Para comprender la vida, es necesario salir de nuestras propias concepciones y conocer otras ideas y otros comportamientos. Se trata de una meta compleja aún no cumplida por nadie (si acaso los filósofos), y lo más gracioso es que tratar de desentrañarla es precisamente lo que le da sentido a la vida de muchos.

Existen varios puntos de partida para iniciar esta difícil tarea, y uno de los más interesantes es el de la astronomía. Durante mucho tiempo los humanos han trabajado para conocer más nuestro universo, identificando y caracterizando planetas y otros objetos astronómicos. Quizás comparando nuestro pequeño mundo con esos podríamos comprender el porqué de muchas cosas, o incluso saber cómo fue que llegamos aquí.

Como parte de este esfuerzo, un equipo de investigadores voluntarios que participan en el proyecto de ciencias Backyard Worlds: Planet 9 presentaron los descubrimientos que el Observatorio WM Keck en Maunakea en Hawai les permitió hacer.

Hablamos de 100 mundos fríos cerca del Sol, más masivos que los planetas pero más ligeros que los estrellas, a los cuales se les conoce como enanas menores. Algunos de ellos tienen temperaturas similares a las de la Tierra, con lo que también tienen condiciones como para albergar nubes de agua.

Enanas marrones, conocidas como “estrellas fallidas”

Las enanas marrones carecen de masa suficiente como para sustentar las reacciones en su núcleo, por lo que a veces también se les denominan “estrellas fallidas”. Su baja masa, baja temperatura y la falta de reacciones nucleares internas las hacen demasiado débiles, y a su vez, difíciles de detectar.

Estos cuerpos se encuentran en algún lugar entre los planetas más masivos y las estrellas más pequeñas. Ante tantas dificultades en su identificación, los astrónomos solo pueden esperar detectarlas relativamente cerca del sol, una meta que se plantearon los científicos para este estudio.

El profesor de física de Universidad de California, San Diego, Adam Burgasser, y los investigadores del Cool Star Lab utilizaron el espectrómetro infrarrojode Echellette, que se encuentra cerca del Observatorio Keck, o NIRES. Con este pudieron medir la temperatura y los gases presentes en las atmósferas de los cuerpos descubiertos.

“Usamos los espectros NIRES para medir la temperatura y los gases presentes en sus atmósferas. Cada espectro es esencialmente una huella digital que nos permite distinguir una enana marrón fría de otros tipos de estrellas”, dijo Burgasser, quien es coautor del estudio.

También se ayudaron con las observaciones de seguimiento realizadas a través del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, el Observatorio Mont Megantic y el Observatorio Las Campanas.

Las enanas marrones más frías cerca del Sol

Los científicos voluntarios de Backyard Worlds ya habían descubierto más de 1.500 estrellas y enanas marrones cerca del Sol, pero en esta oportunidad lograron detectar alrededor de 100 de las más frías de dicha población.

“Estos mundos geniales ofrecen la oportunidad de obtener nuevos conocimientos sobre la formación y las atmósferas de los planetas más allá del sistema solar”, dijo el autor principal Aaron Meisner del NOIRLab de la National Science Foundation. “Esta colección de frías enanas marrones también nos permite estimar con precisión el número de mundos que flotan libremente en el espacio interestelar cerca del Sol.

Este logro, considerado como un récord para cualquier programa de ciencia ciudadana, permitió cerrar una brecha vacía en lo que respecta a enanas marrones de baja temperatura. Los detalles se publicarán en Astrophysical Journal el próximo 20 de agosto.

Referencia:

Spitzer Follow-up of Extremely Cold Brown Dwarfs Discovered by the Backyard Worlds: Planet 9 Citizen Science Project. https://arxiv.org/abs/2008.06396