del coronavirus e otras áreas, esta lamentable cifra al menos es aún manejable.

Kateh comentó que al inicio de la pandemia Liberia solo contaba con un respirador. Ahora, gracias a las donaciones internacionales han conseguido reunir y habilitar tres respiradores para casos graves de COVID-19. Hasta ahora, Kateh comenta que no ha sido necesario usar ninguno, pero que la situación podría cambiar en cualquier momento.

Ya la OMS ha advertido que el COVID-19 podría comenzar a esparcirse masivamente pronto en toda África, cosa que afortunadamente no ha ocurrido aún. Mientras tanto, se sigue especulando sobre el impacto que esto tendría sobre la población africana si llegara a suceder.