La marihuana (cannabis) se encuentra entre las sustancias psicoactivas más utilizadas. Durante las últimas dos décadas, la prevalencia del consumo en adultos ha aumentado de manera constante, lo que se puede atribuir a una disminución de los riesgos percibidos asociados de su consumo, mayor disponibilidad y leyes más permisivas.

Como resultado, existe una creciente preocupación con respecto a las posibles consecuencias del consumo de marihuana, incluidos los accidentes de tráfico, el deterioro social y los trastornos mentales, particularmente los posibles efectos adversos del cannabis sobre los trastornos depresivos.

Prevalencia examinada

La evidencia existente indica que el cannabis puede empeorar los síntomas depresivos, especialmente si se consume con regularidad. Sin embargo, gran parte del público considera que el cannabis es útil para tratar la depresión.

En una encuesta nacional de adultos estadounidenses, casi el 50 por ciento informó que creía que el cannabis es beneficioso para tratar la ansiedad o la depresión, mientras que solo el 15 por ciento consideraba que el cannabis aumentaba el riesgo de estas afecciones.

Los hallazgos del estudio indican que las personas con depresión tienen un riesgo creciente de consumir marihuana, con un aumento particularmente fuerte en el consumo diario o casi diario.

De hecho, la depresión es una de las razones más comúnmente autoinformadas para el consumo de cannabis, y casi el 25 por ciento de los adultos con trastornos del estado de ánimo o de ansiedad declaran consumir cannabis como automedicación.

Este contexto apoya la importancia de comprender las tendencias temporales en la asociación del consumo de cannabis con la depresión. A tal fin, un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia en Nueva York realizó un estudio que examinó la prevalencia del consumo de marihuana entre los adultos con y sin depresión.

Aumento significativo

Para el estudio, el equipo examinó los datos de 16.216 adultos de 20 a 59 años que fueron recopilados por la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición, una encuesta transversal anual nacional en los Estados Unidos, entre los años 2005 y 2016.

Los datos revelaron que la asociación entre el consumo de cannabis y la depresión aumentó significativamente durante el periodo de estudio. Las personas con depresión tenían 1,90 veces más probabilidades de consumir marihuana en el último mes y una probabilidad 2,29 veces mayor de consumir cannabis diaria o casi diariamente, en comparación con aquellos sin depresión.

Aunque la evidencia indica lo contrario, especialmente si se consume con regularidad, gran parte del público considera que el cannabis es útil para tratar la depresión.

Estas tendencias son consistentes con los hallazgos de otros estudios epidemiológicos sobre el consumo de cannabis. Por lo tanto, el estudio actual proporciona una fuente adicional de evidencia para el aumento del consumo de cannabis entre los adultos estadounidenses durante la última década.

Asimismo, los hallazgos indican que las personas con depresión tienen un riesgo creciente de consumo de cannabis, con un aumento particularmente fuerte en el consumo diario o casi diario. Estos resultados destacan la necesidad actual de llevar a cabo campañas de información sobre el consumo de cannabis y los trastornos depresivos.

Además, señalan los autores, los médicos deben conocer las tendencias cambiantes y la asociación entre el consumo de cannabis y los síntomas depresivos al tratar a los pacientes. Esto es particularmente importante en referencia al consumo frecuente de cannabis, que se asocia con un mayor riesgo de daño y un posible empeoramiento de los síntomas depresivos.

Referencia: Association of Depression With Past-Month Cannabis Use Among US Adults Aged 20 to 59 Years, 2005 to 2016. JAMA Network Open, 2020. http://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2020.13802