Muchas personas aún no son conscientes del papel tan crucial que juegan las redes sociales en nuestras vidas desde hace algunos años, pero ya varios estudios científicos han recolectado evidencia de ello.

Por si fuera poco, durante la pandemia de COVID-19 hemos visto cómo muchos las han utilizado para difundir noticias de último momento. Irónicamente, estas también han servido como un medio de desinformación que llegó a generar preocupación por la influencia que podría tener en el manejo de la pandemia.

Difundir información falsa, o manipulada, puede llevar a creencias erradas que podrían incluso poner en juego la vida de las personas. Si aún hay escepticismo respecto a ello, podemos encontrar pruebas en un estudio publicado en el Centro de Política Pública de Annenberg de la Universidad de Pennsyvania.

Los investigadores revisaron la actividad de Twitter relacionada con la temporada de influenza de los años 2018 y 2019, y encontraron que los tuits que expresan preocupaciones sobre las vacunas tenían un vínculo con actitudes negativas respecto a las vacunas contra la influenza.

Revisión de tuits y encuestas sobre vacunación e influenza

El equipo examinó 115,330 tuits sobre la gripe y la vacunación con geolocalización disponible, y extrajo datos de una encuesta en la que participaron 3,005 adultos estadounidenses realizada entre septiembre de 2018 y mayo de 2019.

El análisis encontró una conexión entre algunas discusiones en Twitter y la percepción de las personas sobre las vacunas y su comportamiento respecto a estas. De hecho, las personas que estuvieron expuestas al contenido en línea tenían menos probabilidades de vacunarse contra la gripe.

Instituciones deben enfatizar en la difusión de información certera

Los expertos de seguro esperaban encontrar algo así, dados los fenómenos de desinformación ocurridos durante la actual pandemia. Las redes sociales constituyeron medios propicios para el planteamiento de teorías conspirativas y falsos remedios naturales contra el coronavirus que muchos profesionales del área se dedicaron a desmentir.

“Lo vemos personalmente y hay datos a nivel nacional. Las redes sociales y la desinformación pueden y tienen la capacidad de crear percepciones negativas de las vacunas”, dijo Todd Wolynn, director ejecutivo y pediatra de Kids Plus Pediatrics, que no participó en el estudio.

“Lo que nos espera es una situación única. Nosotros (los profesionales de la salud) tenemos que estar en estas plataformas; las redes sociales son una parcela para influir en las personas y los resultados de salud en una escala más amplia”.

Y en efecto, estos resultados podrían servir como un estímulo para los organismos oficiales, los cuales tienen la obligación de publicar mensajes de salud pública con información certera y accesible sobre los problemas de salud pública.

“Las instituciones que tienen credibilidad deben ser más proactivas para minimizar la propagación de falsedades”, dijo Todd. El gran problema con ello es que aún estos tienen dificultades para llegar a las comunidades menos vulnerables.

Vish Viswanath, profesor de comunicación sanitaria en la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, tampoco participó en el estudio, pero considera que sus hallazgos “llenan un vacío importante sobre un tema muy crítico” que es el papel de las redes sociales en la salud pública.

Twitter es apenas una de las varias redes sociales más populares de los últimos tiempos. Esta ha sido de especial interés para investigadores, que han realizado incluso estudios sobre la salud mental en función de los tuits publicados. ¿Pero qué se obtendría de trabajos más amplios que incluyeran también información recolectada WhatsApp, Facebook e Instagram?

Referencia:

Anti-vax social media can influence flu vaccines—unless family and friends step in. https://medicalxpress.com/news/2020-08-anti-vax-social-media-flu-vaccinesunless.html