Crédito: Célio Haddad.

La biodiversidad de flora y fauna en el mundo es increíblemente vasta y se encuentra en un permanente proceso de adaptación y evolución. Por este motivo, incluso ahora se siguen haciendo descubrimientos que nos permiten conocer un poco más sobre las prácticas, patrones y actividades de las otras formas de vida con las que compartimos este planeta.

Algunas veces, los descubrimientos se convierten en verdaderas sorpresas que nos dejan ver un lado nuevo de la biodiversidad que antes nos era ajeno. Tal ha sido el caso de la publicación recientemente presentada en la revista científica Science Advances.

Dentro de este volumen, una investigación sobre los patrones de apareamiento de la rana Thoropa taophora de la selva atlántica de Brasil han comprobado su estilo reproductivo único. Algo que, además, ha abierto una nueva categoría cuando a la hora de clasificar las prácticas reproductivas de los anfibios en general.

Fidelidad polígama

Por lo general, se habla de que los anfibios se manejan en los extremos del espectro. Por lo que estos pueden ser indiscutiblemente monógamos o totalmente polígamos. En pocas palabras, pueden contar con una única pareja sin excepciones o ser simplemente del tipo que tiene un “harén” comúnmente de hembras, para poder aparearse con la mayor cantidad posible.

Ahora, esta rana brasilera ha abierto una nueva categoría justo en el medio de estas dos. Por lo general, estas viven en una relación bígama –que en ocasiones puede llegar a polígama, con tres compañeras a la vez– durante toda la temporada de apareamiento.

Por lo que, durante este tiempo, la rana macho se mantiene fiel a sus dos o tres únicas hembras y las protege tanto a ellas como a sus huevos y a su poso. De este modo, la T. taophora presenta un comportamiento inédito hasta ahora en cualquier otro anfibio. Hasta ahora, había sospechas de que estas tendencias reproductivas se podían dar, pero esta es la primera demostración sólida de la hipótesis.

Relaciones ventajosas

Según los investigadores, lo más probable es que estas tendencias vengan de simples situaciones de selección natural. Por un lado, para el macho es más seguro tener un solo poso y mantener allí a las dos hembras con las que seguramente se apareará y tendrá descendencia.

Por otro lado, para las hembras también es más ventajoso simplemente compartir a un “buen” macho, que sea fuerte y con un territorio seguro a tener que buscar uno exclusivo y arriesgarse mientras tanto a quedar sin protección o un espacio en el que estar. Entonces, por comodidad para unos y seguridad para otras, la respuesta más natural para estas criaturas ha sido este particular triángulo amoroso.

Canibalismo y… ¿coqueteo?

Crédito: Célio Haddad.

Las cosas comienzan a tomar una dirección un poco más siniestra cuando dentro de los patrones de coqueteo de estos curiosos tríos o cuartetos aparece el canibalismo. Por lo general, existen tres formas distintas de apareamiento entre estas criaturas.

En la primera la hembra busca al macho y en la segunda es al revés. Por acá todo continúa normal, pero las cosas cambian al llegar a la tercera. En esta, la hembra busca llamar la atención del macho y ponerse en una posición de “ventaja” al comer sus propios huevos o los de la hembra rival con la que comparte el poso. Con esto, existe una posibilidad de que el macho termine apareándose con ella para detenerla. ¿Por qué?

Es complicado

Las diferencias en el ritual de cortejo y apareamiento tienen que ver con los diferente estatus que se puedan tener dentro de esta relación. Usualmente, junto al macho está una hembra “dominante” que pone la mayor cantidad de huevos y se aparea más con el macho.

Luego, puede haber una o dos hembras periféricas que entran en contacto con el macho con mucha menos frecuencia. Por lo general, debido a su fuerza, las hembras dominantes son la pareja preferida por el macho pues son compañeras más sanas que ofrecen una prole más fuerte. Por esto, ellas solo deben buscarlo o él directamente las busca a ellas. Pero, para las hembras periféricas el proceso no es tan sencillo y a veces terminan por necesitar “otros medios” para convencer al macho de que se aparee con ellas.

Diferencias de trato

En general, cualquiera de las hembras (periféricas o dominantes) puede iniciar estos comportamientos caníbales para tener la atención del macho. Sin embargo, las reacciones que obtienen no son las mismas.

Por ejemplo, las hembras dominantes suelen conseguir con frecuencia dos reacciones. Por un lado, el macho puede comenzar a perseguirlas para alejarlas de los huevos; por otro, puede comenzar a aparearse con ellas.

Ahora, cuando hablamos de las hembras periféricas lo que ocurre con más frecuencia es que la rana macho “abraza” a la hembra para distraerla y lograr que se calme. Esto puede o no derivar luego en apareamiento, pero siempre suele ser menos frecuente que con las hembras dominantes.

En resumen, las hembras dominantes siguen siendo las que mantienen la mayor parte de la atención del macho. Pero, en general, igual acostumbran a compartirlo con las periféricas. Mientras tanto, el macho siempre procura tener al menos dos hembras para asegurar su descendencia. Asimismo, se vuelve altamente protector con los huevos de su descendencia, estando siempre dispuesto a reaccionar ante las hembras si alguna se mete con ellos.

Referencia:

Unexpected reproductive fidelity in a polygynous frog: DOI: 10.1126/sciadv.aay1539