La pandemia del coronavirus ya ha logrado infectar a más de 21 millones de personas en todo el mundo y se ha llevado las vidas de más de 770 mil. Con el paso del tiempo, poco a poco descubrimos más sobre este peligrosos virus (el SARS-CoV-2). No obstante, es claro que hasta ahora no hemos podido ser capaces de seguirle el paso.

El mundo de la medicina está muy cerca de encontrar una o varias posibles vacunas que nos generen anticuerpos contra el coronavirus. No obstante, una nueva preocupación se alza en las mentes de todos: ¿y si el virus muta?

Efectivamente, al ser el SARS-CoV-2 una variante del virus que creó la epidemia de SARS del 2003, ya sabemos perfectamente que su ARN es capaz de mutar y perfeccionar sus habilidades. En caso de que el SARS-CoV-2 lo hiciera, podría volverse resistente a nuestros recién formados anticuerpos.

Ahora, este nuevo tratamiento propuesto por la científica mexicana Mónica Olvera, especialista en física enfocada en la ciencia de los materiales, podría ofrecer una solución para este dilema. Todo porque su enfoque busca atacar directamente al SARS-CoV-2 y a su recién descubierto “punto débil”, algo que podría ser de utilidad incluso si este virus muta.

Tiempos inéditos – ¿Por qué una física incurrió en la medicina?

Crédito: Mónica Olvera/Universidad Northwestern.

Como podemos ver, Mónica Olvera, graduada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctora de la Universidad de Cambridge, no tiene como campo común de desarrollo el estudio de entes biológicos ni de virus.

No obstante, las circunstancias de la pandemia la llevaron a este campo de investigación. En medio de toda la confusión que ha causado el COVID-19, uno de los familiares de la física se contagió con el coronavirus.

Pero, debido a la falta de consenso, ofrecerle un tratamiento ha sido particularmente difícil. Por este motivo, Olvera decidió cambiar su campo de estudio momentáneamente y se metió de lleno en el mundo de este virus, su composición, cómo actúa y que qué forma ingresa en el organismo.

Gracias a esta investigación que realizó apoyada en colegas de la Universidad de Northwestern en Estados Unidos, Olvera ha descubierto el “punto débil” del SARS-CoV-2 que podría convertirse en la clave para salvar miles de vidas.

El “punto débil”

Como ya lo hemos mencionado, el SARS-CoV-2, causante del COVID-19, es un derivado del SARS-CoV, causante del SARS. Debido a esto, el enfoque del estudio de Olvera se basó en los elementos diferenciadores entre uno y otro. Es decir, buscó qué cambió en el SARS-CoV-2 que lo hizo increíblemente más contagioso que el SARS-CoV.

Fue acá cuando descubrió diferencias en los niveles de atracción que las proteínas espiga o “S” de cada coronavirus. En el causante del COVID-19, la capacidad de atracción era mucho mayor, por lo que, se pudo notar que tenía mucha más facilidad para llegar a las enzimas convertidoras de angiotensina (AC2) –su puerta a nuestro organismo–. Esta mayor atracción se debió a la cantidad de conexiones con cargas positivas en la proteína S del SARS-CoV-2 (que fue mucho mayor a la hallada en el SARS-Cov).

Lo que hizo que la situación diera un giro de 180º llegó cuando se descubrió que dichas cargas positivas podían bloquearse (incluso fuera del organismo). De este modo, el virus podía neutralizarse tanto para que fuera menos contagioso, como para que fuera menos agresivo dentro del organismo.

Sus capacidades de transmisión disminuyeron un 30%

Se identificaron tres receptores distintos en las proteínas S, cada uno generando sus propias cargas positivas. El compuesto generado por Olvares y sus colegas permite atacar directamente a uno de estos tres y neutralizarlo por completo.

En los estudios realizados, fue posible comprobar que esta acción hacía del virus un 30% menos efectivo tanto para insertarse en el organismo como para dispersarse en él. Esto se debe a que, si la proteína S no es capaz de acceder con eficiencia a la enzima AC2, entonces el virus inmediatamente se hace menos contagioso.

Asimismo, se sabe que dicha enzima también se encuentra en áreas como el corazón y los riñones (que también suelen terminar afectados en casos de COVID-19). Ahora, si el coronavirus es menos eficiente, tampoco podrá infectar o dispersarse en estos órganos con facilidad lo que disminuirá la gravedad de la enfermedad y el daño total que el organismo recibe.

Triplicando el efecto

Hasta ahora, su propuesta es altamente prometedora, pero una disminución del 30% en las capacidades del SARS-CoV-2 aún no es suficiente. Es por esto que Olvares y su equipo están apuntando a la posibilidad de crear un polímero capaz de atacar los tres receptores de la proteína S del SARS-CoV-2.

Si se lograran neutralizar todas las cargas positivas, entonces el nuevo coronavirus perdería su capacidad de ingresar a nuestro organismo. Como resultado, los contagios se detendrían paulatinamente.

¿Solución permanente?

Efectivamente, este no se trata del único tratamiento que se está desarrollando para el COVID-19. Sin embargo, sí se trata de uno de los pocos que no se enfocan que entrenar al organismo para que genere anticuerpos o tenga respuestas inmunes más fuertes.

En realidad, este ni siquiera trabaja con “células vivas” sino con elementos no biológicos que podrían hacer frente al COVID-19 incluso si mutara. Los anticuerpos podrían dejar de ser eficientes si el SARS-CoV-2 cambiara su forma de conectarse con las células (como lo hizo al mutar del SARS-CoV) o de dispersarse en el organismo.

Ahora, este sistema nuevo –que por ahora Olvares propone en la forma de un aerosol– atacaría directamente al virus, incluso si mutara. De hecho, mientras mantuviera iguales sus grupos polibásicos, la solución de Olvares frenaría al SARS-CoV-2.

Sabemos que el problema con virus basados en ARN (como la influenza, la gripe común, etc.) es que estos constantemente mutan y se adaptan a una velocidad difícil o imposible de equiparar para el desarrollo de tratamientos específicos. Ahora, la idea de Olvares podría sortear este problema de forma definitiva. Esto al ofrecer un compuesto no biológico que ataque al virus y lo neutralice sin darle oportunidad de crear resistencia.