No hay dudas de que la infancia, que involucra un rápido desarrollo corporal, neurológico y cognitivo, es un período sensible en que las adversidades pueden conducir a un deterioro de la salud para toda la vida.

Las adversidades de la infancia abarcan una amplia gama de factores que incluyen desde las dificultades económicas hasta un entorno familiar desfavorable. Incluso en los países con un alto nivel de seguridad social, casi 1 de cada 10 niños sufre más de tres adversidades en la infancia, como la pérdida de un ser querido, la pobreza y el divorcio de los padres.

Compleja interacción

Varios estudios han documentado los efectos de la adversidad en la infancia sobre la salud, incluido el aumento del riesgo de muerte prematura. Sin embargo, el enfoque en los llamados síndromes de riesgo pone de relieve la importancia de comprender la compleja interacción de los riesgos biosociales en el curso de la vida.

Los resultados del estudio subrayan la importancia de implementar amplias iniciativas estructurales de salud pública orientadas a reducir la pobreza y prevenir la adversidad en la infancia.

En este sentido, los resultados de un estudio realizado conjuntamente por investigadores de la Universidad de Copenhague y la Universidad de Liverpool, muestran que la adversidad en la infancia aumenta el riesgo de muerte prematura en la edad adulta temprana.

Para comprender las consecuencias para la salud de las adversidades de la infancia, los investigadores llevaron a cabo un estudio que registró adversidades graves repetidas en la infancia y luego examinó sus tasas de mortalidad entre los 16 y 34 años.

Mayor tasa de mortalidad

Para el estudio, el equipo utilizó datos de los registros nacionales daneses que cubren a más de 1 millón de niños nacidos entre 1980 y 1998. Los investigadores identificaron tres dimensiones de las adversidades infantiles: pobreza y privación material, pérdida o amenaza de pérdida dentro de la familia, y aspectos de la dinámica familiar como la separación materna.

Al mismo tiempo, los investigadores dividieron a los niños en cinco grupos según el grado de adversidad experimentado en la infancia, y encontraron que cuantas más experiencias estresantes hayan experimentado durante la infancia, mayor era la tasa de mortalidad en la edad adulta temprana.

Los investigadores evidenciaron que la adversidad en la infancia aumenta el riesgo de muerte prematura en la edad adulta temprana.

En el grupo 1, el 54 por ciento de los niños no experimentó, o solo muy pocos, incidentes aislados de adversidad en la infancia. En los grupos 2 a 4: el 43 por ciento de los niños experimentó incidentes aislados de adversidad en la infancia, principalmente relacionados con la pobreza o la enfermedad en la familia. Aquí, los investigadores encontraron una tasa de mortalidad en la edad adulta temprana de 1,3 a 1,8 veces más alta que en el grupo 1.

En el grupo 5, el 3 por ciento experimentó múltiples adversidades en todas las dimensiones y durante todo el período de la infancia. En este grupo, la tasa de mortalidad observada fue 4,5 veces mayor que en el grupo 1. La mayor tasa de mortalidad se manifestó principalmente en suicidios y accidentes, pero el estudio también muestra un mayor riesgo de morir de cáncer en este grupo.

Estos hallazgos, explican los autores, subrayan la importancia fundamental de implementar amplias iniciativas estructurales de salud pública orientadas a reducir la pobreza y prevenir la adversidad en la infancia, así como la relevancia que tiene el apoyo apropiado para los niños vulnerables que experimentan adversidades severas.

Referencia: Trajectories of childhood adversity and mortality in early adulthood: a population-based cohort study. The Lancet, 2020. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30621-8