Anders Tegnell, epidemiólogo a cargo de la estrategia contra el COVID-19 en Suecia. Foto: AFP.

Mientras buena parte del mundo decidió resguardarse en casa para evitar un contagio con COVID-19, en Suecia los bares, restaurantes y otros establecimientos continuaban trabajando con normalidad. Esto no quiere decir que estuvieran exentos del virus; al contrario, este se propagaba rápidamente entre sus habitantes, y las cifras a mediados de mayo ya eran exorbitantes respecto a sus países vecinos.

El gobierno decidió adoptar la estrategia propuesta por epidemiólogo Anders Tegnell, que básicamente consistía en permitir que las personas continuaran sus vidas con normalidad, bajo apenas ciertas recomendaciones de prevención, mientras eludía las restricciones de salida y movimiento para reducir el impacto sobre su economía.

En efecto, esto provocaría una cifra importante de contagios, pero las recomendaciones y la confianza de su población en sus líderes impediría que fueran simultáneos y que colapsaran los centros hospitalarios.

Muchos expertos y el mismo Tegnell dudaron de la eficacia de este plan, que de manera tácita sugería que muchas personas morirían también, pero aún así muchos tenían expectativas de que funcionara.

Cabe destacar que, en aquel entonces, se negó que el objetivo principal fuera lograr una inmunidad colectiva pronto (dado el alto costo). Sin embargo, hoy la estrategia se ha puesto en duda nuevamente con la colación de varios correos electrónicos que involucraban al arquitecto de la estrategia sueca.

Gracias a las leyes de libertad de información, el periodista Emanuel Karlsten dio con correos que muestran que Tegnell sí consideró la inmunidad colectiva como objetivo detrás de medidas tan leves contra el brote.

“¿El 10 por ciento podría valer la pena?”

Un artículo publicado en el medio sueco Expressen informa que Tegnell reenvió a su homólogo finlandés, Mika Salminen, y al director de la agencia nacional de salud sueca, un correo electrónico de un médico retirado.

El médico alegaba que una forma de abordar el brote de coronavirus sería permitir que personas sanas se infectaran en configuraciones controladas para evitar el colapso del sistema de salud.

Una forma de lograrlo “sería mantener las escuelas abiertas para alcanzar la inmunidad colectiva más rápido”, comentó Tegnell al respecto, a lo que Salminen respondió descartando la idea.

La agencia de salud finlandesa ya había considerado esta opción, pero la rechazó por que “con el tiempo, los niños todavía van a propagar la infección” a otros grupos de edad. En cambio, cerrando las escuelas, Finlandia podría reducir la propagación de COVID-19 entre las personas mayores en aproximadamente un 10 por ciento.

Puede que parezca un porcentaje mínimo, pero lo que está en juego es la salud y la vida de las personas. Lo que generó controversia fue la respuesta de Tegnell, quien preguntó si “el 10 por ciento podría valer la pena”.

Una posibilidad, no un efecto esperado

Otros correos electrónicos también revelaron que Tegnell le pidió a Johan Giesecke, uno de sus predecesores y ahora consultor pagado de la agencia de salud pública sueca, que hiciera una simulación sobre este tema. Al parecer, Tegnell estaba interesado en determinar qué sucedería si se permitiera que el coronavirus se propagara por la población.

Tegnell negó que las autoridades suecas decidieran mantener abiertas la mayoría de las escuelas a fin de lograr más rápido la tan atractiva y polémica inmunidad colectiva en esta pandemia. Dijo a Karksten que dichos comentarios se referían a una posibilidad, y no a una expectativa.

“Mi comentario fue sobre un posible efecto, no sobre uno esperado, que fue parte de la evaluación de la idoneidad de la medida. Mantener las escuelas abiertas para obtener inmunidad, por lo tanto, nunca fue relevante”.

Correos electrónicos eliminados

Aunado a ello, el diario Aftonbladet dijo que Tegnell parecía haber eliminado varios correos electrónicos enviados entre enero y abril, en los que había partes de conversaciones con empleados gubernamentales, expertos en salud y Giesecke.

Aún no se sabe cuánto se eliminaron, pero la agencia de salud pública dice que algunos “pueden faltar porque han sido descartados por el empleado individual”. Según Tegnell, estos probablemente eran “partes de discusiones de trabajo con diferentes grupos” que no marecían almacenarse.

“Elimino muchos correos electrónicos que no considero relevantes de manera que deban registrarse”, dijo.

Hasta ahora, Suecia ha registrado 84.294 infecciones por coronavirus y 5.787 muertes, aunque desde el mes de junio se ha observado una reducción de ambos. Sin embargo, el total sigue siendo muy superior a los de sus vecinos nórdicos, pero que es inferior a la de países que sí aplicaron restricciones estrictas como Reino Unido, España e Italia.

Referencia:

”Det låter som om man är villig att acceptera sjukdom och död”. https://www.expressen.se/nyheter/qs/interna-radslaget-om-flockimmunitet/