Los cardiólogos están cada vez más preocupados de que la infección por coronavirus pueda causar complicaciones cardíacas que conduzcan a muerte cardíaca súbita en los atletas.

Incluso si solo un pequeño porcentaje de los casos de COVID-19 provocan afecciones cardíacas importantes, el alcance de la pandemia aumenta el riesgo para quienes realizan regularmente actividad física, incluidos los aficionados que podrían ser menos conscientes del peligro.

Preocupaciones de salud

Esta semana, las conferencias Big 10 y Pac-12 anunciaron que no se jugará fútbol americano universitario en el otoño debido a preocupaciones de salud sobre la pandemia de COVID-19. Según ESPN, un factor importante que impulsa esa decisión ha sido el temor de que el COVID-19 pueda provocar un aumento de la miocarditis entre los atletas.

La miocarditis es una inflamación del corazón causada por infecciones virales que pueden provocar ritmos cardíacos rápidos o anormales e incluso muerte cardíaca repentina. Esta afección cardíaca causa alrededor de 75 muertes por año en atletas jóvenes de entre 13 y 25 años, a menudo sin previo aviso.

Esta semana se anunció que no se jugará fútbol americano universitario en el otoño debido a preocupaciones de salud sobre la pandemia de COVID-19.

Si bien la investigación aún está en sus primeras etapas, un estudio realizado en julio, que examinó a 100 pacientes adultos en Alemania que se habían recuperado de COVID-19, encontró que el 60 por ciento tenía miocarditis en curso.

Es preocupante el hecho que los pacientes con síntomas leves de COVID-19 desarrollaron miocarditis con tanta frecuencia como los que presentaron cuadros clínicos más graves, lo que aumenta la posibilidad de que aquellos que ni siquiera saben que tienen COVID-19 podrían estar en riesgo.

Plan de juego

Esta es una observación importante porque los atletas con miocarditis deben suspender la actividad física intensa durante semanas o incluso meses hasta que desaparezca la condición. De lo contrario, existe el riesgo de un paro cardíaco y un resultado catastrófico.

El director médico de la Asociación Nacional de Atletismo Colegial (NCAA), Brian Hainline, manifestó que hasta ahora se había descubierto que al menos una docena de atletas universitarios tenían miocarditis después de dar positivo por COVID-19.

La miocarditis es una inflamación del corazón causada por infecciones virales que pueden provocar ritmos cardíacos rápidos o anormales e incluso muerte cardíaca repentina.

Los atletas universitarios y, en mayor medida, los profesionales se benefician de pruebas de COVID-19 más frecuentes y de la supervisión de médicos que saben cómo detectar signos de miocarditis. Pero los deportistas aficionados pueden estar en gran parte por su cuenta, aunque también estarían en riesgo de miocarditis y muerte súbita si continúan haciendo ejercicio vigoroso después de una infección por COVID-19.

En mayo, tres especialistas en cardiología deportiva ofrecieron “un plan de juego” respaldado por el Colegio Americano de Cardiología para volver a jugar una vez recuperados de la infección coronavírica.

En pocas palabras, el plan recomienda que los atletas con COVID-19 asintomático, leve o moderado sean monitoreados para detectar problemas cardíacos y dejar de hacer ejercicio durante al menos dos semanas.

Los jugadores que necesitaron hospitalización y desarrollaron una miocarditis que no se resuelve deben seguir las pautas existentes para atletas con anomalías cardiovasculares. Los expertos reconocieron que su enfoque propuesto está sujeto a cambios, “dada la incertidumbre clínica” y las preguntas que siguen sin respuesta.

Referencias:

Coronavirus and heart inflammation in athletes: What we know about miocarditis. Medical Xpress, 2020. https://bit.ly/315P2Q8

A Game Plan for the Resumption of Sport and Exercise After Coronavirus Disease 2019 (COVID-19) Infection. JAMA Cardiology, 2020. https://doi,org/10.1001/jamacardio.2020.2136